HO­RROR EN EL BUS DEL DORT­MUND

El vehícu­lo que lle­va­ba a los ger­ma­nos rum­bo al es­ta­dio, pa­ra dispu­tar su mo­cha con el Mó­na­co en la Cham­pions Lea­gue, su­frió tres cuá­ti­cas ex­plo­sio­nes.

La Cuarta - - DEPORTES - EDUAR­DO RO­JAS @la­cuar­ta_­ro­jas

A dos ho­ras de pe­lo­tear en cuar­tos de fi­nal de la Cham­pions Lea­gue, los ju­ga­do­res del Bo­rus­sia Dort­mund iban re­la­ja­dos es­cu­chan­do mú­si­ca y pla­nean­do có­mo dar­le gua­ra­ca al Mó­na­co. Ahí fue cuan­do unas ex­plo­sio­nes afec­ta­ron al bus del equi­po, de­jan­do lo­cos a los cracks.

Así de brí­gi­do. Fue­ron tres pen­ca­zos fir­mes en dis­tin­tas par­tes del vehícu­lo cuan­do iban sa­lien­do del ho­tel de con­cen­tra­ción, a 10 ki­ló­me­tros del Es­ta­dio Sig­nal du­na Park, don­de los ger­ma­nos se ha­cen fuer­te de lo­cal.

Pa­ra suer­te de los per­ni­les ot­tos, los cue­ta­zos no lo­gra­ron tras­pa­sar com­ple­ta­men­te los vi­drios blin­da­dos del bus y só­lo un re­ven­tón lo­gró im­pac­tar den­tro del bó­li­do.

Ese bom­ba­zo le dio fir­me al es­pa­ñol Marc Bar­tra, el úni­co ju­ga­dor que su­frió con los im­pac­tos y ter­mi­nó in­ter­na­do en un hos­pi­tal lo­cal por da­ños en uno de sus bra­zos. To­do por cul­pa de las es­quir­las de cris­tal (ver re­cua­dro).

A pe­sar de que só­lo Bar­tra re­sul­tó he­ri­do, el es­ta­do de shock que in­va­dió a los de­más de­por­tis­tas y cuer­po téc­ni­co pro­vo­có la sus­pen­sión del due­lo an­te el Mó­na­co por par­te de la UEFA, que fi­nal­men­te pro­gra­mó el due­lo pa’ hoy a eso de las 18.45 en los re­lo­jes lo­ca­les (13.45 ho­ras en Chi­li­to).

Más allá de que el aten­ta­do no pa­só a ma­yo­res, gra­cias al blin­da­je de los ven­ta­na­les del au­to­bus ofi­cial de los au­ri­ne­gros, la policia ale­ma­na en­con­tró una car­ta cer­ca del bus don­de un per­so­na­je anó­ni­mo asu­mía que era un ata­que al team ger­mano. An­te tal an­te­ce­den­te se abrió una in­ves­ti­ga­ción por “ten­ta­ti­va de ho­mi­ci­dio”.

Por se­gu­ri­dad y an­te otro po­si­ble bom­ba­zo, el

plan­tel del Dort­mund cam­bió de ho­tel de con­cen­tra­ción y alo­ja­ron en otro re­cin­to, del que no se en­tre­gó in­for­ma­ción. To­do pa­ra cui­dar a los bro­cas.

GER­MA­NOS SOLIDARIOS

Cien­tos de hin­chas del Mó­na­co que que­da­ron ti­ra­dos an­te la re­pro­gra­ma­ción de la mo­cha, por lo que el club ale­mán in­ven­tó un sis­te­ma pa­ra que los fran­chu­tes no se per­die­ran el par­ti­do de ida de los cuar­tos de fi­nal de la Li­ga de Cam­peo­nes de las Uro­pas.

A tra­vés de sus cuen­tas ofi­cia­les en las re­des so­cia­les, el Bo­rus­sia Dort­mund mo­ti­vó a sus hin­chas a ocu­par el hash­tag #Be­dFo­rA­wa­yFans, que en buen chi­leno se­ría co­mo “rá­jen­se con una ca­ma pa’ los hin­chas fran­ce­ses”.

Un ges­to no me­nor, ya

que Dort­mund es­tá a 1.173 ki­ló­me­tros de Mó­na­co, o sea un via­je de 15 ho­ras en au­to o ca­si 2 ho­ras si las lu­cas al­can­za­ron pa’ to­mar un avión.

Y co­mo la ma­yo­ría de los fa­nas mo­na­gues­cos te­nían pa­sa­je de vuel­ta pa’ des­pués de la mo­cha ini­cial o en la ma­ña­na de hoy, mu­chos aga­rra­ron el ofre­ci­mien­to al gra­tín de los ger­ma­nos.

La mo­cha en­tre ger­ma­nos y fran­ce­ses fue sus­pen­di­da por el es­ta­do de shock de los lo­ca­les y que­dó pro­gra­ma­da pa’ hoy a las 13.45, en los re­lo­jes na­cio­na­les.

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De bue­na ce­pa

Los fa­nas del

Dort­mund re­ci­bie­ron al gra­tín a sus pa­res mo­na­gues­cos. Has­ta se ra­ja­ron con co­mi­lo­na.

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