Leo Ca­pri­le les pon­drá mano du­ra a los ma­los pa’ la pe­ga

Con­du­ci­rá “La Ve­ga, aho­ra los flo­jos van a pe­lar el ajo”, do­cu­rea­lity de TVN

La Cuarta Espectacular - - Esp -

En el ca­nal de to­dos es­tán con el áni­mo bien arri­ba gra­cias al im­pul­so en el ra­ting que de­ja­ron los Jue­gos Olím­pi­cos. Y aho­ra, pa­ra cap ita­li­zar el ím­pe­tu, en TVN apos­ta­ron por traer de re­gre­so a las pan­ta­llas a al­guien re­con­tra pro­ba­do: el his­tó­ri­co Leo Ca­pri­le, quien ha­rá de ca­be­za en “La Ve­ga”, el do­cu­rea­lity rea­li­za­do en co­pro­duc­ción con Fá­bu­la TV. ¿ De qué se tra­ta? les con­ta­mos que el co­ci­do mos­tra­rá el po­pu­lar mer­ca­do de abas­to san­tia­guino des­de den­tro, con his­to­rias de lu­cha, es­fuer­zo y mu­chas ta­llas por par­te de los ve­gui­nos, que co­mo ti­ta­nes y ejem­plos de vi­da y su­pera­ción, les da­rán la opor­tu­ni­dad a otros de re­di­mir­se y al­can­zar el he­roís­mo en su exis­ten­cia. Cla­ro que el coaching vi­tal es­tá di­ri­gi­do a un seg­men­to muy es­pe­cial: los flo­jo­na­zos, a quienes se les da­rá la opor­tu­ni­dad pa­ra sa­lir ade­lan­te. Ca­pí­tu­lo a ca­pí­tu­lo, se pre­sen­ta­rán las his­to­rias de un lo­lo o una lo­la, de en­tre 18 y 26 años, que ni es­tu­dia ni tra­ba­ja, y que vi­vi­rá una ex­pe­rien­cia en el lu­gar don­de más se vi­ve el va­lor del tra­ba­jo y apren­de­rá a ga­nar­se los mor­la­cos co­mo Dios man­da, o sea, tra­ba­jan­do du­ro. Cla­ro que la pe­ga se­rá co­mo la ha­cen los pu­len­tos de ver­du­ra, sa­lien­do de las sá­ba­nas a las 4 de la ma­ña­na. So­bre es­te re­de­but te­le­vi­si­vo, Leo Ca­pri­le nos sol­tó que es­tá en­tu­sias­ma­do con es­te do­cu­rea­lity que fo­men­ta el va­lor del la­bu­ro: “El ob­je­ti­vo es crear una men­ta­li­dad de tra­ba­jo en los jó­ve­nes que no ha­cen na­da por la vi­da”. - Leo, ¿ el chi­leno es flo­jo? - Cla­ro que no, la ma­yo­ría de los chi­le­nos le po­nen el hom­bro a la pe­ga. Pe­ro siem­pre es­tán los que les fal­ta ini­cia­ti­va, pe­ro que no son flo­jos, por­que la flo­je­ra no exis­te co­mo tal, só­lo les fal­ta un em­pu­jón pa­ra que el tra­ba­jo sea un va­lor. - Cuén­ta­nos una pa­pi­ta de có­mo se­rá la po­ma­da... - Es una po­si­bi­li­dad de en­ten­der al flo­jo, es un for­ma­to de se­gui­mien­to y de de­nun­cia por par­te de los

fa­mi­lia­res. La fa­mi­lia o quien de­nun­cie al flo­jo nos lla­ma y no­so­tros va­mos y ve­mos el con­tex­to de por qué es flo­jo la per­so­na y, si él acep­ta el desafío de tra­ba­jar, no­so­tros le pre­gun­ta­mos “¿ re­nun­cias a la flo­je­ra?” y si la per­so­na di­ce sí, en­ton­ces va­mos... - ¿ A don­de? - Di­rec­to a La Ve­ga a tra­ba­jar. - ¿ Y si re­nun­cian?

