LA­VA LOS WC /Y Y LO PAIPEAN EN EL AJEDREZ

DE­TA­LLES DE LA NUEVA VI­DA DEL RA­FA GA­RAY, QUE HOY CUM­PLE 18 DÍAS EN CA­NA

La Cuarta - - PORTADA - SEIGI MIRANDA @la­cuar­ta_ seigi CAR­LOS ES­CO­BAR @la­cuar­ta_­car­los

El pa­sa­do 16 de mar­zo, Ra­fael Ga­ray re­gre­só a Chi­le y fue for­ma­li­za­do por los de­li­tos de es­ta­fa reite­ra­da y apro­pia­ción in­de­bi­da. Fi­nal­men­te, que­dó en pri­sión pre­ven­ti­va.

Al “do­la­pe” se lo lle­va­ron de un ala al anexo pe­ni­ten­cia­rio Ca­pi­tán Yá­ber, ubi­ca­do a un cos­ta­do del Cen­tro de Justicia, don­de pa­sa sus días has­ta que se cum­pla el pla­zo de­cre­ta­do pa­ra la in­ves­ti­ga­ción y se ini­cie el jui­cio en su con­tra.

Mien­tras tan­to, el au­to­de­no­mi­na­do eco­no­mis­ta, se pa­sea por las pie­zas de 4x3 mts2, pa­ra ha­cer vi­da so­cial y ha­blar de lo hu­mano y lo di­vino con sus com­pa­ñe­ros de en­cie­rro. En sus con­ver­sa­cio­nes, el in­ge­nie­ro co­mer­cial se ca­che­to­nea con sus viajes, les da a en­ten­der que no tie­ne un pe­lo de gil y que es un ti­po ba- cán pa­ra ca­si to­do.

De he­cho, cuan­do in­gre­só al re­cin­to pe­nal le echó la fo­ca al re­clu­so más pe­li­gro­so en el ta­ble­ro de ajedrez, pa­ra que se en­fren­ta­ran en un due­lo a muer­te. Sin em­bar­go, Ga­ray du­ró me­nos que un candy, le co­mie­ron la rei­na y só­lo con un par de mo­vi­mien­tos su ri­val lo de­jó en ja­que ma­te, se­gún le con­ta­ron fuen­tes de Gen­dar­me­ría a La Cuar­ta.

La pa­li­za en el ajedrez se es­cu­chó en to­dos los rin­co­nes de la pri­sión. Y só­lo por­que su ri­val le dio la re­van­cha, pa’ de­jar­se per­der, no se con­vir­tió en el es­cán­da­lo de la se­ma­na ca­ne­ro.

Ca­be des­ta­car que los re­clu­sos ca­chan la his­to­ria del pe­lón e in­clu­so lo con­si­de­ran me­dio lo­qui­llo, por su for­ma de ser.

DE­BE­RES

Ga­ray cum­ple hoy 18 días re­clui­do en la Ca­pi­tán Yá­ber y sa­be bien cuá­les son sus obli­ga­cio­nes. El hom­bre se le­van­ta a las 8.00 de la ma­ña­na, se ba­ña, desa­yu­na y ha­ce el aseo del dor­mi­to­rio más los es­pa­cios co­mu­nes que com­par­te con los de­más pre­sos. To­do en bue­na on­da. In­clu­so a la ho­ra del al­muer­zo, don­de hay al­gu­nos que se po­nen ma­ño­si­tos. Sin em­bar­go, ese no es su ca­so y ayer se de­vo­ró el pla­to de fi­deos con vie­ne­sas.

De he­cho, el pa­sa­do vier­nes le to­có lim­piar los WC que es­tán al in­te­rior de las cel­das y el ba­ño co­mún del anexo pe­ni­ten­cia­rio. No se hi­zo problemas.

No obs­tan­te, el dra­ma que tie­nen los re­clu­sos al in­te­rior de esa ca­na no es por el con­trol del te­rri­to­rio, sino por quién aga­rra el acei­te de oli­va. “Ahí la co­sa se com­pli­ca”, re­cal­có otra fuen­te de Gen­dar­me­ría.

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