Don fiel:

La Cuarta - - OJO, PESTAÑA Y CEJA -

Acá en es­ta pa­sa­da hay que ha­cer­le un mo­nu­men­to, por­que se ha por­ta­do co­mo un cam­peón y un gran ami­go. Ha res­pe­ta­do el lu­to de él y ella tras su separación, pe­ro si us­ted pien­sa bien, sa­be per­fec­ta­men­te que el hom­brón era pen­ca con la reine­ta, y si no es­ta­ba ni ahí, ca­paz que me­jor le cuen­te de que se fue a vi­vir con us­ted y que se sien­te atraí­do. Aho­ra el yun­ta ten­drá que com­pren­der, pe­ro ojo que era ne­gro, así que ten­drá que aho­ra na­ve­gar en al­tas li­des si es que le sal­ta la lie­bre. La com­pa­ra­ción im­por­ta acá, mi rey. Cuén­te­le to­do a su com­pa­dre y des­pués ac­tua­rá con la con­cien­cia tran­qui­la. Ahí se aca­ba­rán las pe­lí­cu­las y se vie­ne el Te­to al Des­tino.

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