La ben­di­ción de sus pa­dres

El Deber - Extra (Bolivia) - - Personaje -

El 21 de diciembre de 1996 en San Luis (Mi­su­ri) el ho­gar de los es­po­sos Víctor y Glo­ria Bishop fue ben­de­ci­do con el na­ci­mien­to de Em­ma­nuel. “Soy hi­jo úni­co y el pre­fe­ri­do de mis pa­pás, aun­que me hu­bie­se gus­ta­do te­ner her­ma­nos”, di­ce en­tre ri­sas.

En un prin­ci­pio y en­te­rar­nos de que te­nía sín­dro­me de Down, fue un shock, afir­ma el pa­pá, pe­ro de in­me­dia­to acep­ta­ron la vo­lun­tad de Dios de en­viar­les a ese hi­jo con ca­pa­ci­da­des di­fe­ren­tes y a me­di­da que pa­sa­ba el tiem­po, se die­ron cuen­ta de to­das sus po­ten­cia­li­da­des. Fue en­ton­ces que Glo­ria de­ci­dió de­di­car­se por com­ple­to a pre­pa­rar a su hi­jo pa­ra que sea un jo­ven so­bre­sa­lien­te en to­do lo que ha­ga, ¡y va­ya que lo con­si­guie­ron!

To­ca el violín ex­tra­or­di­na­ria­men­te, ha ob­te­ni­do seis ré­cords mun­dia­les en natación en es­ti­lo li­bre en las olim­pia­das es­pe­cia­les en las que par­ti­ci­pa des­de hace ya va­rios años y es un des­ta­ca­do ju­ga­dor de golf. Ha­bla in­glés y es­pa­ñol a la per­fec­ción, y se de­fien­de bas­tan­te bien en fran­cés y en la­tín.

Su ca­pa­ci­dad de lec­tu­ra y de me­mo­ri­za­ción son im­pre­sio­nan­tes. Co­no­ce per­fec­ta­men­te el nom­bre de los pre­si­den­tes y de las pri­me­ras da­mas de las úl­ti­mas 43 ges­tio­nes de go­bierno en EEUU y al pre­gun­tar­le pue­de res­pon­der en cual­quier or­den.

“Cuan­do na­ció mi hi­jo, mi es­po­sa, que era una maes­tra for­ma­da, de­jó de tra­ba­jar y se de­di­có ín­te­gra­men­te a es­ti­mu­lar y en­se­ñar en la ca­sa a Em­ma­nuel a leer y a es­cri­bir des­de muy pe­que­ñi­to, tan­to así que a los dos años él ya sa­bía dis­tin­guir las le­tras y has­ta al­gu­nas pa­la­bras”, re­mar­ca Víctor, lue­go de ex­pli­car que su hi­jo no fue a una es­cue­la con­ven­cio­nal, sino que hi­zo ‘ho­me school’ (es­cue­la en ca­sa), una op­ción que tie­nen los pa­dres en Es­ta­dos Uni­dos, que cum­ple con el mis­mo cu­rrícu­lo y es­tán­da­res del co­le­gio has­ta que se gra­dúa.

Víctor ex­pli­ca que Em­ma­nuel siem­pre fue un buen alumno, muy apli­ca­do y la edu­ca­ción en ca­sa le ayu­dó a en­fo­car­se en sus for­ta­le­zas y ca­pa­ci­da­des, desa­rro­llan­do lo que a él más le gus­ta­ba, que eran la mú­si­ca, el de­por­te y las len­guas ex­tran­je­ras.

¿Y qué pa­sa con el te­ma de la in­clu­sión por el que lu­chan mu­chos pa­dres? Le con­sul­ta­mos. A lo que Víctor res­pon­dió que la edu­ca­ción en ca­sa fue lo me­jor que hi­cie­ron con Em­ma­nuel, porque así se en­fo­ca­ron en desa­rro­llar sus ca­pa­ci­da­des y que la in­clu­sión la ha te­ni­do en to­dos los ám­bi­tos en los que se ha des­ta­ca­do, co­mo el de­por­te, la mú­si­ca y los se­mi­na­rios en los que par­ti­ci­pa, ya que es una per­so­na muy so­cia­ble y que tie­ne ami­gos en di­fe­ren­tes par­tes del mun­do con los que se con­tac­ta por las re­des so­cia­les.

La in­de­pen­den­cia que han lo­gra­do que ten­ga Em­ma­nuel es gra­cias a la edu­ca­ción que ha te­ni­do. “Mu­cha gen­te pri­me­ro nos cues­tio­na­ba el he­cho de que mi hi­jo no fue­ra a la es­cue­la. Cuan­do a sus 15 años via­jó so­lo con su pro­fe­sor de violín a Estambul ( Tur­quía), tam­bién nos cri­ti­ca­ron y di­je­ron que éra­mos ma­los pa­dres. Real­men­te creo que so­mos muy afor­tu­na­dos de te­ner a Em­ma­nuel a nues­tro la­do. Es un chi­co de­ma­sia­do in­te­li­gen­te,

Ha to­ca­do pa­ra la Vir­gen Ma­ría en sus san­tua­rios ori­gi­na­les Ca­da que via­ja jun­to con su pa­dre, tra­tan de vi­si­tar el san­tua­rio prin­ci­pal de esa ciu­dad. Em­ma­nuel ha to­ca­do en el al­tar de la Ba­sí­li­ca de Nues­tra Se­ño­ra de Gua­da­lu­pe, en el dis­tri­to fe­de­ral de Mé­xi­co (fo­to), y en Nues­tra Se­ño­ra de Lu­ján, en Ar­gen­ti­na.

Pa­seó su ar­te por la In­dia En el año 2015 via­jó a la ciu­dad de Chen­nai, don­de par­ti­ci­pó en el Con­gre­so Mun­dial de Sín­dro­me de Down y ofre­ció un gran con­cier­to.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Bolivia

© PressReader. All rights reserved.