S.O.S la­bios agrie­ta­dos. ¡Com­bá­te­los con cin­co sen­ci­llos tru­cos!

Duelen e in­clu­so im­pi­den es­bo­zar una son­ri­sa. Los la­bios con grie­tas son uno de los peo­res enemi­gos en cual­quier es­ta­ción del año, por suer­te ¡tie­nen fá­cil so­lu­ción!

Ellas (Chile) - - Belleza -

Los la­bios son una de las par­tes más sen­si­bles de nues­tro cuer­po y una de las más ex­pues­tas a las agre­sio­nes ex­ter­nas. La se­que­dad del cli­ma, el frío o el calor ex­ce­si­vos, la po­lu­ción, aler­gias, res­pi­rar por la bo­ca, en­tre otros fac­to­res, pue­den da­ñar se­ve­ra­men­te los la­bios.

AN­TE ES­TO, ¿QUÉ HA­CER?

-Man­te­ner­los hi­dra­ta­dos: Cuan­do sen­ti­mos se­que­dad o grie­tas en los la­bios y las co­mi­su­ras, ten­de­mos, con mu­cha fre­cuen­cia, a pa­sar­nos la len­gua so­bre ellos pa­ra cal­mar­los y hu­me­de­cer­los. ¡Cra­so error! Al con­tra­rio de lo que pen­sa­mos, es­ta ino­cen­te ac­ción los em­peo­ra y los vuel­ve más vul­ne­ra­bles a la ac­ción de las bac­te­rias y otros gér­me­nes.

- Cui­da­do de la­bios: A la pre­gun­ta de qué usar, en­ton­ces, si lo de la len­gua no es lo ade­cua­do, la res­pues­ta es bien fá­cil: uti­li­za bál­sa­mos y ca­caos la­bia­les y acei­tes es­pe­cí­fi­cos pa­ra hi­dra­tar­los sin hu­me­de­cer­los. Así los man­ten­drás sua­ves y bien pro­te­gi­dos.

-El dul­ce siem­pre ayu­da: Con es­to no nos re­fe­ri­mos, por su­pues­to, a que te un­tes los la­bios con cho­co­la­te, sino a que re­cu­rras a un tru­co DIY (haz­lo tú mis­ma) muy sen­ci­llo: uti­li­zar un po­co de miel y de acei­te de oli­va pa­ra ali­viar la se­que­dad y el do­lor.

-Pro­duc­tos y ali­men­tos irri­tan­tes: Cuan­do tie­nes los la­bios tan da­ña­dos, se re­co­mien­da evi­tar in­ge­rir ali­men­tos con sa­bo­res fuer­tes, co­mo pi­can­tes, sa­la­dos y áci­dos, ya que irri­tan mu­cho la zo­na em­peo­rán­do­la, ade­más de re­sul­tar pro­fun­da­men­te do­lo­ro­sos.

-Cui­da­dos extras: Co­mo ya he­mos co­men­ta­do, hay mu­chas co­sas que ha­ce­mos que pue­den da­ñar los la­bios con se­ve­ri­dad, por ejem­plo, man­char­nos los la­bios con pas­ta den­tí­fri­ca a la ho­ra de la­var­nos los dien­tes. Evi­ta que en­tre en con­tac­to con las grie­tas y he­ri­das que ten­gas y es­co­ge una que sea suave.

¿CUÁN­DO ACU­DIR AL MÉ­DI­CO?

Tras unos po­cos días tra­tan­do los la- bios y las co­mi­su­ras, en ca­so de que es­tas tam­bién es­tén agrie­ta­das o con he­ri­das, ya de­be­ría de ha­ber­se re­ge­ne­ra­do la piel. Si no fue­se así y per­sis­tie- se el pro­ble­ma, se­ría con­ve­nien­te acu­dir al mé­di­co por si el agrie­ta­mien­to o la des­ca­ma­ción es­tu­vie­sen cau­sa­dos por al­gún otro pro­ble­ma.

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