CHINITO DE MAS­TE­RCHEF SE VINO A CHI­LE POR ALE­XIS SÁN­CHEZ Y YA TIE­NE POLOLA

La Cuarta - - PORTADA - IG­NA­CIO VÁSQUEZ

Po­ca­zo ca­cha Yuhui de es­pa­ñol, pe­ro el asiá­ti­co de 27 pe­pas se las ha arre­gla­do con sus pla­tos agri­dul­ces pa­ra so­bre­vi­vir al ri­gor del ju­ra­do de “Mas­te­rchef”.

Lee con­tó so­bre su ex­pe­rien­cia co­mo ven­de­dor de per­fu­mes, có­mo co­no­ció a su polola chi­le­na y de­rri­bó va­rios mi­tos de pa­sa­da.

Es que en el úl­ti­mo ca­pí­tu­lo de la po­ma­da de Ca­nal 13, Yuhui Lee fue par­te del equi­po ro­jo, el cual no ga­nó pe­ro sí se ra­jó de la eli­mi­na­ción. El oriun­do de Shan­gai y pin­tor de pro­fe­sión, de­jó lo­co a Ser­gi Areo­la con su so­pa de to­ma­te con pi­ña. “Mi co­ci­na es agri­dul­ce por­que así es la co­mi­da de Shan­gai”, le ex­pli­có len­ti­to al diario pop.

- ¿Qué te hi­zo ve­nir a Chi­li­to?

- En 2012, mo­rir mi ma­má y te­nía mu­cha pe­na. Que­ría ir­me le­jos. Al prin­ci­pio pen­sar en ir a Ja­pón o Co­rea, pe­ro me arre­pen­tí por­que ha­ber mu­cha gen­te en esos paí­ses. Siem­pre me ha gus­ta­do el equi­po de Bar­ce­lo­na y Mes­si. Pen­sé en ir­me a Es­pa­ña, pe­ro no que­rer tam­po­co por­que las per­so­nas ser muy al­tas allá.

- ¿Y qué pa­só?

- Pen­sé en ir a Argentina y me pu­se a in­ves­ti­gar por la in­ter­net. Mu­chos co­men­ta­rios de­cir que era muy pe­li­gro­so y mi fa­mi­lia me prohi­bió ir. A mí, tam­bién Ale­xis Sán­chez gus­tar por­que ju­gó en Bar­ce­lo­na y ahí sa­lió la op­ción de Chi­le.

- ¿Así de sim­ple?

- No tan sim­ple. Fui a una fe­ria de in­ter­cam­bios y ha­bían dos op­cio­nes de uni­ver­si­da­des. Una en San­tia­go y otra en Ata­ca­ma. Me vi­ne a la de a ca­pi­tal y que­da­ba allá en San Car­los de Apo­quin­do. ¡Ser muy ca­ra!

- Así es en Chi­li­to ami­go, lo la­men­to...

- Lo sé, to­do ser muy ca­ro. ¡La co­mi­da ser muy ca­ra!

- ¿Qué es­tu­dias­te ahí? - Es­pa­ñol, pe­ro no apren­der na­da. Fue ra­ro, to­dos te­ner ip­ho­nes y au­tos. A mi que­dar­me muy le­jos, vi­vía cer­ca de La Ve­ga.

- ¿Te fue bien?

- Ten­go un di­plo­ma, no sé si sig­ni­fi­car al­go. Co­piar har­to pa­ra apro­bar ma­te­rias.

- Ja­ja­já pe­ro se no­ta en la te­le que apren­dis­te a co­ci­nar al me­nos...

- Cuan­do lle­gar a Chi­le, no sa­ber co­ci­nar. Me las tu­ve que arre­glar, to­do muy ca­ro. Com­prar un po­llo asa­do en­te­ro y me du­ra­ba una se­ma­na. Ha­cer tres pre­pa­ra­cio­nes con el mis­mo po­llo pa­ra sa­bor dis­tin­to. Ahí co­men­cé a apren­der so­lo...

- ¿Al­gún ins­pi­ra­dor?

- Sí, una abue­li­ta que me alo­ja­ba jun­to a su fa­mi­lia. Co­ci­nar muy rico ¡My god, qué ma­ne­ra de co­mer ahí! Ella co­ci­nar y yo pro­bar mu­cho. Yo que­dar­me con el re­cuer­do de ca­da sa­bor, lue­go po­der pre­pa­rar ca­da pla­to, en ba­se a re­cuer­do... -Qui­zás tie­nes un don... - ¿Un qué? Yo no ser ma­ño­so, pro­bar de to­do.

- ¿Es ver­dad que tie­nes polola chi­le­na?

- Sí, ser cier­to, Ha­ce dos

años es­tar con ella.

- ¿Có­mo la co­no­cis­te? - Amigos que me hi­ce en uni­ver­si­dad, ha­cer reunión con más gen­te y ella apa­re­cer. To­ma­mos “te­le­mo­to” y pa­sar que en dos ho­ras dar­nos un be­so.

- Yo pen­sé que a los chi­ni­tos el tra­go les ha­cía mal...

- No, así fue. Yo en Shan­gai, de­mo­rar 2 me­ses que mu­jer me de un be­so.

- Es que no tie­nen te­rre­mo­to poh...

- No, te­ner al­go peor. Con amigos, be­ber Bai jiu, be­bi­da de 50 gra­dos.

- ¿Es ver­dad que eras due­ño de una dis­tri­bui­do­ra de per­fu­me y ma­qui­lla­je?

- Sí, ha­ce un tiem­po atrás. Lo hi­ce pa­ra te­ner vi­sa. Co­mo ha­ber ter­mi­na­do uni­ver­si­dad no te­nía ya. Di­ga­mos que no ir­me bien.

- ¿Por qué?

- La mu­je­res en­trar, pre­gun­tar­me, no en­ten­der y se iban. Una vez, mu­jer en­trar, pro­bar­se pes­ta­ñas pos­ti­zas y yo de­cir­le que no las ne­ce­si­ta­ba por­que ya era muy lin­da. Ella fe­liz pe­ro yo no ven­der na­da. Pa­sar siem­pre lo mis­mo.

- ¿Quién te me­tió a Mas­te­rchef?

- Ser mi polola, ella po­ner mi nom­bre pe­ro con su nú­me­ro. Un día la lla­ma­ron a ella pa­ra que yo ir a ha­cer prue­ba y ella di­jo que sí. Des­pués ella con­tar­me... - ¿Y qué tal? - ¡Yo no que­rer ir! ¡Ver­güen­za sen­tir!

- Pe­ro si lo pa­sas chan­cho...

- Aho­ra sí, an­tes no que­rer en­trar. Cuan­do pre­pa­rar alitas de po­llo con be­bi­da co­la y gus­tar­le al ju­ra­do. Ahí sen­tir­me más se­gu­ro pa­ra com­pe­tir.

Re­ga­lón de los pro­fes

Yuhui se ha con­ver­ti­do en uno de los re­ga­lo­nes del pro­gra­ma, pe­ro tam­bién de los chefs, que go­zan con la sim­pa­tía del ni­pon.

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