Se lla­ma BOLIVIA

Gleisy Noguer Has­sen. Es­te 11 de no­viem­bre par­ti­rá a Las Ve­gas pa­ra re­pre­sen­tar al país en el Miss Uni­ver­so. Com­par­te los por­me­no­res de su pre­pa­ra­ción, de sus ba­ta­llas, de sus for­ta­le­zas y tam­bién de sus fla­que­zas.

El Deber - Sociales (Bolivia) - - PORTADA - SIL­VA­NA VINCENTI EL DE­BER

Tie­ne as­cen­den­cia ára­be de par­te de ma­dre y ale­ma­na y afro­bo­li­via­na por el la­do pa­terno. Sus cres­pos, esos que atra­pa­ron la aten­ción de la pren­sa en el Miss Bolivia, son obra de su abue­la yun­gue­ña.

Gleisy Noguer Has­sen (20) se va a Las Ve­gas el 11 de es­te mes, con mi­ras a re­pre­sen­tar a Bolivia en el cer­ta­men Miss Uni­ver­so, que ten­drá su no­che fi­nal el 26.

Es la primera vez que pi­sa un con­cur­so in­ter­na­cio­nal de be­lle­za, an­tes de es­to, por va­ca­cio­nes, so­lo co­no­cía Río de Ja­nei­ro y San Pa­blo (Bra­sil). Sin em­bar­go, lu­ce tran­qui­la, y ella di­ce que es fru­to de una au­to­es­ti­ma al­ta, la mis­ma que hi­zo que la can­di­da­ta del de­par­ta­men­to más jo­ven del país de­ja­ra de ser una más. ¿Real­men­te te­nés con­cien­cia de que te lla­más Bolivia? Sí, sé que ten­go una res­pon­sa­bi­li­dad muy gran­de y ten­go que ir a de­mos­trar la cul­tu­ra de los nue­ve de­par­ta­men­tos y ven­der eso, de eso se tra­ta. En el Miss Uni­ver­so to­ca mos­trar al pro­pio país, y tam­bién lo que uno es, au­tén­ti­ca. ¿Has ido a otros paí­ses? Es la primera vez que sal­go a re­pre­sen­tar a Bolivia, pe­ro es­tu­ve en el Rei­na His­pa­noa­me­ri­ca­na, en las en­tre­vis­tas con el ju­ra­do, es­cu­chan­do preguntas y res­pues­tas por­que eso ayuda, fui ju­ra­do en el Miss De­por­te Pa­tra. La agencia me di­jo: “In­vo­lu­cra­te, son chi­cas que han ido a otros con­cur­sos y tie­nen ex­pe­rien­cia”. ¿Por qué no has ido a otros cer­tá­me­nes afue­ra? Por­que el Miss Bolivia fue mi pri­mer con­cur­so y me de­di­qué a él. ¿Qué te ha­ce di­fe­ren­te y no una Mi ac­ti­tud, miss más? soy una per­so­na sú­per go, siempre com­pro­me­ti­da leal, y con an­te lo to­do que soy hahu­mil­de. Me lle­vo bien con to­dos, desde la per­so­na que ba­rre has­ta los su­pe­rio­res. La gen­te que char­la con­mi­go no­ta que no ha­go las co­sas por fin­gir o por un tí­tu­lo. ¿Es­tás en el pe­so ideal? Es­toy pe­san­do 56 ki­los, ten­go el pe­so ideal pa­ra mi ta­ma­ño; in­clu­so de­be­ría es­tar con 60, eso me di­jo el doc­tor, pe­ro la agencia qui­sie­ra que lle­gue a 54. Más allá de los otros ¿có­mo te ves o te sen­tís vos? Yo me sien­to có­mo­da, fe­liz, sé que ten­go un cuer­po bo­ni­to, ar­mo­nio­so, y no so­lo el cuer­po, tam­bién lo in­te­lec­tual. ¿Te que­dó al­go por me­jo­rar? En el cuer­po me hu­bie­ra gus­ta­do tra­ba­jar más mi ab­do­men y te­ner­lo un po­co mar­ca­do, el pro­ble­ma es que me de­di­qué a ba­jar y ba­jar, a ha­cer bas­tan­te car­dio y no pesas, y el tiem­po no nos da­ba pa­ra to­do, ha­bía gim­na­sio, spa, días de Fex­po, te­nía que aco­mo­dar mi agen­da. Nun­ca mo­di­fi­cas­te los cres­pos. No, ya me he plan­cha­do mu­chas ve­ces el ca­be­llo, lo he to­ca­do con tin­tes, pe­ro los ru­los son na­tu­ra­les. Mu­cha gen­te cree que me he he­cho ba­se, pe­ro no. Según la ten­den­cia, to­das ter­mi­nan la­cias. Di­cen que las la­cias quie­ren ser cres­pas y vi­ce­ver­sa, pe­ro en mi ca­so no ten­go ese pro­ble­ma. Siempre amé mi ca­be­llo y creo que es por­que lo sé ma­ne­jar, de la mis­ma for­ma es un po­co ca­ro cui­dar el ca­be­llo cres­po por­que de­man­da mu­cha cre­ma. Lo acos­tum­bré con pro­duc­tos más eco­nó­mi­cos y me lo de­jan muy bien. So­lo uso cre­ma y lo peino con mis de­dos.

