KA­ROL G, LA QUE MAN­DA EN EL TRAP

Es­ta co­lom­bia­na, que es­tá pe­ga­dí­si­ma gra­cias a su hit “Aho­ra me Lla­ma” (feat. Bad Bunny), es la ni­ña te­rri­ble del género ur­bano, don­de se ha ga­na­do a pul­so su es­pa­cio en­tre pu­ros hom­bres, cla­ro que lo de ella no es ha­blar de ar­mas ni de­ni­grar a su género,

La Cuarta Espectacular - - PORTADA -

Aun­que el género ur­bano sea un te­rreno más fér­til pa­ra los hom­bres que las mu­je­res, es­ta co­lom­bia­na al­zó la voz sin mie­do pa­ra mos­trar su mú­si­ca, y hoy es­tá fuer­te en­tre los ar­tis­tas con más pro­yec­ción en el reg­gae­ton y el trap la­tino.

Por su lírica, el trap la­tino pa­re­ce una par­ce­la ex­clu­si­va pa­ra hom­bres, pe­ro en­tre nom­bres co­mo Bad Bunny, No­riel, Bry­tia­go y Br­yant Myers, ha sur­gi­do con fuer­za el de una mu­jer que se ha­ce fuer­te en el género, con un es­ti­lo don­de son las chi­cas las que lle­van las rien­das del mun­do, y esa “Prin­ce­sa del Trap” es la co­lom­bia­na Ka­rol G.

Su hit “Aho­ra me Lla­ma”, don­de ha­ce de las su­yas con el “Co­ne­jo Ma­lo”, es uno de los te­mas fa­vo­ri­tos de los se­gui­do­res del es­ti­lo, tan­to así que es­tá re­ven­tan­do You­Tu­be con más de 300 mi­llo­nes de “plays” des­de su es­treno, ha­ce tres me­ses.

A tan­to ha lle­ga­do el im­pac­to de es­ta ca­fe­te­ra de 26 años, que Luis Fon­si la es­co­gió co­mo su te­lo­ne­ra en la gi­ra que reali­zó por Es­ta­dos Uni­dos, don­de la dio­sa, que en su pa­sa­por­te lle­va el nom­bre de Ca­ro­li­na Gi­ral­do Na­va­rro, sen­ci­lla­men­te se lu­ció.

Y es en es­te dul­ce pre­sen­te de su ca­rre­ra que la voz fe­me­ni­na del trap se hi­zo el tiem­po pa­ra con­ver­sar con ESP so­bre su tra­yec­to­ria, la que a pa­so rá­pi­do la con­so­li­da en la mú­si­ca ur­ba­na y tam­bién en nue­vas au­dien­cias, co­mo la chi­le­na. - Tu pri­mer con­tac­to con Chi­le lo tu­vis­te cuan­do Bad Bunny te in­vi­tó a su show en el Cau­po­li­cán, ¿qué tal? - Ahí pu­de com­pro­bar que la gen­te de es­te país es­tá sú­per co­nec­ta­da con mi pro­yec­to, siem­pre sen­tí mu­cho ca­ri­ño en re­des so­cia­les, pe­ro aho­ra pu­de no­tar que en Chi­le me abrie­ron las puer­tas. - ¿Qué im­pre­sión te lle­vas del fan chi­leno del género? - Lo co­men­té con Bad Bunny: ¡que­da­mos im­pre­sio­na­dos de lo fa­ná­ti­cos y afie­bra­dos que son! Ya ten­go ga­nas de re­gre­sar, y lo ha­ré muy pron­to. - ¿Qué opi­nas del rol pre­pon­de­ran­te de Co­lom­bia en la mú­si­ca ur­ba­na, con ar­tis­tas que do­mi­nan la es­ce­na, co­mo J Bal­vin o Ma­lu­ma? - Por fin se ha­bla de mi país de ma­ne­ra po­si­ti­va, y eso me da or­gu­llo, por­que an­tes só­lo se ha­bla­ba de la his­to­ria de vio­len­cia que tu­vo Co­lom­bia, pe­ro ya por fin es­ta­mos des­ta-

cán­do­nos en mú­si­ca, en deportes, en ci­ne... y ser par­te de eso me ha­ce sú­per fe­liz. - ¿Es Me­de­llín la nue­va ca­pi­tal del mo­vi­mien­to ur­bano? - En Me­de­llín hay mu­chí­si­mo ta­len­to... pe­ro igual te­ne­mos mu­cho que agra­de­cer­le a Puer­to Ri­co, que son los pa­dres de es­to. Lo im­por­tan­te es que al fi­nal del día to­dos tra­ba­ja­mos co­mo her­ma­nos, co­la­bo­ran­do. - ¿Có­mo han con­so­li­da­do los “feats” tu ca­rre­ra? Tie­nes te­mas con fi­gu­ras de la ta­lla de Bad Bunny, Ozu­na y Ke­vin Rol­dán... - El éxi­to de lo que es­tá pa­san­do hoy con mi mú­si­ca es que ar­tis­tas sú­per im­por­tan­tes me han da­do la po­si­bi­li­dad de tra­ba­jar con ellos en

