TATÓN NO TIE­NE TAN­TA SUER­TE...

La Cuarta Espectacular - - ESP -

De s d e “Pro­ta­go­nis­tas de la Fa­ma” que enamo­rar­se en­tre cua­tro pa­re­des se ha con­ver­ti­do en mo­da fa­ran­du­le­ra. La ma­yo­ría son pa­re­jas pa­sa­je­ras, que du­ran el pu­ro en­cie­rro, pe­ro tam­bién hay his­to­rias que lo­gran so­bre­vi­vir al bún­ker de es­trés que im­pli­ca un reality. ¿La úl­ti­ma de es­tas? Joa­quín Méndez y Ca­mi­la Recabarren.

Al más pu­ro es­ti­lo holly­woo­den­se, los chi­qui­llos ya son co­no­ci­dos co­mo los “Joa­mi­la” (en la on­da de “Bran­ge­li­na”), los sú­per tortolitos que su­pe­raron el enamo­ra­mien­to de “¿Volverías con tu Ex?”, pa­ra con­so­li­dar su amor y vi­vir un cuen­to de en­sue­ño en la reali­dad, lleno de lo­cu­ras y, por so­bre, de com­pro­mi­so, pues for­man una be­lla fa­mi­lia jun­to a la hi­ja de Ca­mi­la, Isa­be­lla. - To­dos sa­ben que es­to co­men­zó en un reality, pe­ro sa­bía­mos que afue­ra ha­bía que con­so­li­dar­lo. To­do co­men­zó muy pa­so a pa­so, con mu­cha tran­qui­li­dad y dán­do­nos es­pa­cio.

- Igual nues­tra re­la­ción le en­can­ta a la gen­te, por­que es muy bo­ni­ta, pe­ro de for­mar fa­mi­lia... no lo sé, por­que lle­va­mos po­qui­to tiem­po. Qui­zás nos idea­li­zan, pe­ro nosotros so­mos jó­ve­nes y que­re­mos estar tran­qui­los con eso.

- Más que sus lo­cu­ras, lo que me gus­tó fue lo con­tra­rio. Me gus­tó que fue­ra muy bueno, pa­cí­fi­co, vie­ne de una fa­mi­lia muy hip­pie y mís­ti­ca, eso fue lo que más me lla­mó la aten­ción, aun­que a sus lo­cu­ras igual le ba­ja­ría los de­cí­be­les. - Aaah, su fí­si­co tam­bién, cla­ro. - El po­to, ja­ja­já... es que Ca­mi­la tie­ne to­dos los re­qui­si­tos de una mu­jer per­fec­ta: tie­ne bue­nas pe­chu­gas y es re lin­da, apar­te que to­do el mun­do la ve co­mo una in­dia, co­mo Po­cahon­tas, que en­ci­ma es igual por­que hay que do­mar­la, y es­ta­mos en tra­ta­ti­va.

- Joa­quín es el más ce­lo­so de los dos.

- Sí, yo soy más ce­lo­so. ¿Pe­ro ha­ce cuán­to que no lo ha­go?

- Pe­ro por­que me tie­nen en­ce­rra­da en la ca­sa, ja­ja­já, ¡men­ti­ra!

- Ca­mi­la, de­fi­ni­ti­va­men­te.

- Pe­ro el pro­ble­ma es que Joa­quín co­me co­mo mi­na. Co­me po­qui­to, me car­ga, así co­mo muy fi­fí, y apar­te cuan­do va­mos a co­mer, yo quie­ro se­guir co­mien­do y no lo ha­go por­que me da ver­güen­za.

- Pe­ro igual si­gue co­mien­do...

- Si sa­li­mos a co­mer, las cuen­tas las pa­go yo, de­fi­ni­ti­va­men­te.

- Pe­ro las cuen­tas en ge­ne­ral las pa­ga­mos los dos.

UNA FA­MI­LIA

Ca­mi­la Recabarren tu­vo en vi­lo a to­do un país que­rien­do sa­ber de quién es la gua­gua. Muy re­ser­va­da, ella si­gue guar­dan­do ese nom­bre ba­jo sie­te lla­ves, y la gua­gua ya no es gua­gua, es una be­lla ni­ña, que no só­lo es la luz pa­ra su ma­mi­ta, sino que tam­bién le cla­va el co­ra­zón a Joa­quín.

- Y eso que no es fá­cil, por­que ella sa­lió a la ma­dre, con ca­rác­ter du­ro.

- Ima­gí­na­te que yo soy la ma­má, e igual es di­fí­cil, por­que ella quie­re to­do so­la, que na­die la man­de ni ayu­de. Apar­te que si le caes bien, ok, pe­ro si no, no te pes­ca. Es una re­la­ción de amor y odio con Joa­quín.

- Lo que pa­sa es que a la ne­na le gus­tan los vi­deos y las fo­tos, ella tie­ne su pre­dis­po­si­ción, por­que ca­paz a otro ne­ne se lo pi­des, y na­da, se me­te pa­ra aden­tro.

- La Na­vi­dad la va­mos a pa­sar jun­tos, nos va­mos a ir a Buenos Aires a pa­sar­la con mi fa­mi­lia, y yo creo que le va a caer re bien a mi vie­ja, por­que le va a la­var los pla­tos y to­do, ja­ja­já.

- Yo no soy de la­var, pe­ro yo soy per­fec­ta de por sí, y les voy a caer bien igual. El pri­mer po­lo­lo que le co­no­ci­mos a la her­mo­sa Ca­mi­la Recabarren fue Al­ber­to Púr­pu­ra, un hom­brón que bien po­día ser el tai­ta y has­ta el nono de la gua­pa ma­ni­quí se­re­nen­se.

El amor en­tre am­bos se aca­bó en ma­los tér­mi­nos, pe­ro “Tatón” siem­pre guar­dó la es­pe­ran­za de vol­ver con la Miss Chi­le, y por lo mis­mo se me­tió a “¿Volverías con tu Ex?”, con la ilu­sión vi­va de ha­cer re­ca­pa­ci­tar a la an­ti­gua due­ña de sus la­ti­dos. ¿El re­sul­ta­do? La mo­re­na­za mi­ró pa’l la­do y en­con­tró al­go me­jor: Joa­quín Méndez, con quien hoy es fe­liz.

¿Y don “Tatón”? Ahí si­gue, in­ten­tan­do enamo­rar a ca­bri­tas jó­ve­nes, co­mo la úl­ti­ma que mos­tró en pú­bli­co, que ape­nas su­pe­ra­ba la ma­yo­ría de edad.

“Ca­mi­la es co­mo la Po­cahon­tas, por­que hay que do­mar­la, y en eso es­toy”. Joa­quín Méndez, ga­lán pi­be. “

El pro­ble­ma es que Joa­quín co­me co­mo mi­na. Co­me po­qui­to, me car­ga, así co­mo muy fi­fí”. Ca­mi­la Recabarren, mo­de­lo­ca con dien­te. “

Lo pri­me­ro que le vi fue el po­to, ja­ja­já... es que Ca­mi­la es una mi­na per­fec­ta”. Joa­quín Méndez, lo­qui­llo che.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Chile

© PressReader. All rights reserved.