LA PAN­TO­JA DESPLUMÓ AL JU­RA­DO Y TRES GA­VIO­TAS

DI­VA LE DIHO A LA PRI­ME­RA FI­LA QUE LA "RES­PE­TA­RA" CUAN­DO CAN­TA­BA, POQUEO A SU DI­RE DE OR­QUES­TA Y SE LLE­VO HAS­TA LA DE PLATINO

La Cuarta Espectacular - - EN LA QUINTA - Ca­ro­li­na Ruiz

Isa­bel Pan­to­ja sí que sa­be ha­cer­se res­pe­tar, y se lo de­jó cla­ri­to a la pri­me­ra fi­la de la Quin­ta Ver­ga­ra, don­de se ubi­ca el ju­ra­do.

La es­pa­ño­la, que ano­che por pri­me­ra vez en­fren­tó al Mons­truo, cuan­do lle­va­ba po­co más de una ho­ra de su show, hi­zo un al­to para fo­quear a los que, a su jui­cio, no le es­ta­ba pes­can­do su ac­tua­ción. “Hay mu­chos si­tios para ha­blar, no la pri­me­ra fi­la y a un ar­tis­ta, sea quien sea, hay que res­pe­tar­la... Y los amo­res vie­nen un po­qui­to más tar­de. Y las ri­sas y los mó­vi­les, y to­do lo de­más, para to­do hay tiem­po y hay que son­reír”, em­pe­zó a pa­rar el ca­rro con la mi­ra­da fi­ja en los pri­me­ros asien­tos. Si­guió ha­cien­do fo­co fren­te a los que es­ta­ban ade­lan­te y se que­dó pe­ga­da en la ac­triz ar­gen­ti­na La­li Es­pó­si­to.

“Por­que yo me veo a to­das las no­ve­las del mun­do... Creo que es una chi­ca que hi­zo de mon­ja ma­ra­vi­llo­sa... ¿Eres tú?, pues yo he si­do y soy una gran ad­mi­ra­do­ra tu­ya y te res­pe­to por­que me vi la novela ín­te­gra y me en­can­to el fi­nal, por fin vi el fi­nal de una gran novela... Para ti y to­dos tus com­pa­ñe­ros que es­tán in­ten­tan­do es­cu­char les gus­te o no”.

“Le pi­do a los se­ño­res que es­ta­ban ha­blan­do de sus co­sas, mien­tras es­té can­tan­do, pi­do que ten­gáis un po­qui­to de res­pe­to, por­que es­ta can­ción para mí es mi vi­da y si mi vi­da no la vais a to­mar en se­rio no la can­to. Se ti­tu­la era mi vi­da él”.

A esas al­tu­ras la du­da era quién xa­xu ha­bía si­do ca­paz de en­ve­nar tan­to a la ar­tis­ta. ¿Ma­lu­ma, la mis­ma La­li Es­pó­si­to? Mar­ce­lo Aris­men­di acla­ró el mis­te­rio en sus re­des so­cia­les: Fue el cu­chi­cheo de los ju­ra­dos Ma­rie­la En­car­na­ción (de CNN) y Mario Domm (Ca­mi­la). Des­pués del bo­chorno em­pe­za­ron los acor­des de uno de sus te­ma­zos, pe­ro nue­va­men­te a Isa­bel le die­ron los mo­nos, es­ta vez con su pro­pio di­re de or­ques­ta: “maes­tro creo que esa no vie­ne”. Al ra­to, eso sí, ca­chó que era ella la ha­bía em­ba­rra­do y pi­dió per­dón.

Más tar­de re­cor­dó a su ami- ga­zo Juan Gabriel, fa­lle­ci­do el año pa­sa­do y por quien se hi­zo un mi­nu­to de si­len­cio en la ober­tu­ra. Emo­cio­na­da, to­mó ai­re para can­tar “Has­ta que te co­no­cí”, pe­ro des­pués de de­cir la pri­me­ra fra­se, se achun­chó y di­jo que la can­ta­ría des­pués y cum­plió con ello pa­sa­da la me­dia­no­che con un show que de­jó a to­dos los que es­ta­ban en la Quin­ta vuel­tos lo­cos, al igual a los que veían la te­le, lo­gran­do peak de ra­ting de 46 pun­tos.

El mons­truo aplau­dió el ta­len­to y el ca­rác­ter de la mo­re- na y, ob­vio, no du­do en exi­gir la Ga­vio­ta de Pla­ta y de Oro y la de Platino, que - ex­pli­có el Ra­fa Ara­ne­da- se man­dó a ha­cer para dár­se­la a Juan­ga, pe­ro en su ho­nor se la en­tre­ga- ron a ella.

HI­ZO LO QUE QUI­SO. Can­tó, ale­gó, se des­coor­di­nó con sus mú­si­cos, bai­ló, re­cor­dó a Juan Gabriel y se lle­vó tres ga­vio­tas para la ca­sa.

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