HO­GAR SI­LLAS DE AU­TOR

¡QUÉ LUJO! Tie­nen per­so­na­li­dad pro­pia, por lo que bas­ta con co­lo­car una pa­ra em­be­lle­cer un am­bien­te. Fun­cio­na­les, pe­ro con un plus de di­se­ño que de­no­ta buen gus­to

El Deber - Extra (Bolivia) - - Portada -

Las si­llas no siem­pre fue­ron un mue­ble de uso co­mún. En la an­ti­güe­dad eran un ar­tícu­lo que de­no­ta­ba dig­ni­dad y bue­na po­si­ción, y so­lo po­dían ser usa­das por ri­cos y po­de­ro­sos. El res­to de la gen­te se sen­ta­ba en ta­bu­re­tes o ban­cos de ma­de­ra. No fue has­ta el si­glo XVI que se con­vir­tie­ron en un ob­je­to co­mún y de uso ge­ne­ra­li­za­do.

En la ac­tua­li­dad, la si­lla es un ac­ce­so­rio bá­si­co en lo que al mun­do del di­se­ño del mue­ble se re­fie­re. Lo pri­me­ro que un di­se­ña­dor desa­rro­lla es su pro­to­ti­po de si­lla por­que es el ele­men­to más usa­do y que ha te­ni­do una tra­yec­to­ria en la his­to­ria.

Ge­ne­ral­men­te se aso­cia el ti­po de si­lla al au­tor y es­ta sue­le te­ner nom­bre pa­ra di­fe­ren­ciar­la de otras. “Un mo­de­lo pue­de te­ner una per­so­na­li­dad tal que la si­lla pue­de pa­sar a ca­te­go­ría de ob­je­to de ar­te y co­lo­car­se so­la en al­gún lu­gar de la ca­sa u ofi­ci­na”, afir­ma la ar­qui­tec­ta Pa­tri­cia Ara­na.

¿Si­lla, pol­tro­na, bu­ta­ca?

Pol­tro­na es bu­ta­ca en ita­liano. Es una si­lla, pe­ro más có­mo­da, con un po­co más de di­men­sio­nes y su di­se­ño er­go­nó­mi­co ha­cia atrás per­mi­te un mo­do de sen­tar­se más có­mo­do. Ade­más lle­va bra­zos, mien­tras que la si­lla no (sal­vo ex­cep­cio­nes).

Bá­si­ca en de­co­ra­ción

Las si­llas son alia­das de la de­co­ra­ción, ca­pa­ces de trans­for­mar am­bien­tes con su so­la pre­sen­cia. La va­rie­dad de ma­te­ria­les, for­mas y co­lo­res po­ne al al­can­ce un uni­ver­so de po­si­bi­li­da­des, que se adap­ta a ca­da es­ti­lo y con­di­cio­nes del es­pa­cio

Si­lla Hee Obra del di­se­ña­dor da­nés Hee We­lling. Se la con­si­de­ra una si­lla de apo­yo. Su car­ca­sa de asien­to er­go­nó­mi­co con apo­ya­bra­zos in­te­gra­dos se com­ple­men­ta con un asien­to acol­cho­na­do. Su al­tu­ra es­tán­dar la ha­ce ap­ta pa­ra cual­quier me­sa y su di­se­ño sim­ple en­ca­ja muy bien en cual­quier in­te­rior mo­derno. $us 399. Ol­sen (Design Cen­ter, av. Busch, 3.er ani­llo int.) Si­lla Ea­mes LCW Sus di­se­ña­do­res son el ma­tri­mo­nio Char­les & Ray Ea­mes; data de 1946, de la pos­gue­rra. Muy po­pu­la­ri­za­da en la bi­blio­gra­fía de di­se­ño de mue­bles. Pa­ra am­bien­tes mo­der­nos, tie­ne una per­so­na­li­dad tan pro­pia que pue­de es­tar so­la en cual­quier ha­bi­ta­ción. He­cha en mul­ti­la­mi­na­do, fue re­vo­lu­cio­na­ria por uti­li­zar un ma­te­rial nun­ca an­tes usa­do en mo­bi­lia­rio. Cues­ta Bs 1.460 Good­de­sign (Equi­pe­trol, ca­lle 9C Nor­te, No. 41)

Si­lla DSR Patch De Char­les & Ray Ames, crea­da en 1948. En el di­se­ño ya se ve un con­cep­to más es­truc­tu­ral, con un tu­bo más fino que per­mi­te re­sis­ten­cia en las patas. El nom­bre patch se lo de­be a la téc­ni­ca de par­ches en el fo­rro de la si­lla. Ideal pa­ra es­cri­to­rios de ca­sa. Bs 915 Good­de­sign (Equi­pe­trol, ca­lle 9C Nor­te, No. 41)

Si­lla Shell De Hans Weg­ner, crea­da en 1963, tie­ne una vi­gen­cia en di­se­ño, es có­mo­da, es­tá he­cha en mul­ti­la­mi­na­do con com­bi­na­ción en cue­ro. Tie­ne tres patas y es una si­lla muy es­ta­ble y fuer­te. AcoM­pa­ña los so­fás de la sa­la. Su va­lor es de Bs 2.950. Good­de­sign (Equi­pe­trol, ca­lle 9C Nor­te, No. 41)

Si­lla Weg­ner cir­cu­lar Fue di­se­ña­da por uno de los gran­des maes­tros del di­se­ño da­nés Hans J. Weg­ner, en el año 1949. Su asien­to es acol­cha­do ta­pi­za­do. Es una pie­za clá­si­ca que com­bi­na a la per­fec­ción los ma­te­ria­les na­tu­ra­les. Su di­se­ño es ideal pa­ra el co­me­dor, aun­que su res­pal­do ba­jo y rec­to tam­bién la ha­cen ap­ta pa­ra el tra­ba­jo de es­cri­to­rio. $us 239. Ol­sen (Design Cen­ter, av. Busch, 3er ani­llo int.)

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