FAC­TO­RES QUE IN­FLU­YEN

El Deber - Extra (Bolivia) - - Vida & Pareja -

Los ejer­ci­cios. Rea­li­zar ac­ti­vi­dad fí­si­ca en la ma­ña­na ayu­da a le­van­tar el áni­mo y car­ga el cuer­po de nue­vas ener­gías. In­ves­ti­ga­cio­nes se­ña­lan que el ejer­ci­cio ma­tu­tino dis­mi­nu­ye la pre­sión san­guí­nea, re­du­ce el es­trés y an­sie­dad y ayu­da a dormir me­jor en la no­che.

La ilu­mi­na­ción. La luz es im­por­tan­te por­que le di­ce al ce­re­bro que el día ha co­men­za­do y en­vía se­ña­les al cuer­po pa­ra que de­je de pro­du­cir me­la­to­ni­na, la hor­mo­na que ayu­da a re­gu­lar el sue­ño. La luz ar­ti­fi­cial por las no­ches re­tra­sa la ac­ti­va­ción de las glán­du­las pi­nea­les que pro­du­cen me­la­to­ni­na y con el tiem­po ha­ce más di­fí­cil que se pro­duz­can lo cual (al con­tra­rio del ejer­ci­cio) ha­ce más di­fí­cil que uno duer­ma. Pro­teí­nas en el día y le­che por la no­che. La pro­teí­na es di­fí­cil de di­ge­rir, por eso es bue­na du­ran­te el día. Si se la co­me en la no­che esa mis­ma di­ges­tión pue­de arrui­nar el ci­clo de sue­ño. La le­che por otra par­te tie­ne mu­cho trip­tó­fano, una sus­tan­cia que in­du­ce el sue­ño, por eso es muy bue­na pa­ra fi­na­li­zar el día. De­jar la ha­bi­ta­ción so­lo pa­ra dormir. Es me­jor no tra­ba­jar ahí, de esa for­ma el ce­re­bro re­co­no­ce­rá la ca­ma co­mo un es­tí­mu­lo pa­ra dormir El pro­ble­ma de las sies­tas. Las sies­tas de más de 25 mi­nu­tos pue­den di­fi­cul­tar que uno duer­ma por las no­ches.

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