San Fran­cis­co dis­po­ne de pro­pues­tas re­no­va­das. Có­mo apro­ve­char­las en 48 hs.

La ciu­dad más cos­mo­po­li­ta oli­ta de la cos­ta oes­te de los Es­ta­dos Uni­dos tie­ne ADN hip­pie, gay y por­tua­rio. Re­co­rre­mos sus pos­ta­les.

Weekend - - CONTENIDO - Tex­to: CYNTHIA CON­SO­LI. Fotos: otos: SF TRA­VEL y C. C.C. C.

No po­dría­mos ele­gir una so­la de sus mil hue­llas dac­ti­la­res. El ca­ble car o las ca­sas de ma­de­ra con bow win­dow. El Gol­den Ga­te Brid­ge o la ban­de­ra ar­coí­ris del or­gu­llo gay. La nie­bla que ha­ce des­apa­re­cer los puen­tes o el sol que los pin­ta de co­lo­res. Tam­bién la de­fi­nen el signo de la paz, los ho­me­less y Ste­ve Jobs. El mar y la al­tu­ra. Las tien­das de la ca­lle Mar­ket y las cur­vas em­pi­na­das de la Lombard. El bri­llo de los edi­fi­cios del Down­town y la nos­tal­gia de los mue­lles del puer­to. Las ca­lles co­mo mon­ta­ñas y los mu­ra­les de la re­bel­día. Los jar­di­nes flo­ri­dos y el vien­to. El mo­vi­mien­to beat y el Ve­rano del Amor. El shop­ping y la gas­tro­no­mía. El pre­sen­te cons­trui­do so­bre es­com­bros del te­rre­mo­to. El as­pec­to pro­vin­ciano y el por­te de ca­pi­tal fi­nan­cie­ra. La his­to­ria y la van­guar­dia.

Así es San Fran­cis­co: cu­bis­ta, equi­li­bra­da, ibra­da, mul­ti­fa­cé­ti­ca y li li- bre. Con ma­pa en mano (o Goo­gle Maps los me­nos ro­mán­ti­cos) es abor­da­ble da­ble al rit rit­mo mo de ca­da uno. Un con­se­jo on­se­jo an­tes de sa­lir: no hay que sub­es­ti­mar ubes­ti­mar lo em­pi­na­do de las ca­lles –hay al­gu­nas di­fí­ci­les de tre­par has­ta por el fu­ni­cu­lar–, es me­jor te te­ner ner pre­vis­to echar echa r mano al trans­por­te pú­bli­co, que es efi­cien­te y une to­da la ciu­dad. Aquí, los pa­seos clá­si­cos.

El mer­ca­do del Ferry Buil­ding es un buen pun­to de par­ti­da. En la an­ti­gua es­ta­ción, los lo­ca­les de co­mi­da de to­do el mun­do y los shops tie­nen bue­nas pro­pues­tas a cual­quier ho­ra. Lo que hay que pro­bar: dul­ces ita­lia­nos en Mr. Bom­bo­lo­ni, los he­la­dos más es­pec­ta­cu­la­res de la ciu­dad en Humphry Slo­com­be y las co­okies de Blue Bottle Cof­fee (el ca­fé tam­bién, cla­ro). To­dos per­fec­tos pa­ra ar­mar pic­nic ahí mis­mo, mi­ran­do el Bay Brid­ge.

Bor­dean­do la cos­ta por el Em­bar­ca­de­ro, apa­re­ce el mue­lle des­de don­de par­ten los ferrys a la pri­sión de Al­ca­traz (la en­tra­da se com­pra por in­ter­net con an­ti­ci­pa­ción). To­do es­te sec­tor es­tá ha­bi­ta­do por una par­ti­cu­lar me­lan­ge de tu­ris­tas, tra­ba­ja­do­res de la zo­na del puer­to y eje­cu­ti­vos de im­pe­ca­ble tra­je ita­liano que pu­lu­lan por los con­fi­nes del Down­town y la zo­na fi­nan­cie­ra. Más allá, a la al­tu­ra del Pier 35, co­mien­za el ba­rrio de Fis­her­man’s Wharf con la inago­ta­ble pro­me­sa de pla­tos de mar, con­cen­tra­dos en es­te mi­cro uni­ver­so de bohe­mia por­tua­ria. Con el ro­sa­rio de pues­tos que ju­ran ser­vir la me­jor so­pa de al­me­jas de Ca­li­for­nia, con­vi­ven tien­das de ro­pa, mu­seos, lo­ca­les de di­se­ño, ga­le­rías de ar­te, mú­si­cos ca­lle­je­ros y li­bre­rías. En un ex­tre­mo del ba­rrio, uno de los spots más vi­si­ta­dos es Pier 39, un po­lo de en­tre­te­ni­mien­to, gas­tro­no­mía y com­pras a cie­lo abier­to, con una de las vis­tas más lin­das de la bahía. De día, si el cli­ma es­tá de bue­nas, de­trás de los lo­bos ma­ri­nos se ven la is­la de la cár­cel y el Gol­den Ga­te. De no­che sue­le ha­ber fue­gos ar­ti­fi­cia­les. En el otro ex­tre­mo, Ghi­rar­de­lli Squa­re es un cen­tro co­mer­cial em­ble­má­ti­co, pun­to de en­cuen­tro y de des­can­so, ro­dea­do del pai­sa­je de pla­ya.

Union Squa­re es otro pun­to cla­ve pa­ra un pri­mer acer­ca­mien­to a la ciu­dad. No só­lo por el mues­tra­rio ar­qui­tec­tó­ni­co im­po­nen­te de la city ni por­que allí se ins­ta­la­ron las mar­cas in­ter­na­cio­na­les de lu­jo, las tien­das mons­truo­sas co­mo Macy’s y Nords­trom y los res­tau­ran­tes más

La ima­gen de bien­ve­ni­da a la ciu­dad: el ca­ble car (en es­pa­ñol, fu­ni­cu­lar) tre­pan­do las ca­lles y la bohe­mia por­tua­ria de fon­do.

Arri­ba: la pér­go­la y la la­gu­na del Pa­la­ce of Fi­ne Arts (Pa­la­cio de Be­llas Ar­tes), pa­ra­das de un pa­seo clá­si­co en el Dis­tri­to de la Ma­ri­na. Cen­tro: el edi­fi­cio del City Hall fue re­cons­trui­do to­tal­men­te lue­go del te­rre­mo­to de 1906. De­re­cha: a Fis­her­man’s Wharf y Pier 39 hay que ir con ham­bre, ahí es­pe­ran los me­jo­res pla­tos de mar de la cos­ta oes­te.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Argentina

© PressReader. All rights reserved.