JO­VEN SOLDADORA SE CODEA DE IGUAL A IGUAL CON SUS CO­LE­GAS HOM­BRES.

Lue­go de rea­li­zar un cur­so en el Cen­tro Téc­ni­co de In­du­ra (CETI), Ye­se­nia Cis­ter­nas su­peró mu­chas ba­rre­ras en el ca­mino, co­mo el ma­chis­mo y la do­ble di­fi­cul­tad de ser ma­dre y tra­ba­jar a la vez. Ac­tual­men­te, y después de cin­co años de ha­ber en­tra­do al rubr

La Cuarta - El Constructor - - PORTADA - JORGE PAR­DO SO­TO jorge.par­do@la­cuar­ta.cl

Ye­se­nia Cis­ter­nas tie­ne 25 años, una hi­ja de cin­co y su pro­pia em­pre­sa en la ca­sa, la que creó en agos­to de 2017. Vi­ve en Na­ci­mien­to, Oc­ta­va Re­gión. La maes­tra, que es es­pe­cia­lis­ta en sol­da­du­ra al ar­co, cuen­ta que tie­ne dos her­ma­nos ma­yo­res que tie­nen la mis­ma es­pe­cia­li­dad y que se mo­ti­vó por es­te ru­bro gra­cias a ellos: “Fue por­que los sol­da­do­res ga­nan pla­ta, ade­más a mis dos her­ma­nos les iba muy bien”, re­la­ta. - ¿Dón­de es­tu­dio?

- To­mé el cur­so en In­du­ra el 2012; du­ró seis me­ses. An­tes no sa­bía na­da, pe­ro en In­du­ra apren­dí to­do lo bá­si­co, por­que lo de­más uno lo apren­de en te­rreno. - ¿Va­lió el es­fuer­zo?

- Igual va­lía la pe­na, a pe­sar de que cuan­do

hi­ce el cur­so, en ese mo­men­to te­nía una hi­ja

de ocho me­ses y de­jar­la so­la fue com­pli­ca­do, llo­ra­ba mu­chas ve­ces y me

de­cía “qué es­toy ha­cien­do aquí”. - ¿Se cues­tio­nó?

- Mu­chas ve­ces, por­que en el fon­do, cuan­do me

de­ci­dí a ha­cer el cur­so só­lo mis her­ma­nos me apo­ya­ron. Pe­ro la gen­te me de­cía que me iba a me­ter a un mun­do de hom­bres, “quién te va a

dar pe­ga”. Cuan­do qui­se bus­car tra­ba­jo igual se ce­rra­ban las puer­tas. - Los es­fuer­zos fue­ron re­com­pen­sa­dos.

- Sí, por­que sa­qué el se­gun­do lu­gar de en­tre 18 per­so­nas. Ade­más, ob­tu­ve el pre­mio al es­fuer­zo por­que tu­ve muy bue­nas ca­li­fi­ca­cio­nes. - ¿Era la úni­ca mu­jer en el cur­so?

- Éra­mos tres. - ¿Có­mo ha si­do la ex­pe- rien­cia la­bo­ral? - Tra­ba­jé dos años en una em­pre­sa, después en otra, y ade­más pres­ta­ba ser­vi­cios en otros la­dos. He tra­ba­ja­do en dis­tin­tas par­tes.

In­de­pen­den­cia

¿Lue­go lle­gó la in­de­pen­den­cia? - Ten­go mi pro­pia em­pre­sa de man­te­ni­mien­to in­dus­trial des­de el 18 de agos­to del año pa­sa­do. Se lla­ma Smag E.I.R.L. Y la ex­pe­rien­cia ha si­do ago­ta­do­ra por­que to­ca de­ma­sia­do tra­ba­jo. Su­per­vi­so en te­rreno, lle­go a la ca­sa y me

duer­mo co­mo a la una

de la ma­ña­na, pe­ro bien, gra­cias a Dios. - En to­do es­te tiem­po ¿ha te­ni­do pro­ble­mas con los co­le­gas? - He te­ni­do bue­na ex­pe­rien­cia con los co­le­gas hom­bres, sin em­bar­go, me to­pé con un ti­po ma­chis­ta que no le gus­ta­ba que tra­ba­ja­ra con él. Pe­ro en ge­ne­ral me ha to­ca­do más gen­te agra­da­ble. - ¿Qué les di­ría a las chi­cas que es­tán pen­san­do en in­gre­sar al mis­mo ru­bro o a al­go pa­re­ci­do? - Soy de las per­so­nas que pien­san que si uno quie­re, pue­de. Uno no tie­ne que li­mi­tar­se por sus ca­pa­ci­da­des o por género, por­que he apren­di­do que uno es ca­paz de ha­cer y desem­pe­ñar­se

en es­ta la­bor igual que un hom­bre. No hay que po­ner­se lí­mi­tes por ser mu­jer. - ¿Se es­pe­ra­ba lle­gar a dón­de es­tá?

- En reali­dad me he sor­pren­di­do bas­tan­te, por­que ja­más en mi vi­da pen­sé que se­ría soldadora, ni me­nos que ten­dría mi pro­pia em­pre­sa, con la que me ha ido bas­tan­te bien, gra­cias a Dios. Me he asom­bra­do bas­tan­te.

He te­ni­do la suer­te de es­tar en lu­ga­res don­de siem­pre hay al­guien que sa­be más que yo, y co­mo soy pre­gun­to­na y me gus­ta la sol­da­du­ra, me en­se­ña. Eso me ha ser­vi­do”. Ye­se­nia Cis­ter­nas

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