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Cosmopolitan (Chile) - - Sexy Love -

PA­RA MIS AMI­GAS ES MUY FÁ­CIL TE­NER AVEN­TU­RAS DE UNA NO­CHE. YO NO PUE­DO. ¿SOY UNA MOJIGATA?

No, na­da de eso. Lo que pa­sa es que en cues­tio­nes se­xua­les, ca­da ca­be­za es un mun­do. Hay quie­nes son más se­xua­les, hay quie­nes lo son me­nos. Así de sim­ple. En es­te ti­po de asun­tos, co­mo en mu­chas otras co­sas en la vi­da, lo im­por­tan­te es que va­yas a tu pro­pio rit­mo y si­gas tus ins­tin­tos, sin de­jar­te pre­sio­nar, im­pre­sio­nar y mu­cho me­nos sin­tien­do que “eres dis­tin­ta”.

AL­GU­NOS DI­CEN QUE SÍ Y OTROS CREEN QUE ES IM­PO­SI­BLE... ¿TÚ QUÉ OPINAS? ¿UN HOM­BRE Y UNA MU­JER PUE­DEN SER AMI­GOS?

Por su­pues­to que sí. No se tra­ta de nin­gu­na le­yen­da ur­ba­na y, de he­cho, to­dos de­be­ría­mos te­ner un me­jor ami­go del se­xo opues­to que nos re­ve­le los se­cre­tos de la men­te mas­cu­li­na/fe­me­ni­na, pa­ra así en­ten­der­nos me­jor. Y si crees que es im­po­si­ble por­que la atrac­ción se­xual se in­ter­pon­drá en la amis­tad, te ten­go noticias: hom­bres y mu­je­res po­de­mos con­tro­lar­nos. No to­do es ins­tin­to o pa­sión.

SOY VIR­GEN Y MI PO­LO­LO ME ES­TÁ PI­DIEN­DO LA “PRUE­BA DE AMOR”. ¿CÓ­MO LE EX­PLI­CO QUE QUIE­RO ES­PE­RAR?

Si aún no te sien­tes pre­pa­ra­da pa­ra ini­ciar tu vi­da se­xual o no quie­res te­ner re­la­cio­nes con es­te im­pa­cien­te… No hay ra­zón pa­ra ir­te a la ca­ma con él. El amor no ne­ce­si­ta de “prue­bas” y el se­xo no es una obli­ga­ción. Es vá­li­do que te lo pi­da, pe­ro no que te lo exi­ja. Cuan­do lle­gue el mo­men­to pa­ra dar es­te pa­so, lo sa­brás. Lo im­por­tan­te es que lo ha­gas de ma­ne­ra cons­cien­te, in­for­ma­da… ¡Sin pre­sio­nes ni cul­pas de nin­gún ti­po!

LA MA­MÁ DE MI PO­LO­LO IN­SIS­TE EN IR CON NO­SO­TROS A BA­RES Y FIES­TAS; ME ALE­GRO QUE AÚN SE MAN­TEN­GA JO­VEN… PE­RO SIEM­PRE TER­MI­NA AVERGONZÁNDONOS. ¿CÓ­MO LE EX­PLI­CO QUE NO SIEM­PRE ES BIEN­VE­NI­DA?

Ha­bla con tu pa­re­ja. Sa­lir con su ma­dre es­tá bien… Mien­tras no in­va­da el es­pa­cio que co­rres­pon­de a la relación. Me pa­re­ce que tu sue­gra es­tá pa­san­do por un mo­men­to di­fí­cil y al in­sis­tir en “sa­lir de ca­rre­te con los jóvenes” al­go les quie­re de­cir; qui­zás que se sien­te so­la o tal vez que es­tá de­pri­mi­da. Pue­de es­tar pi­dién­do­les ayu­da. Con to­do el tac­to del mun­do, su­gié­ran­le que acu­da a te­ra­pia y bus­que la ma­ne­ra de ha­cer un círcu­lo de amis­ta­des más acor­des con su edad, es­ti­los y gus­tos.

MIS AMI­GAS IN­SIS­TEN EN BUS­CAR “UN HOM­BRE QUE PUE­DAN AD­MI­RAR”. ¿POR QUÉ NO PUE­DE SER AL RE­VÉS? ¿ACA­SO ELLOS NO PUE­DEN ASOMBRARSE DE SU MU­JER?

Des­de lue­go que sí. Es más: la ad­mi­ra­ción de la que ha­blas siem­pre de­be­ría ser re­cí­pro­ca. El pro­ble­ma es que el ma­chis­mo no es so­lo co­sa de hom­bres: la­men­ta­ble­men­te, mu­chas mu­je­res tam­bién car­gan con esa ho­rri­ble men­ta­li­dad. No es su cul­pa, se tra­ta de al­go que te­ne­mos bien apren­di­do. Por eso, los hom­bres, pe­ro tam­bién las mu­je­res, de­be­mos qui­tar­nos nues­tro ma­chis­mo in­terio­ri­za­do… ¡To­do eso es por nues­tro pro­pio bien!

Mis pa­dres se opo­nen a mi relación. Mi po­lo­lo pien­sa que la so­lu­ción es que nos em­ba­ra­ce­mos, pe­ro… ¿No es una me­di­da un po­co ex­tre­ma?

Es una exa­ge­ra­da y pé­si­ma me­di­da, tan­to que no me que­da más que es­tar del la­do de tus pa­dres en sus du­das. ¿Qué tie­ne en la ca­be­za? Te re­cuer­do que en una pa­re­ja no se em­ba­ra­zan los dos, so­lo las mu­je­res. Mi con­se­jo es con­si­de­rar las razones de tus pa­pás y re­vi­sar se­ria­men­te tu po­lo­leo.

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