LO QUE QUE­DÓ EN EL TIN­TE­RO

Cau­só do­lo­res de ca­be­za

El Deber - Extra (Bolivia) - - Lectores -

Car­los Suá­rez era un jo­ven re­bel­de y tie­ne va­rias tra­ve­su­ras en su ha­ber. En una oca­sión sa­có el vehícu­lo de su pa­dre y se fue a ha­cer ca­rre­ras con dos ami­gos. Iba a más de 100 km/h y se vol­có. “Has­ta hoy si­go pa­gan­do las fi­su­ras que me hi­ce”, re- cuer­da en­tre ri­sas. En otra de sus an­da­das ro­bó la mo­to Hon­da 350 de la es­tan­cia de su pa­dre. Se fue por los cam­pos de la Al­go­do­ne­ra Bo­li­via­na Na­cio­nal. Co­mo era del­ga­do, la mo­to lo ven­ció y atro­pe­lló a va­rios co­se­cha­do­res.

“Me es­ca­pé, la­ve la mo­to y la de­jé en su lu­gar. Mi pa­dre me pre­gun­tó qué ha­bía pa­sa­do, y co­mo era lo más men­ti­ro­so del mun­do, ne­gué que ha­bía sa­ca­do la mo­to. Al otro día, la co­la que se for­mó en mi ca­sa de los atro­pe­lla­dos era lar­ga. Mi pa­dre me en­ce­rró en un cuar­to por va­rios días y mis pri­mos me pa­sa­ban ci­ga­rros por de­ba­jo de la puer­ta”, re­me­mo­ra.

Otra de sus fe­cho­rías fue cuan­do lo cam­bia­ron al Na­cio­nal Flo­ri­da y en lu­gar de es­tu­diar se iba a ju­gar bi­llar. A fin de año com­pró li­bre­ta y to­dos es­ta­ban fe­li­ces por las bue­nas no­tas. Lue­go su pa­dre se en­te­ró de la ver­dad y lo man­dó ‘exi­lia­do’ a Ro­bo­ré.

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