- No te pue­do con­tar si re­nun­cian o no, pe­ro siem­pre exis­te la po­si­bi­li­dad de que eso ocu­rra. Pe­ro en La Ve­ga se sien­te y se ve ese ejem­plo de tra­ba­jo du­ro y se dan cuen­ta de eso los par­ti­ci­pan­tes. - ¿ Cas­ti­gan a los flo­jos? - Cla­ro que no, es to­do lo con­tra­rio. El pro­gra­ma no bus­ca cas­ti­gar a los par­ti­ci­pan­tes, ni tam­po­co so­me­ter­los. Lo que que­re­mos es que el par­ti­ci­pan­te y to­da la gen­te que vea el pro­gra­ma apren­da so­bre el va­lor del tra­ba­jo. El ri­gor de tra­ba­jar. - ¿ Que mo­nos pin­ta la fa­mi­lia?

- Es­tán en te­la de jui­cio las mo­ti­va­cio­nes de la fa­mi­lia del per­so­na­je. Tra­ta­mos de res­pon­der por qué no quie­ren tra­ba­jar, por­que na­die es flo­jo por com­ple­to. Uno siem­pre quie­re al­go, te­ner sus co­sas, su ro­pa, y pa­ra eso hay que tra­ba­jar. Cla­ro que siem­pre hay gen­te que no tra­ba­ja bien o que sa­ca la vuel­ta. - ¿ Pa­lo pa­ra los po­lí­ti­cos? - Ja­ja­já, no. Lo que te di­go que en to­do ran­go de co­sas

es­ta­rá­pe­ga, po­rel que eso noes que ha­ce tra­ba­ja­mos­bien la Ve­ga, en por­que con­jun­toahí son con to­dos La bue­nos - Siem­pre pa­ra los el tra­ba­jo. pu­len­tos de La - Cla­ro Ve­ga que mar­can­sí, es muy­la pau­ta... di­ver­ti­do es­tar ahí, por­que tra­ba­jan con ale­gría y mu­cho, pe­ro mu­cho, es­fuer­zo. - ¿ Cuán­do ve­re­mos la jo­ya? - Pron­to, más pron­to que ayer. - ¿ Se le pe­gó lo ta­lle­ro de La Ve­ga? - Ja­ja­já. Es en sep­tiem­bre, en ho­ra­rio pri­me, pe­ro aún no te pue­do de­cir el día. Lo im­por­tan­te que te quie­ro de­cir es que es­ta­mos tra­ba­jan­do du­ro pa­ra que es­to sal­ga bien. - ¿ Cuán­to tiem­po tra­ba­ja­rá el ca­bro? - En La Ve­ga se tra­ba­ja des­de las cua­tro de la ma­ña­na, el flo­jo de­be­rá ha­cer las mis­mas ta­reas que se ha­cen ahí. - ¿ La idea es que tra­ba­je co­mo nun­ca lo ha he­cho? - Cla­ro, por­que yo creo que hay un es­te­reo­ti­po de flo­jo que es­tá erra­do, por­que esa con­di­ción es por pro­ble­mas de ca­da am­bien­te. Res­pon­de­mos el por qué son así. - ¿ Te gus­ta La Ve­ga?

- La Ve­ga la lle­va, es un lu­gar mul­ti­cul­tu­ral don­de hay gen­te lin­da y muy sa­bia. Ade­más que hoy por hoy es un lu­gar don­de no exis­te na­cio­na­li­dad, hay per­so­nas de to­do ti­po de paí­ses, que quie­ren tra­ba­jar y ga­nar las lu­cas que ne­ce­si­tan. - ¿ Có­mo re­ci­ben a los flo­jos? - Con ta­llas, ob­vio, pe­ro te di­go al­go, los que fue­ron se dieron cuen­ta de có­mo se tra­ba­ja y cam­bia­ron la for­ma de pen­sar, has­ta se hi­cie­ron amis­ta­des al in­te­rior del pro­gra­ma. - ¿ Có­mo te re­ci­ben a ti? - Pe­ro com­pa­dre, yo soy pop, me re­ci­ben bien en to­dos la­dos, ja­ja­já. - Se tie­ne fe... - Así hay que ser. Fue­ra de ta­lla, es­te pro­gra­ma cum­ple una la­bor so­cial muy im­por­tan­te, una edu­ca­ción por el tra­ba­jo lim­pio.

LA NUE­VA APUES­TA DEL “CA­NAL DE TO­DOS” TRAE­RÁ DE RE­GRE­SO A LA CA­JA CHI­CA AL HOMBRÓN, QUIEN Y PRO­ME­TE HA­CER TRA­BA­JAR EN LA VE­GA A TO­DOS LOS QUE NO QUIE­REN TRA­BA­JAR.

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