¿La úl­ti­ma gran gi­ra? La en­de­ble sa­lud de hie­rro de Joa­quín Sa­bi­na

Con há­bi­tos re­for­ma­dos. Des­de la is­que­mia ce­re­bral de 2001 y los pro­ble­mas in­tes­ti­na­les de 2010, has­ta la dis­fo­nía más re­cien­te, los pro­ble­mas de sa­lud lo lle­va­ron a re­co­rrer pa­si­llos de hos­pi­ta­les

El Deber - Extra (Bolivia) - - PERSONAJE -

La he­me­ro­te­ca de los úl­ti­mos 17 años de vi­da de Joa­quín Sa­bi­na, des­de el cé­le­bre de­rra­me ce­re­bral que lo lle­vó al hos­pi­tal en 2001 y que lo obli­gó a po­ner más én­fa­sis en los días que en las no­ches, ha­bla de una en­de­ble sa­lud de hie­rro, con más por­me­no­res mé­di­cos que nue­vos dis­cos.

El más re­cien­te, ha­ce dos sá­ba­dos, for­zó al mú­si­co a in­te­rrum­pir su con­cier­to en el WiZink Cen­ter de Ma­drid a la hora y me­dia de ac­tua­ción; se­gún el par­te mé­di­co fa­ci­li­ta­do por su equi­po, fue a cau­sa de "una dis­fo­nía agu­da con­se­cuen­cia de un pro­ce­so ví­ri­co" que re­quie­re re­po­so y que lo obli­ga a can­ce­lar los cua­tro con­cier­tos res­tan­tes de su ac­tual tour, Lo nie­go to­do.

"No es­tán vien­do us­te­des un buen con­cier­to por mi par­te hoy", de­cía a mi­tad del es­pec­tácu­lo, po­cos mi­nu­tos an­tes de que su ami­go y com­pa­ñe­ro Pan­cho Va­ro­na pi­die­ra dis­cul­pas por su sa­li­da del es­ce­na­rio, "to­tal­men­te mu­do", y al­gu­nos mi­nu­tos des­pués de que el pro­pio Sa­bi­na bro­mea­ra con que par­te de es­ta "gi­ra in­ter­mi­na­ble" lo ha­bía te­ni­do "re­co­rrien­do pa­si­llos de sór­di­dos hos­pi­ta­les".

De he­cho, el 21 de abril hu­bo de ser in­gre­sa­do pa­ra tra­tar­se de una trom­bo­fle­bi­tis en la ve­na ileo­fe­mo­ral de la pier­na iz­quier­da. Por ello hu­bo de sus­pen­der cua­tro con­cier­tos que fue­ron re­ubi­ca­dos a la co­la de la gi­ra, tras Ma­drid, los cua­tro que fi­nal­men­te no po­drá ce­le­brar por su ac­tual si­tua­ción mé­di­ca.

En fe­bre­ro sus­pen­dió otros dos con­cier­tos en Mé­xi­co "por un gol­pe en el ojo, con fuer­te he­ma­to­ma e hin­cha­zón", que se pro­vo­có a su vez por un "pe­que­ño ma­reo" a cau­sa de "unas mo­les­tias en un oí­do".

La bue­na fortuna de Lo nie­go to­do, el se­gun­do disco más ven­di­do en Es­pa­ña el pa­sa­do año y el pri­me­ro de su dis­co­gra­fía en so­li­ta­rio des­de Vi­na­gre y ro­sas (2009), no pa­re­cía acom­pa­ñar a Sa­bi­na des­de el ini­cio de la gi­ra, pues en mar­zo de 2017 tu­vo que re­pro­gra­mar las fe­chas de sus con­cier­tos en Ibe­roa­mé­ri­ca de­bi­do a una ope­ra­ción por una her­nia ven­tral.

Mien­tras es­tu­vo al­go más ale­ja­do de la aten­ción me­diá­ti­ca, las cri­sis mé­di­cas apa­ren­te­men­te re­mi­tie­ron, aun­que en ju­nio de 2015 can­ce­ló dos con­cier­tos en Ca­na­rias de­bi­do a una ten­di­ni­tis en el pie iz­quier­do, do­len­cia que le ha­bía obli­ga­do a re­cu­rrir a un bastón.

La sa­li­da por la puer­ta de atrás del WiZink Cen­ter de es­te fin de se­ma­na re­cor­dó a mu­chos lo su­ce­di­do en ese mis­mo es­pa­cio en di­ciem­bre de 2014, cuan­do abor­tó el es­pec­tácu­lo a las dos ho­ras, a po­cas can­cio­nes del fi­nal. Él lo acha­có a pro­ble­mas de es­tó­ma­go, aun­que en un pri­mer mo­men­to afir­mó que ha­bía su­fri­do una cri­sis de pá­ni­co es­cé­ni­co, "un Pas­to­ra So­ler", di­jo en re­fe­ren­cia a la cau­sa que apar­tó a la se­vi­lla­na tem­po­ral­men­te de los es­ce­na­rios, al­go por lo que lue­go pi­dió per­dón.

Cuan­do aún se man­te­nía esa ver­sión y co­rría pe­li­gro otro con­cier­to en Ma­drid so­lo unos días des­pués, su re­pre­sen­tan­te des­ve­ló que aque­lla no era la pri­me­ra vez que Sa­bi­na te­mió des­ma­yar­se de­lan­te del pú­bli­co, ya que unos tres años an­tes en Ti­jua­na (Mé­xi­co) ha­bía te­ni­do un cua­dro pa­re­ci­do. "Se pen­só que po­dría ser al­go del co­ra­zón, sus­pen­dió y al día si­guien­te hi­zo un con­cier­to me­mo­ra­ble", di­jo.

En ma­yo de 2011, sus pri­me­ros tres con­cier­tos en Es­ta­dos Uni­dos (Nue­va York, Mia­mi y Los Án­ge­les) tu­vie­ron que ser sus­pen­di­dos por pro­ble­mas in­tes­ti­na­les, que el pro­pio mú­si­co atri­bu­yó a una di­ver­ti­cu­li­tis agu­da, y en sep­tiem­bre de 2010 hi­zo lo pro­pio con su ci­ta en el Pa­lau de Bar­ce­lo­na de­bi­do a una caí­da do­més­ti­ca.

En­ve­je­cer ¿con gra­cia?

Las no­ti­cias de es­te ca­riz se in­te­rrum­pen has­ta lle­gar al ac­ci­den­te is­qué­mi­co ce­re­bral de 2001 que le hi­zo re­for­mu­lar sus há­bi­tos tras una vi­da de ex­ce­sos pa­ra, en ge­ne­ral, "mal­tra­tar­se mu­cho me­nos". Así lo in­di­có un año des­pués, en una en­tre­vis­ta con Efe por la pu­bli­ca­ción de Dí­me­lo en la ca­lle (2002), cuan­do con­fe­só su preo­cu­pa­ción por "en­ve­je­cer, por la sa­lud" y por que no le qui­sie­ran "las mu­je­res", co­mo vol­vió a re­pe­tir re­cien­te­men­te. "Cuan­do les cuen­ten que en­ve­je­cer es una co­sa fan­tás­ti­ca, por­que la ex­pe­rien­cia y la sa­bi­du­ría... Mien­ten co­mo be­lla­cos. En­ve­je­cer es una pu­ta mier­da", pro­tes­tó al más pu­ro es­ti­lo sa­bi­niano.

PAOWILLIAMS

Newspapers in Spanish

Newspapers from Bolivia

© PressReader. All rights reserved.