Mo­vi­li­zar el Chí

TAO - Tomo III - - Nota De Tapa -

Con es­te de­ta­lle del mo­vi­mien­to de los hom­bros se pue­de apre­ciar el des­pla­za­mien­to de la fuer­za vi­tal. Al ins­pi­rar, los hom­bros se lle­van le­ve­men­te ha­cia afue­ra y atrás ex­pan­dien­do el cuer­po, en coin­ci­den­cia con el pa­so ade­lan­te. Aquí el Chi sube pa­san­do por el pe­ri­neo que se man­tie­ne tam­bién su­bien­do en esa di­rec­ción. de mo­do que en­tre los hom­bros y el pe­ri­neo se for­ma un trian­gu­lo de ener­gía. . Al pi­sar se ex­ha­la, los hom­bros se cie­rran le­ve­men­te ha­cia ade­lan­te, el cuer­po con­cen­tra. El Chi cu­bre y ba­ja.

Las pal­mas si­guen el re­co­rri­do de los pies, ca­da uno de los de­dos de las ma­nos de­be coin­ci­dir con la pos­tu­ra de los pies. De­be sen­tir­se co­mo si las ma­nos to­ca­ran el pi­so.

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