Sandy lu­cha por pa­rar­le al­go a Al­fre­do

La ma­ni­quí che ex­plo­ta su fa­ce­ta hu­mo­rís­ti­ca en una di­ver­ti­da ru­ti­na jun­to a Al­fre­do Ure­ta, un cabro con ca­pa­ci­da­des es­pe­cia­les que se la es­tá ju­gan­do pa’ te­ner su trono en el hu­mor, gra­cias a un li­bre­to que le ayu­dó a re­dac­tar el mis­mí­si­mo Os­ca­ri­to.

La Cuarta Espectacular - - Esp -

Que Sandy Boquita te quie­ra pa­rar es, sin lu­gar a du­das, te­ner un par de ra­zo­nes pa’ con­cre­tar un mi­la­gro. Y en esa em­pre­sa es­tá Al­fre­do Ure­ta, un jo­ven co­me­dian­te que no le tie­ne cu­co a mos­trar su ar­te desde una si­lla de rue­das. “Amor So­bre Cuatro Rue­das” se lla­ma el es­pec­tácu­lo chis­to­ló­gi­co que el so­cia­te mon­tó jun­to a la ru­cia, y que ya es­tre­nó con bas­tan­te éxi­to ano­che en el “Ba­ran­dia­rán” de Ma­nuel Montt. “Con Al­fre­do nos lle­va­mos sú­per bien, el úni­co pro­ble­ma que tie­ne es que es sú­per ca­lien­te”, lo acu­sa de una la che, que no le per­do­na una al hom­brón cuan­do se po­ne más la­cho de lo que la pe­ga le per­mi­te. “Re­co­noz­co que soy sú­per ca­lien­te, pe­ro es que con la Sandy cues­ta con­tro­lar­se”, se jus­ti­fi­ca Ure­ta, cla­ro que su com­pa­ñe­ri­ta de es­ce­na­rio lo in­te­rrum­pe en se­co. “¡Tsss! Oja­lá fue­ra só­lo con­mi­go que es así, por­que tam­bién an­da en las mis­mas con cual­quier chi­qui­lla que se le cru­ce”, se la ti­ró sin anes­te­sia. La historia de Al­fre­do es de esas ri­cas, pues sus dra­mas mo­tri­ces y com­pli­ca­cio­nes pa­ra ha­blar ja­más han ti­ra­do p’aba­jo su sue­ño de ha­cer hu­mor. “Lo mío es el stand up co­medy, aun­que es só­lo un de­cir, por­que no me pue­do pa­rar, ja­ja­já”, se pa­lan­quea so­lano el ca­po, quien es­tá sú­per bien ase­so­ra­do en su es­pec­tácu­lo, ya que el guión lo ar­mó de la mano -o ma­ni­to, en es­te ca­so- del gran Os­ca­ri­to, el me­dio-me­dio po­llo de Edo Ca­roe. - ¿Có­mo na­ce es­ta co­la­bo­ra­ción con Os­ca­ri­to? - Él se in­tere­só por mi tra­ba­jo y me ayu­dó a ar­mar es­te tex­to, la ayu­da de él ha si­do fun­da­men­tal. - Él de­be sa­ber to­do lo que cues­ta ha­cer hu­mor cuan­do el mun­do los mi­ra con otros ojos... - Es verdad. A mí me ha cos­ta­do mu­cho, pa­ra te­ner es­ta primera opor­tu­ni­dad en el hu­mor tu­ve que gol­pear mu­chas puer­tas que no se abrían, pe­ro por fin es­toy mos­tran­do es­te tra­ba­jo. - ¿Por qué pen­sas­te en Sandy Boquita? - Por­que es ri­ca, ja­ja­já. Nooo, en se­rio, pen­sé en ella por­que lo hace sú­per bien, y cuan­do se lo pro­pu­se me di­jo al­ti­ro que sí, yo ca­cho que le gus­to. - ¿Es verdad eso, Sandy? - No le den tan­ta cuer­da a es­te ca­lien­te, mi­ren que me an­da pi­dien­do pi­qui­tos a ca­da ra­to y eso no va en la obra. - ¿De qué tra­ta el show? - Yo soy una si­có­lo­ga y Al­fre­do lle­ga has­ta mí pa­ra con­tar­me sus pro­ble­mas del co­ra­zón. En eso, él se va enamo­ran­do de mí, mien­tras me tira su ba­te­ría de dra­mas, mu­chos de ellos de su vi­da real. Ahí los va­mos re­sol­vien­do, es un li­bre­to sú­per en­tre­te­ni­do. - ¿Có­mo ves a Al­fre­do desen­vol­vién­do­se en es­ce­na? - Sú­per bien, se apren­dió los diá­lo­gos muy rá­pi­do, me­jor que yo, in­clu­so. Ade­más, tie­ne chis­pa y es sú­per chis­to­so. - ¿Qué fue lo que más te mo­ti­vó a tra­ba­jar con él? - Ac­tual­men­te, yo soy la mu­sa de Mau­ri­cio Flo­res en su es­pec­tácu­lo, pe­ro cuan­do Al­fre­do me con­tac­tó, me en­can­tó lo que es­ta­ba ha­cien­do, ade­más que es un sú­per buen men­sa­je de in­te­gra­ción, por­que to­do el mun­do se me­re­ce una opor­tu­ni­dad.

SANDY BOQUITA NO DU­DÓ EN DAR­LE UNA MA­NI­TO A URE­TA, QUIEN EN EL ES­CE­NA­RIO HA DE­MOS­TRA­DO QUE NA­DA LE PUE­DE IM­PE­DIR BA­TA­LLAR POR EL SUE­ÑO DE HA­CER REÍR A MU­CHOS. Me cos­tó mu­cho te­ner una opor­tu­ni­dad, pe­ro aho­ra que la ten­go es­pe­ro man­te­ner­me”. Al­fre­do Ure­ta, hu­mor en si­lla.

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