Ca­be­za de múscu­lo la de­jó y aho­ra no ha­ya gol­fis­ta que le achun­te al ho­yo

La Cuarta - - OJO, PESTAÑA Y CEJA -

Doc:

Lle­vo cin­co me­ses se­pa­ra­da del hom­bre que me hi­zo ver las es­tre­llas. Él es pro­fe de edu­ca­ción fí­si­ca y yo una sim­ple fans. Es­tu­vi­mos dos años juntos con al­tos y ba­jos: es que era ca­rre­te­ro, ti­ra­ba mu­cho pa­ra sus ami­gos y bueno pa’l co­pe­te, has­ta que me dieron los mo­nos y lo de­jé.

Du­ran­te los cin­co me­ses he es­ta­do de flor en flor, pe­ro los ca­bri­tos no me lle­gan ni a los ta­lo­nes. Ti­ro más pin­ta que za­pa­to ca­gado en la pun­ta, ten­go el man­so fí­si­co y es­toy más ri­ca que el pan con chancho. Las ve­ces que me lo he en­con­tra­do lo he vis­to en va­rias an­dan­zas úl­ti­ma­men­te, pe­ro aún así no lo­gro ol­vi­dar­lo.

Es­toy a pun­to de lla­mar a mi “Ale­xis Sán­chez”, pe­ro no es­toy se­gu­ra si el “pa­se” es co­rrec­to. ¿Le pon­go o no le pon­go?

PAU Mi gua­gua:

Acá es­tá cla­ro que con su cuer­pa­zo y las pa­tas que tie­ne pa­ra con­tar su his­to­ria, tie­ne que pu­ro ol­vi­dar al ca­be­za de múscu­lo. Si no la ha bus­ca­do y si­gue en la on­da de que­dar bo­ta­do con sus ami­gos a pun­ta de pis­co­las, es­tá per­dien­do el tiem­po pen­san­do en él. Dele tiem­po al tiem­po. Pe­ro pa­ra no ser tan ma­la le­che le voy a en­tre­gar una chan­ce: va­ya al gym, en­cá­re­le y tí­re­le to­da la car­ne a la pa­rri­lla. Allí ve­rá al to­que si el hom­bre le ti­ri­ta la pe­ra o no. Si no es así, ya hi­zo lo que te­nía que ha­cer y chao. Us­ted tie­ne que ser dig­na y co­mo es bo­ni­ta, los hom­bres le van a llo­ver. Los ca­bri­tos y los más vie­jos tam­bién. Ade­más, eso de an­dar pi­can­do de flor en flor le pue­de ha­cer mal. Qué­de­se tran­qui­la es­pe­ran­do, no bus­que. Le lle­ga­rá so­li­ta una pier­na pe­lu­da que le ha­rá zum­bar…. el co­ra­zón.

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