Duer­me me­nos que su to­ca­yo Pi­ñe­ra

Mi­guel Acu­ña y su nue­vo desafío en el “13”

La Cuarta Espectacular - - ESP -

El após­tol, que an­tes es­ta­ba pe­ga­do en los mó­vi­les de Ca­nal 13 en las ma­ti­nas, aho­ra pa­só a ser uno de los pri­me­ros ca­ra­chos que se ven día a día en el co­ci­do in­for­ma­ti­vo “3x3”, jun­to a Mi­che­lle Adams

El do­la­pe re­por­te­ro es­tre­lla de Ca­nal 13, Mi­guel Acu­ña, es­ta se­ma­na par­tió en una nue­va cru­za­da. El ser uno de los dos pri­me­ros ca­ra­chos que abren las trans­mi­sio­nes de “3x3” y el hom­brón es­tá co­mo bro­ca­co­chi en su pri­mer día de cla­ses. “Es­toy muy con­ten­to, in­clu­so es­ta­ba an­sio­so an­tes de par­tir. Ten­go mu­chas ga­nas de que el pro­yec­to re­sul­te y es­toy agra­de­ci­do de mis je­fes que me die­ron la opor­tu­ni­dad, por­que yo soy un re­por­te­ro que si­gue sa­lien­do a la ca­lle ter­mi­na­do el ‘3x3’”, sa­ca pecho.

- ¿Te sien­tes cer­ca- no a la ba­rra?

- Me pa­sa que cuan­do es­toy en la ca­lle, la gen­te te sa­lu­da, yo creo que es por­que uno siem­pre in­ten­ta ha­cer los des­pa­chos en­tre­te­ni­dos. Y aho­ra es­tar a car­go de un pro­gra­ma jun­to con Mi­che­lle Adams, es una ex­pe­rien­cia a la que es­pe­ro es­tar a la al­tu­ra.

- ¿Te cam­bia­ron mu­cho los ho­ra­rios?

- Yo si­go acos­tán­do­me a la mis­ma ho­ra de siem­pre, que es a eso de las 22.30, pa­ra es­tar dor­mi­do a las 23.00 má­xi­mo, esa es la ho­ra de to­da la ca­sa. Hay que ha­cer cau­sa co­mún con el pa­pá, has­ta el pe­rro se tie­ne que acos­tar tem­prano, ja­ja­já.

- ¿Y a qué ho­ra se des­pe­gan las pes­ta­ñas?

- A eso de las 4 de la ma­ña­na, 10 mi­nu­ti­tos más, de­pen­dien­do del áni­mo. Pe­ro esa es la ho­ra pa­ra es­tar bien, po­der leer los dia­rios e in­for­mar­se. Apar­te que aho­ra es­toy vi­vien­do to­do un pro­ce­so nue­vo, que es el ves­tua­rio y ma­qui­lla­je.

- ¿Vi­ves cer­ca o le­jos del “13”?

- Es­tá el te­ma del lle­gar al ca­nal, yo vivo en Lam­pa, así que en au­to en la ma­ña­na me de­mo­ro 45 mi­nu­tos. Es una de las gra­cias que tie­ne ma­dru­gar, y es que las ca­lles es­tán ca­si to­das va­cías. Y de vuel­ta es lo mis­mo, una por otra.

- ¿Crees que la cer­ca­nía con tu pú­bli­co tie­ne que ver con los chas­ca­rros que te pa­sa­ron al ai­re?

- Es una mez­cla, sin du­da. Aun­que tam­bién es­tá el he­cho de que siem­pre en los des­pa­chos in­ten­to po­ner­le una cuo­ta de hu­mor, pe­ro las co­sas que me han pa­sa­do en la ca­lle, unas más chis­to­sas que otras, son las que se fue­ron su­man­do.

- ¿Cuál re­cuer­das más fir­me?

- La del cho­rro de agua que me ti­ra­ron a la ca­be­za y yo me aga­ché, apar­te que ter­mi­nó sien­do in­clu­so un vi­ral en otros paí­ses, o el te­ma de los pe­rros que se co­men­za­ron a cru­zar cuan­do es­ta­ba en pan­ta­lla.

PA­RA ES­TAR PE­RI­TO EN LA AC­TUA­LI­DAD DEL PAÍS, MI­GUE­LI­TO SE TIE­NE QUE DES­PER­TAR A LAS 4 DE LA MA­DRU­GA­DA. SE VA A LA RU­CA A LAS 22.30 PA’ ES­TAR CON MORFEO A MÁS TAR­DAR A LAS 23 HO­RAS. A las 4 de la ma­ña­na ya es­toy des­pier­to, pa­ra po­der leer los dia­rios e in­for­mar­me bien”. Mi­guel Acu­ña, un ma­dru­ga­dor.

AMO­RES PE­RROS.

Con una con­cen­tra­ción a prue­ba de ba­las, en una ma­ña­na a Mi­gue­li­to le to­có sa­car ade­lan­te su des­pa­cho en vivo mien­tras una pa­re­ji­ta de quil­tros se man­da­ba su co­to­ta ma­ña­ne­ra.

PLAN­TA­DO. Tem­pra­ni­to ha­bía que­da­do pac­ta­do el en­cuen­tro en­tre Mi­guel Acu­ña y las au­to­ri­da­des de Trans­por­tes, pe­ro al hom­brón lo de­ja­ron cla­va­do y tu­vo que sa­lir con una ta­lla del mo­men­to.

RE­FLE­JOS DE GA­TI­TO.

En un des­pa­cho, Acu­ña de­mos­tró que es ve­loz co­mo un ra­yo y se man­dó flor de ma­nio­bra pa­ra es­qui­var un cho­rro de agua con el que tra­ta­ron de mo­jar­lo dos ton­ti­tos.

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