Ahora que es­toy yen­do al Miss Uni­ver­so ha­rán una ri­fa y me man­da­rán el di­ne­ro”

¿As­cen­den­cia afro? Sí, mi abue­la era de piel mo­re­na.

Tu ca­be­llo te hi­zo re­sal­tar en el Miss Bolivia. ¿Eras una de las fa­vo­ri­tas de la pren­sa? Era, lo no­ta­ba, mu­chos pe­rio­dis­tas se me acer­ca­ban y creo que fue mi ca­rác­ter, y mi ca­be­llo tam­bién ayu­dó. To­das es­ta­ban pre­pa­ra­das, pe­ro cuan­do a uno le to­ca, hay que apro­ve­char la opor­tu­ni­dad. ¿Es­tás a la al­tu­ra de un Miss Uni­ver­so? Sí, me creo ca­paz, sé que pue­do lle­gar mu­cho más le­jos, por qué no. Ha­ré una bue­na re­pre­sen­ta­ción. ¿Has ido a to­das las ca­pa­ci­ta­cio­nes? Nues­tras cla­ses son en Pro­mo­cio­nes Glo­ria, la úl­ti­ma se­ma­na falté co­mo a cua­tro cla­ses por­que tu­ve ac­ti­vi­da­des en mi de­par­ta­men­to, ten­go obli­ga­cio­nes que cum­plir. A ve­ces por el tra­ba­jo me tie­nen que man­dar a va­rias par­tes, con eso me sos­ten­go. ¿Cam­bió tu eco­no­mía? En Pan­do no te­nía có­mo ge­ne­rar in­gre­sos, ni agencia, so­lo me de­di­ca­ba a los es­tu­dios y a prac­ti­car deportes. Allá no hay una es­cue­la de mo­de­la­je pro­fe­sio­nal, qui­zás des­pués ha­ya, o qui­zás yo co- mo miss más ade­lan­te pueda abrir una.

