LA KATHY LE PO­NE SAL A SU LOMITO

La Cuarta Espectacular - - PORTADA -

Kathy Con­tre­ras aga­rró las alas del em­pren­de­dor y se lan­zó con cuá­ti­ca en su nue­va py­me, don­de ven­de una sal ro­sa­da que es es­pe­cial pa’ la cue­rá y la vi­da de la “pí­pol”, ya que re­gu­la to­do, has­ta el ape­ti­to en el ring de es­pu­ma y cua­tro pe­ri­llas. ¡Grrr!

LA MO­DE­LO Y AC­TRIZ SE CANSÓ DE NO TE­NER UN SUS­TEN­TO 100% SE­GU­RO, ASÍ QUE MON­TÓ UNA EM­PRE­SA PA­RA VEN­DER UNA SAL COTOTA, QUE APAR­TE DE NO HA­CER MAL, MAN­TIE­NE TO­DOS LOS NI­VE­LES DEL CUER­PO EN OR­DEN. ¡IN­CLU­SO LA LI­BI­DO! Es una sal es­pe­cial, com­pré va­rios sa­cos y cree mi pro­pia mar­ca que es Bo­real”. Kathy Con­tre­ras, tra­fi­can­te de sal que es­tá en­cau­zan­do su “láif”.

En­tre to­das las pe­gas que ha te­ni­do en su vi­da Kathy Con­tre­ras, la que sa­có aho­ra es la más ale­ja­da de las lu­ces. ¿Y a qué se de­di­ca aho­ra la dio­sa? ¡An­da ven­dien­do sal! Así, tal cual, la mi­ji­ta lin­da de­ci­dió po­ner su pro­pia py­me con el fin de te­ner la pla­ti­ta guar­da­da ba­jo el col­chón. “He ga­na­do pla­ta en mi vi­da, pe­ro nun­ca ha­bía te­ni­do al­go real­men­te mío. Cuan­do una es más chi­ca, mu­chas ve­ces pier­de la pla­ta que ga­na en pu­ras ton­te­ras. In­clu­so por des­or­den per­dí un de­par­ta­men­to que me ha­bía com­pra­do, el que tu­ve que ven­der, y lo mis­mo me pa­só con un au­to”, se fue en la sin­ce­ra la ex “Ca­lle 7”.

- ¿Y por qué la sal?

- Es que qui­se in­ver­tir lo que ac­tual­men­te ten­go. Pri­me­ro co­men­cé con unas má­qui­nas pa­ra el cuer­po, pa­ra em­be­lle­cer. Pe­ro co­mo yo ha­ce un tiem­po que co­men­cé a ha­cer yo­ga bi­kram, que es una for­ma de ha­cer las 26 po­si­cio­nes a tem­pe­ra­tu­ra al­ta, pen­sé en al­go que tu­vie­se que ver con es­te es­ti­lo de vi­da, que se aso­cia a lo que es el bie­nes­tar del cuer­po.

- ¿Y eso lo lo­gra con su pro­duc­to?

- Sí, por­que es una sal es­pe­cial, que no tie­ne clo­ru­ro de so­dio y que ayu­da a re­gu­lar mi­les de co­sas den­tro del cuer­po. Esa es la gra­cia de la sal ro­sa­da. In­clu­so, ayu­da con la li­bi­do.

- ¿Có­mo, la au­men­ta?

- La re­gu­la, la man­tie­ne en bue­nos ni­ve­les. Si la subie­ra siem­pre, tal vez al­gu­nos no la po­drían usar, ja­ja­já. - ¿Y de dón­de la sa­ca?

- Es una sal es­pe­cial, com­pré va­rios sa­cos y creé mi pro­pia mar­ca que es “Bo­real”, co­mo las lu­ces que se pue­den ver de noche en cier­tas par­tes del mun­do.

- ¿Dón­de la es­tá dis­tri­bu­yen­do?

- Por el mo­men­to, es­toy lle­ván­do­la a dis­tin­tos lo­ca­les que ven­den pro­duc­tos na­tu­ra­les, y tam­bién a al­gu­nos me­tros, pa­ra la gen­te que la quie­ra com­prar di­rec­ta­men­te. - ¿Y le han lle­ga­do mu­chos jo­tes pi­dien­do el mi­ne­ral?

- Me con­tac­ta to­do ti­po de gen­te. Mu­je­res, hom­bres, y si es que hay al­gu­nos que quie­ran com­prar pa­ra co­no­cer a “la chi­qui­lla de la te­le”, yo creo que es­tá bien, por­que de to­das for­mas creo que le es­toy ha­cien­do bien a esa per­so­na. Es­ta sal ayu­da al cuer­po a ob­te­ner mu­chas co­sas que se re­quie­ren pa­ra es­tar sa­nos. - ¿Al­gu­na ami­gui­lla fa­mo­sa que le com­pre?

- Por aho­ra, es­tán com­prán­do­me Mariela Mon­te­ro y Elia­na Al­ba­set­ti. - ¿Va a se­guir dán­do­le al sa­la­do pa’ siem­pre?

- Es­toy pen­sán­do­lo se­ria­men­te, pe­ro ten­go la idea de po­ner un lo­cal na­tu­ris­ta, el que pue­da ad­mi­nis­trar yo y tra­ba­jar­lo jun­to con la ca­rre­ra de ac­triz, que es en lo prin­ci­pal que es­toy aho­ra.

ME­GA

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