LA KE­NI­TA ES­TÁ LISTA PA­RA ATEN­DER

La blon­da Ke­ni­ta Larraín ha­ce un tiempo que se ale­jó de la fa­rán­du­la, y es que lue­go de que fue ma­mi y se pu­so el ani­llo, pre­fi­rió guar­dar­se. Ac­tual­men­te, es­tá sú­per en­fo­ca­da en lo que es la nu­me­ro­lo­gía y abrió una con­sul­ta pa­ra el pú­bli­co que quie­ra que

La Cuarta Espectacular - - PORTADA -

Des­pués de vi­rar­se de la fa­rán­du­la y sa­car­se la cres­ta apren­dien­do nu­me­ro­lo­gía, la ma­ni­quí abri­rá su con­sul­ta pa’ ayu­dar a la “pí­pol” que quie­ra ca­char có­mo pue­de en­con­trar res­pues­tas a su vi­da en los nú­me­ros.

Ke­ni­ta Larraín es­tá tan ale­ja­da de las chi­mu­chi­nas, que has­ta en­con­trar­la es di­fí­cil. Pe­ro la mu­sa in­vi­tó a

ESP a su ho­gar, por allá arri­ba, don­de el dia­blo fue a per­der el pon­cho. Cuan­do la blon­da nos abrió la puer­ta, lo pri­me­ro que apa­re­ció fue una pe­rra gran­do­ta, la­nu­da y ne­gra que la de­fien­de. La Ke­na, con su son­ri­sa de siem­pre tras lu­cir­se co­mo an­fi­trio­na, nos ver­seó que es­tá de lo me­jor con su ac­tual pa­sar. “Es­toy con­ten­ta y fe­liz, to­dos los días cuan­do me des­pier­to le doy gra­cias a Dios por es­ta ben­di­ción que es mi hi­ji­ta y de ha­ber po­di­do for­mar mi fa­mi­lia”, se aga­cha fren­te al crea­dor.

- ¿Cam­bias­te un po­co el en­fo­que de tu vi­da, no? ¿Se apa­ga­ron las lu­ces? - Es­toy de­di­ca­da a ser ma­má y a se­guir es­tu­dian­do. Aun­que me gus­ta te­ner mi in­de­pen­den­cia y tra­ba­jar den­tro de lo que pue­do, pe­ro mi prio­ri­dad ahora es mi hi­ja. - ¿Pa­sa­ron a se­gun­do plano los even­tos? - Es ca­si un hob­bie, por­que mi la­bor prin­ci­pal es es­tar con mi fa­mi­lia y mi hi­ja, ser ma­má.

- ¿Tu­vis­te un cam­bio es­pi­ri­tual tam­bién? - Yo creo que el 2005, con mi pri­mer via­je a Egip­to, me cam­bió la vi­da y lue­go vol­ví el 2007. Ten­go una cer­ca­nía muy gran­de con esa cul­tu­ra, en es­pe­cial con el an­ti­guo Egip­to. Ahora si­go es­tu­dian­do y es­toy en el camino mís­ti­co del au­to­co­no­ci­mien­to... ¡es­toy fas­ci­na­da! Mien­tras más apren­do, sien­to que soy más ig­no­ran­te.

- ¿Có­mo es eso?

- Es que sien­to que mien­tras uno más apren­de, más uno se da cuen­ta de lo dormidos que estamos y de las co­sas de las que no estamos cons­cien­tes. En ese sen­ti­do, pien­so que día a día ha­go un tra­ba­jo in­te­rior por des­per­tar. Y creo que mi hi­ja es par­te de ese des­per­tar, y que es par­te de un re­ga­lo que Dios me dio.

- ¿Es ver­dad que ahora in­clu­so vas a de­di­car­te a ayu­dar a la gen­te en ese des­per­tar? - Cla­ro, es que con­ti­nuan­do con Egip­to, si bien las per­so­nas po­drán ver en las fo­tos cartas que pa­re­cen del ta­rot, en reali­dad es­ta no es una adi­vi­na­ción, si no que la nu­me­ro­lo­gía de Tot, que es la que co­rres­pon­de a Egip­to.

- ¿Y en qué se di­fe­ren­cia?

- En que se uti­li­zan las cartas co­mo ar­que­ti­pos si­co­ló­gi­cos, en­ton­ces con ellas se pue­den ana­li­zar fe­chas de na­ci­mien­to, se­gún los ar­ca­nos ma­yo­res, y ca­da ar­cano tie­ne cier­tas ca­rac­te­rís­ti­cas. En reali­dad cuan­do se le apli­ca a las per­so­nas es ma­ra­vi­llo­so.

- ¿Y has es­tu­dia­do al­gu­na otra co­rrien­te de la nu­me­ro­lo­gía? - Bas­tan­tes, más de diez ac­tual­men­te, y to­das son un apor­te in­creí­ble.

- ¿Có­mo la gen­te po­dría pe­dir­te que le vie­ras sus nu­me­ri­tos? - A par­tir de es­te año me pu­se con mi ofi­ci­na, voy a em­pe­zar a aten­der pú­bli­co con to­do el tema de las cons­te­la­cio­nes fa­mi­lia­res y de la an­ces­tro­lo­gía.

- ¿Qué te ga­ti­lló a aten­der pú­bli­co? - Es­ta es una for­ma de po­der ayu­dar a las per­so­nas, pa­ra de­vol­ver un po­co el co­no­ci­mien­to que se me en­tre­gó. Y apar­te pa­ra que no se me ol­vi­de, por­que es tan­to, que si no se apli­ca se es­fu­ma.

Ten­go una cer­ca­nía muy gran­de con el an­ti­guo Egip­to, des­de mi pri­mer via­je, el 2005”. Ke­ni­ta, la nu­me­ró­lo­ga.

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