Una chi­ca so­la. ¿Te han aco­sa­do o he­cho pro­pues­tas po­co de­cen­tes? Has­ta ahora no he te­ni­do ese ti­po de pro­pues­tas. Co­mo to­das las chi­cas en las re­des so­cia­les, te men­sa­jean, pe­ro na­da más allá, y si me ofre­cie­ran di­ne­ro sé que no cae­ría, por al­go voy a es­tu­diar, a sa­lir pro­fe­sio­nal, no pien­so de­pen­der de un hom­bre. ¿Sol­te­ra? Ten­go mi pa­re­ja, es cru­ce­ño, vi­ve en Pan­do. Va­mos ya un año. El pa­sa­je a Co­bi­ja es ca­ro. Ten­go que pa­gar mi pa­sa­je si quie­ro ir allá. Si te­ne­mos que es­tar jun­tos así se­rá y, si es que no, Dios sa­brá. ¿Ir al Miss Uni­ver­so sube tu ca­ché co­mo mo­de­lo? Eso de­pen­de de mi agencia por­que he fir­ma­do con ellos, y en Pro­mo­cio­nes Glo­ria po­nen los mon­tos por los tra­ba­jos. Ellos sa­ben si mi ga­nan­cia au­men­ta o si­gue lue­go de ir al Miss Uni­ver­so. ¿Qué es­pe­rás des­pués del Miss Uni­ver­so? Es­pe­ro se­guir cre­cien­do en el ám­bi­to pro­fe­sio­nal, pien­so ter­mi­nar mi ca­rre­ra uni­ver­si­ta­ria, po­si­ble­men­te sea en la Uda­bol por­que ten­go una be­ca, y en San­ta Cruz te­ne­mos más opor­tu­ni­da­des en el te­ma de los me­dios. Quie­ro se­guir acá, me en­can­ta. Ex­tra­ño mi de­par­ta­men­to por­que na­cí allá, lo lin­do es que co­mo si­go en el orien­te no me afec­ta mu­cho el cli­ma. ¿ Qué tal tu re­la­ción con la agencia? Es bue­na, a ve­ces las mis­ses so­mos fre­ga­das y ha­ce­mos re­ne­gar en co­sas pe­que­ñas, pe­ro siempre es­ta­mos ahí pa­ra ayu­dar­nos por­que sa­be­mos que la agencia brin­da un gran apoyo pa­ra cre­cer y con­se­guir los tra­ba­jos. ¿Has­ta cuán­do es­ta­rás con Pro­mo­cio­nes Glo­ria? Mi rei­na­do es un año, se­ría has­ta el pró­xi­mo ju­nio, cuan­do en­tre­gue la co­ro­na, y co­mo mo­de­lo, cua­tro años más. ¿Quién pa­ga tus gas­tos en el con­cur­so en Las Ve­gas? La agencia, Pro­mo­cio­nes Glo­ria, me pa­ga el pa­sa­je, y la es­ta­día y la ali­men­ta­ción las te­ne­mos allá. ¿Có­mo im­pac­ta­ron en tu vida to­dos es­tos lo­gros? No soy una per­so­na con po­si­bi­li­da­des eco­nó­mi­cas ele­va­das, in­gre­sar al con­cur­so me cam­bió mu­cho la vida y gra­cias a Dios se me es­tán abrien­do mu­chas puer­tas que pro­ba­ble­men­te lle­guen al ám­bi­to de mi ca­rre­ra, Co­mu­ni­ca­ción So­cial, al ha­cer­me co­no­ci­da. Las em­pre­sas me con­tra­tan por el tí­tu­lo que ten­go, eso me es­tá sus­ten­tan­do. Ten­go el apoyo de mi abue­la, de mi ma­dre, de las au- to­ri­da­des de mi de­par­ta­men­to y de mi uni­ver­si­dad, que me han apo­ya­do con mon­tos eco­nó­mi­cos pa­ra el Miss Bolivia, y ahora que es­toy yen­do al Miss Uni­ver­so ha­rán una ri­fa y me man­da­rán el di­ne­ro pa­ra cual­quier gas­to que ten­ga. ¿Con quién vi­vías en Pan­do? Con mi ma­dre, mi abue­la y mi bi­sa­bue­la. Mis pa­dres son se­pa­ra­dos desde que era pe­que­ña.

Mi ac­ti­tud me ha­ce di­fe­ren­te; soy una per­so­na sú­per com­pro­me­ti­da

Es la primera vez que sal­go a re­pre­sen­tar al país”

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