LUCAS CASAERT

El Deber - Extra (Bolivia) - - Personaje -

Sa­cer­do­te obla­to con 51 años de vi­da re­li­gio­sa. Ac­tual­men­te es par­te de la pa­rro­quia San Mar­tín de Po­rres y es la ca­be­za de la Fun­da­ción Ni­ño Fe­liz, por me­dio de la cual se pa­tro­ci­na a ni­ños con ali­men­to, salud y edu­ca­ción (in­clu­so mu­si­cal)

Tie­ne la tez y la ca­be­lle­ra blan­cas, es bel­ga, pe­ro su ha­blar es cam­ba. Es sa­cer­do­te ha­ce 51 años, pe­ro tam­bién es un can­tan­te y un tra­ba­ja­dor so­cial que ha­ce la di­fe­ren­cia con su fun­da­ción Ni­ño Fe­liz. No es­tu­dió mú­si­ca, pe­ro sus ora­cio­nes y ala­ban­zas a Dios las vuel­ca en can­cio­nes que, mu­chas de ellas, le han da­do la vuel­ta al mun­do.

Tie­ne un re­gis­tro de 16 dis­cos y una can­ción en especial to­có el co­ra­zón del pa­pa Fran­cis­co, cuan­do aún era Jorge Ma­rio Ber­go­glio. Qué de­ta­lle Se­ñor has te­ni­do con­mi­go, se lla­ma el te­ma, el mis­mo que le hi­zo pe­dir­le en Argentina: “Lucas, nun­ca de­jes de can­tar”.

Y no lo ha he­cho. Si tu­vie­ra que in­ven­tar nue­vas can­cio­nes que ha­blen de sus vi­ven­cias ten­dría que ha­cer una so­bre sus aprie­tos en el con­fe­sio­na­rio cuan­do, no­va­to aún, no en­ten­día los pe­ca­dos con­fe­sa­dos en que­chua, o cuan­do fue acu­sa­do de co­mu­nis­ta por es­tar del la­do de los tra­ba­ja­do­res mi­ne­ros du­ran­te el gol­pe mi­li­tar de Gar­cía Meza. En ese en­ton­ces, años 80, re­par­tie­ron vo­lan­tes que de­cían que él y los otros sa­cer­do­tes obla­tos eran lo­bos dis­fra­za­dos de ove­jas.

Pe­ro nin­gu­na can­ción lo des- cri­bi­ría tan bien co­mo la que lo lle­vó a dar con­cier­tos en el ex­tran­je­ro y que el mis­mo pa­pa elo­gió. “Es mi tes­ti­mo­nio, es mi his­to­ria”, re­co­no­ce. Tal co­mo can­ta, de­jó ca­sa y pue­blo por se­guir la aven­tu­ra que le pro­pu­so Dios.

Pe­ro no siem­pre fue así, que­ría ser pi­lo­to. Cuan­do fa­lle­ció su pa­dre em­pe­zó a pre­gun­tar­se so­bre la vi­da y lo que de­bía ha­cer con ella. Des­pués co­no­ció a los Mi­sio­ne­ros Obla­tos de María In­ma­cu­la­da y se le ocu­rrió que con ellos po­dría vo­lar le­jos y ‘de­jar­se ele­var’. Por eso a los 19 años to­mó la de­ci­sión de ser sa­cer­do­te y el 66 fue or- DE­JÓ CA­SA Y PUE­BLO POR SE­GUIR LA AVEN­TU­RA DE LA FE Una vi­da con raí­ces fuer­tes en sue­lo bo­li­viano El re­li­gio­so es la ca­be­za de la Fun­da­ción Ni­ño Fe­liz que tie­ne 29 años de exis­ten­cia. Ac­tual­men­te sus co­me­do­res ali­men­tan a 800 ni­ños en la ciu­dad. de­na­do. Ese mis­mo año lle­gó a Bolivia.

Fue una de­ci­sión di­fí­cil, por­que iba a aban­do­nar la ca­sa y con ella a su ma­dre y a sus tres her­ma­nas me­no­res. “Me ofre­cí a tra­ba­jar un par de años pa­ra ayu­dar a mis her­ma­nas con sus es­tu­dios, pe­ro mi ma­dre di­jo, que si esa era la vo­lun­tad de Dios, yo te­nía que se­guir con mi ca­mino y que el Se­ñor no les iba a ha­cer faltar na­da”.

De Bél­gi­ca arri­bó a un cen­tro mi­ne­ro en Lla­lla­gua. La al­tu­ra y el frío no fue­ron im­por­tan­tes por­que, se­gún sus pro­pias pa­la­bras, se tra­jo una ma­le­ta lle­na de idea­lis­mos.

FUE ACU­SA­DO DE CO­MU­NIS­TA POR ES­TAR DEL LA­DO DE LOS TRA­BA­JA­DO­RES MI­NE­ROS DU­RAN­TE EL GOL­PE MI­LI­TAR DE GAR­CÍA MEZA. DI­JE­RON QUE ERA UN LO­BO DIS­FRA­ZA­DO DE OVEJA

El idio­ma tam­po­co fue una ba­rre­ra, apren­dió rá­pi­do. Lle­gó un 2 de no­viem­bre con To­dos los San­tos y el pri­mer do­min­go de di­ciem­bre hi­zo su pri­me­ra pré­di­ca, tem­blan­do, con to­do lo que te­nía que de­cir es­cri­to en es­pa­ñol en un pa­pel, leí­do y co­rre­gi­do va­rias ve­ces.

¿ Ha­bla con Dios to­dos los días? “¡Por su­pues­to!, si Dios es mi pa­dre y Jesús es mi ami­go. La res­pues­ta no lle­ga siem­pre, y no siem­pre la es­pe­ro, lo que sí sé es que Dios es­cu­cha mi ora­ción y al­gún día, si Él quie­re y si me con­vie­ne, me va a dar lo que le pido”.

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