La fres­cu­ra del jaz­mín

TAO - Tomo I - - Secretos Del Té -

El té de jaz­mín se pro­du­ce en Chi­na des­de ha­ce más de 800 años. Se ela­bo­ra de dos for­mas, una de ellas con­sis­te en agre­gar­le pé­ta­los de jaz­mín al té ver­de de al­ta ca­li­dad, que le otor­gan un de­li­ca­do sa­bor dul­ce y un ex­qui­si­to aro­ma. Otra de las téc­ni­cas, un po­co más so­fis­ti­ca­da, es hu­me­de­cer las ho­jas de té ver­de re­cién co­se­cha­das con esen­cia na­tu­ral de jaz­mín y lue­go se­car­las nue­va­men­te, de es­ta ma­ne­ra se lo­gra un sa­bor más in­ten­so.

El té de jaz­mín ha si­do una es­pe­cia­li­dad en ese país y, en el nor­te, se sue­le ser­vir co­mo ges­to de bien­ve­ni­da a los in­vi­ta­dos.

Se tra­ta de un té fres­co al igual que el ver­de, ra­zón por la cual se los com­bi­na. Es ideal pa­ra be­ber­lo en ve­rano, ya que ayu­da a equi­li­brar la ener­gía Yang, que está en su má­xi­ma po­ten­cia en es­ta épo­ca del año. En in­vierno o días muy fres­cos no es con­ve­nien­te con­su­mir­lo, jus­ta­men­te por­que ba­ja la tem­pe­ra­tu­ra cor­po­ral.

Be­ne­fi­cios

Ade­más de fres­cu­ra, el té de jaz­mín apor­ta una can­ti­dad de be­ne­fi­cios pa­ra la sa­lud. Por ejem­plo, tie­ne pro­pie­da­des an­sio­lí­ti­cas y por lo tan­to ayu­da a ali­viar el es­trés; tam­bién tie­ne po­der anal­gé­si­co y su aro­ma pue­de ba­jar la fre­cuen­cia car­día­ca y pro­du­cir un efec­to cal­man­te, que se­re­na los sen­ti­dos.

Re­du­ce el co­les­te­rol y evi­ta la for­ma­ción de coá­gu­los en la san­gre. Tie­ne pro­pie­da­des an­ti­vi­ra­les y an­ti­bac­te­ria­nas que ayu­dan a pre­ve­nir res­fríos y gri­pes. Sin em­bar­go, no es efec­ti­vo pa­ra cu­rar­las; en ese ca­so se de­be be­ber un té de ca­rac­te­rís­ti­cas ca­lien­tes. Es muy efec­ti­vo en los ca­sos de aler­gia res­pi­ra­to­ria, me­jo­ra la re­sis­ten­cia in­tes­ti­nal, fa­vo­re­ce la di­ges­tión, re­gu­la los ni­ve­les de azú­car y equi­li­bra la pre­sión ar­te­rial.

La me­jor ma­ne­ra de con­ser­var­lo es en el free­zer en un en­va­se her­mé­ti­co, pa­ra que no ab­sor­ba los olo­res de otros ali­men­tos. No es ne­ce­sa­rio des­con­ge­lar pa­ra usar­lo.

Tam­po­co es con­ve­nien­te be­ber­lo cuan­do se pa­de­ce un fuer­te res­frío o gri­pe y en ca­sos de en­fria­mien­to. Las mu­je­res em­ba­ra­za­das tam­po­co de­be­rían con­su­mir­lo, ya que en ese es­ta­do lo más re­co­men­da­ble son los tés de ca­rac­te­rís­ti­cas ca­lien­tes. En el ca­so de los be­bés y los ni­ños, siem­pre es con­ve­nien­te con­sul­tar al mé­di­co.

Se in­fu­sio­na con agua de red (es pre­fe­ri­ble a la mi­ne­ral), en­tre 75 y 90 gra­dos. Es im­por­tan­te no ex­ce­der­se pa­ra evi­tar que se pier­dan sus pro­pie­da­des

El té de jaz­mín no es una va­rie­dad en sí mis­ma sino una mez­cla de sa­bo­res, pe­ro es una va­rian­te muy po­pu­lar en Chi­na. Be­ne­fi­cios y ca­rac­te­rís­ti­cas.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Argentina

© PressReader. All rights reserved.