BLANQUITA NIE­VES ESTÁ FULL TA­BLAS

An­da me­dia ex­tra­via­da de las lu­ces, pe­ro la ri­car­da Fran­ces­ca Cig­na siem­pre tie­ne un tiem­po pa­ra sus in­con­di­cio­na­les fa­nas de ESP, que de tan­to en tan­to se pre­gun­tan qué se­rá de su vi­da... ¿Y có­mo está? Po­lo­lean­do, fe­liz de la vi­da, due­ña de una pro­duc­tor

La Cuarta Espectacular - - PORTADA -

Diez años tra­ba­jan­do con el Pa­to To­rres com­ple­tó la ex­qui­si­ta Fran­ces­ca Cig­na, dio­sa que se nos ha­bía per­di­do un po­co del len­te pop, pe­ro que pa’ es­ta edi­ción de ESP se qui­so ra­jar con una se­sión a to­do ca­che­te, pa’ que ca­che que sus cur­vas son in­mor­ta­les.

En­tre las chi­qui­llas que nun­ca de­jan de es­tar en la re­ti­na te­vi­ta, hay una que ha­ce un tiem­po que se ha­bía es­ca­pa­do de los focos: la ri­car­da Fran­ces­ca Cig­na o “Blanquita Nie­ves”, quien pre­fi­rió una vi­da más tran­qui des­de ha­ce dos años, cuan­do en­con­tró el amor y cam­bió el ru­bro, pues mon­tó su pro­pia pro­duc­to­ra, cla­ro que sin de­jar su otra pa­sión, el tea­tro.

“La ver­dad es que es­toy con mu­chos pro­yec­tos y si­go ha­cien­do hartos even­tos de ani­ma­ción en em­pre­sas, pe­ro hay al­go que real­men­te me gus­ta, y eso es el tea­tro. Creo que ya lle­vo más de 10 años en la com­pa­ñía del Pa­to To­rres”, suel­ta de en­tra­da la be­lle­za que na­ció en “Mo­ran­dé con Com­pa­ñía”, ¡có­mo ol­vi­dar­lo!

- ¿En qué es­tán ac­tual­men­te con el Pa­to?

- Ha­ce una se­ma­na es­tre­na­mos una nue­va obra, “Me­jor es de a Tres”, don­de es­ta­mos ade­más con Fer­nan­do Kli­che. Son tres his­to­rias den­tro de una mis­ma obra: la pri­me­ra es so­bre el se­xo ci­ber­né­ti­co; la se­gun­da, so­bre el cam­bio de ro­les y có­mo la mu­jer que lle­va el di­ne­ro a la ca­sa to­ma el man­do de­fi­ni­ti­vo, mien­tras el ma­ri­do se fi­ja en los de­ta­lles. La ter­ce­ra tra­ta del amor en­tre dos hom­bres y yo soy la ex de uno de ellos. Ver a Pa­to To­rres y Fer­nan­do Kli­che de pa­re­ja es al­go real­men­te hi­la­ran­te. - Oye, ¿y có­mo lo ha­ces pa­ra via­jar to­dos los días a San­tia­go des­de Curacaví, tu nue­va re­si­den­cia?

- En es­tos mo­men­tos es­toy vi­vien­do en Curacaví, pe­ro ya que­da po­co tiem­po de eso, me cam­bio ca­si a fi­nal de mes, ja­ja­já. Di­cen que Dios está pa­ra to­dos, pe­ro só­lo atien­de en San­tia­go. Fue­ron dos años vi­vien­do allá, pe­ro aho­ra me ven­go a vi­vir con mi pa­re­ja.

- ¿Pa­re­ja?, ya no an­da so­li­ta...

- Así es, ten­go el co­ra­zón lle­ní­si­mo. Yo creo que es la pri­me­ra vez en la vi­da que es­toy enamo­ra­da, así co­mo que has­ta las pa­tas, y en­con­tré mi part­ner en la vi­da. Me sien­to in­creí­ble, pue­do ser yo mis­ma, y creo que eso es al­go sú­per im­por­tan­te. Es­toy ple­na. - ¿Cuán­to lle­vas con el raj... afor­tu­na­do?

- Co­mo un año y me­dio, y pu­si­mos jun­tos la pro­duc­to­ra. Eso sí que él no tie­ne na­da que ver con el mun­do de las lu­ces, es “li­fe coach”, ha­ce te­ra­pias al­ter­na­ti­vas. Él es quien me apo­ya en un 100%. - ¿No se po­ne ce­lo­so con tu pe­ga?

- Na­da, me fue a ver al es­treno, siem­pre está preo­cu­pa­do de los de­ta­lli­tos, y de­bo de­cir que es di­fí­cil en­con­trar un hom­bre chi­leno que te apo­ye en lo que yo tra­ba­jo. Por­que ade­más yo sal­go li­ge­ri­ta de ro­pa en la obra, y él bien, to­tal­men­te or­gu­llo­so de su mu­jer.

“BLANQUITA NIE­VES” DU­RÓ DOS AÑI­TOS VI­VIEN­DO EN CURACAVÍ, PE­RO YA MUY PRON­TO VUEL­VE AL RUIDOSO SAN­TIA­GO, AUN­QUE NO LO HA­RÁ SO­LI­TA, SINO QUE CON SU NUE­VO AMOR, EL PRI­MER HOM­BRE QUE LE RO­BA EL CUORE COM­PLE­TI­TO.

Di­cen que Dios está pa­ra to­dos, pe­ro que só­lo atien­de en San­tia­go, ja­ja­já”. Blanquita y su re­torno al smog.

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