EL OSO JUCUMARI ES TÍ­MI­DO Y EVI­TA AL HOM­BRE

El Deber - Extra (Bolivia) - - Personaje -

El oso de an­te­ojos ( Tre­mar­ctos or­na­tus) es bas­tan­te tí­mi­do y tra­ta de evi­tar a los hu­ma­nos. Cuan­do hay un olor muy fuer­te de co­mi­da, es po­si­ble que se pue­da acer­car para ver de qué se tra­ta. Es car­ní­vo­ro, pe­ro tam­bién tie­ne la ca­pa­ci­dad de co­mer ma­te­ria ve­ge­tal fi­bro­sa. Es de ta­ma­ño me­diano en com­pa­ra­ción con otros osos, mi­de en­tre 1,30 y 1,90 m, y pe­sa en pro­me­dio en­tre 80 y 125 kg, sien­do el ma­cho más gran­de que la hem­bra. Su co­lo­ra­ción es uni­for­me, ne­gra o ca­fé ne­gruz­ca, con pe­lo ás­pe­ro. Tie­ne man­chas blan­que­ci­nas que se ex­tien­den al­re­de­dor de los ojos y la na­riz a tra­vés de las me­ji­llas, ba­jan­do por el cue­llo has­ta el pe­cho. Ha­bi­ta úni­ca­men­te en el con­ti­nen­te ame­ri­cano, des­de Ve­ne­zue­la has­ta Ar­gen­ti­na. En Bo­li­via ha­bi­ta en los Yun­gas ( La Paz); en el Par­que Na­cio­nal Ca­rras­co, Al­ta­ma­chi, Par­que Tu­na­ri (Co­cha­bam­ba); en el Par­que Am­bo­ró, Co­ma­ra­pa, Cue­vo (San­ta Cruz); en Mon­tea­gu­do (Chu­qui­sa­ca) y en los bos­ques se­cos in­ter­an­di­nos de Ta­ri­ja. Se adap­ta a to­dos los há­bi­tats. Tan so­lo su pre­sen­cia da la evaluación de to­do el eco­sis­te­ma, que ha­ya osos sig­ni­fi­ca que los bos­ques son sa­lu­da­bles. Con­ser­van­do su há­bi­tat se con­ser­va el de mi­les de es­pe­cies que vi­ven den­tro. Se­gún es­tu­dios de Ve­lez-Liendo, se cal­cu­la que en el país hay unos 3.000 osos adul­tos en 13 gran­des blo­ques de há­bi­tats. El oso Jucumari es­tá vul­ne­ra­ble en nues­tro te­rri­to­rio, pues hay reducciones tan­to en su po­bla­ción co­mo en la de su há­bi­tat, es­pe­cial­men­te en la re­gión sur, des­de el Am­bo­ró has­ta Ta­ri­ja. Si bien hay po­ca gen­te en esa zo­na, la de­fo­res­ta­ción hu­ma­na es gran­de.

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