SÍN­TO­MAS EN NI­ÑOS DIA­BÉ­TI­COS

La Cuarta - Vida sana - - VIDA SANA -

El ti­po de diabetes que es más co­mún en la in­fan­cia es la me­lli­tus ti­po 1, co­no­ci­da tam­bién como diabetes ju­ve­nil. Hay una va­rie­dad de fac­to­res que causan la en­fer­me­dad, y al­gu­nos aún se des­co­no­cen. Por ello, la nu­tri­cio­nis­ta del Ser­vi­cio de Sa­lud Me­tro­po­li­tano Cen­tral, Car­la San­do­val, en­tre­ga una lis­ta de sig­nos y sín­to­mas que us­ted pue­de bus­car y le ayu­da­rán a des­cu­brir si su hi­jo pue­de te­ner diabetes 1.

Mo­ni­to­rea la fre­cuen­cia con que ori­na tu hi­jo. Si el ni­ño tie­ne un al­to ni­vel de azúcar en la san­gre, los ri­ño­nes res­pon­den la­van­do el ex­ce­so de glu­co­sa por la ori­na.

De­bi­do a es­to, los ni­ños con diabetes ori­nan con fre­cuen­cia y en gran­des vo­lú­me­nes. Si tu hi­jo co­mien­za a ori­nar­se en su ca­ma cuan­do nun­ca an­tes lo ha­cía, tam­bién po­dría ser un signo de diabetes ti­po 1.

Si tu be­bé tie­ne una erup­ción del pa­ñal se­ve­ra que es peor que una erup­ción cu­tá­nea de co­lor ro­jo, po­dría ser cau­sa­da por una in­fec­ción, que es a me­nu­do un signo de diabetes.

Si tu hi­ja tie­ne una in­fec­ción por hon­gos an­tes de la pu­ber­tad, es otra ad­ver­ten­cia.

Lle­va un control de cuán­ta agua to­ma el ni­ño. Los ni­ños con diabetes tie­nen sed anor­mal, ya que pier­den una gran cantidad de lí­qui­do a tra­vés de ori­nar con fre­cuen­cia. Si tu hi­jo be­be mu­cho, su sed es se­ñal pa­ra tra­tar de man­te­ner un ni­vel nor­mal de agua en el cuer­po.

To­ma no­ta del ni­vel de ener­gía de su hi­jo. Los ni­ños con diabetes me­lli­tus a me­nu­do se sien­ten can­sa­dos, por­que la glu­co­sa nor­mal­men­te abas­te­ce de ener­gía, pero sus cuer­pos no son ca­pa­ces de usar­la co­rrec­ta­men­te.

Es­té aten­to a los es­ta­dos de áni­mo de su hi­jo. Si es­tá irri­ta­ble o de mal humor, o tie­ne un com­por­ta­mien­to inusual, pue­de ser pro­vo­ca­do por la diabetes.

El ham­bre in­ten­sa es un signo de diabetes, es­pe­cial­men­te cuan­do se acom­pa­ña con un pe­so cons­tan­te o de­cre­cien­te, de­bi­do a que su cuer­po es­tá tra­tan­do de ob­te­ner ener­gía de los alimentos.

Pe­sa a tu hi­jo con re­gu­la­ri­dad. Si tie­ne un buen ape­ti­to pero pier­de pe­so o no tie­ne pe­so nor­mal a medida que cre­ce, po­dría ser un signo de diabetes.

La vi­sión bo­rro­sa es a me­nu­do un sín­to­ma pre­coz de la diabetes, por lo que es bueno un control con el ocu­lis­ta.

Tam­bién pue­de pre­sen­tar do­lor de es­tó­ma­go, vó­mi­tos, náu­seas, pro­ble­mas de res­pi­ra­ción, alien­to con olor a frutas, o en ca­sos ex­tre­mos, pér­di­da del co­no­ci­mien­to.

An­te cualquier du­da, lle­ve al ni­ño con un es­pe­cia­lis­ta.

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