sus me­jo­res mo­men­tos.me han ayu­da­doDe cier­taa en­trar ma­ne­ra,a un pú­bli­co que yo no te­nía. - ¿Có­mo es tu re­la­ción con los co­le­gas? Eres de las po­cas mu­je­res que es­tá en las gran­des ligas... - Co­mo mu­jer en el género ur­bano, de­bo re­co­no­cer que los pri­me­ros que me die­ron una mano fue­ron los mis­mos ar­tis­tas. Des­pués de eso vi­nie­ron los fa­ná­ti­cos y la pren­sa, pe­ro ellos fue­ron los que me ten­die­ron la pri­me­ra mano. - Al­gu­nos han abu­sa­do igual, co­mo Ozu­na, que has­ta te ro­bó un be­so en el vi­deo­clip del reg­gae­ton “He­llo”... - ¡Ese fue un mo­men­to muy di­fí­cil, ja­ja­já! A Ozu­na no lo co­no­cía en per­so­na, en­ton­ces cuan­do gra­ba­mos el be­so fue al­go es­tre­san­te... pe­ro du­ran­te la gra­ba­ción del vi­deo nos lle­va­mos muy bien, así que eso fa­ci­li­tó las co­sas. Hoy so­mos ami­gos. - Tu pa­pá es muy con­ser­va­dor, ¿qué opi­nó de es­te be­so? - ¡Él es­ta­ba ahí, ima­gí­na­te! Pre­fi­rió vol­tear, por­que pa­ra la es­ce­na sa­lie­ra per­fec­ta, con Ozu­na gra­ba­mos un be­so lar­go, de 2 mi­nu­tos, y ahí de­ja­mos que el di­rec­tor es­co­gie­ra la me­jor par­te, ja­ja­já. - ¿Qué tal ese be­so? - Sa­lió sú­per bien, y lo más im­por­tan­te es que tu­vo mu­cha emo­ción. - ¿Y qué pien­sa el pa­pi de verte ha­cien­do trap? - Pa­ra na­die es un mis­te­rio que el trap ha­bla de dro­ga, de ar­mas, de ca­lle, de to­do el ba­jo mun­do, pe­ro yo en­tré aquí sin ne­ce­si­dad de ha­blar de esas co­sas ni de de­ni­grar a las mu­je­res, eso es lo que es­toy ha­cien­do y lo es­toy lo­gran­do. Las mu­je­res aman lo que ha­go. - ¿Te agra­de­cen las mu­je­res la vuel­ta que le dis­te al trap? - Sí, mu­cho. Ellas son mi pú­bli­co más fuer­te y eso me ha­ce muy fe­liz. A ve­ces, en­tre no­so­tras es muy di­fí­cil con­ven­cer­nos, por­que en­tre mu­je­res hay mu­cha com­pe­ten­cia. Por lo mis­mo, me lle­na de ale­gría el apo­yo y el que mu­chas es­tén co­gien­do mi ca­rre­ra co­mo un ejem­plo de que las mu­je­res te­ne­mos las ar­mas pa­ra des­ta­car­nos en lo que sea. Ellas es­tán con­mi­go, yo es­toy con ellas, ellas sa­ben que es­te pro­yec­to es su­yo. - Tu look y tu ima­gen te ha­cen úni­ca, ¿có­mo lle­gas­te a ese con­cep­to? - Ten­go una pe­lea de­cla­ra­da con los ta­co­nes, ja­ja­já. Só­lo los uso en los shows, pe­ro son es­pe­cia­les, por­que los pue­do ma­ne­jar. Ideal­men­te, pre­fie­ro las za­pa­ti­llas, me gus­ta sen­tir­me tran­qui­la, fres­ca, de mi edad. - Pe­ro en los vi­deos eres una bom­ba sen­sual... - Sí, en los vi­deos ofre­ce­mos a la gen­te al­go que no va a ver co­mún­men­te, así que soy más osa­da y mues­tro lo que quie­ro.

Co­mo mu­jer en el género ur­bano, de­bo re­co­no­cer que los pri­me­ros que me die­ron una mano fue­ron los mis­mos ar­tis­tas”. Ka­rol G, la mi­ma­da del género.

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