Doc­tor:

La Cuarta - - OJO, PESTAÑA Y CEJA -

Creo que me enamo­ré de nue­vo. En­viu­dé ha­ce cin­co años, ten­go 53 y co­no­cí a un hom­bre ma­ra­vi­llo­so. Siem­pre fue co­rrec­to con el te­ma de mi lu­to y nun­ca se ti­ró el sal­to con­mi­go. Pe­ro yo mis­ma no aguan­té la sed y me mon­té so­bre él en un si­llón de una sal­so­te­ca. De ahí, en me­nos de me­dia ho­ra, ya es­tá­ba­mos en un mo­tel. Que­dé sal­va­di­ta. Ima­gí­ne­se, to­do el tiem­po que es­tu­ve sin po­ner­le nada a mi plan­ti­ta. Y en él vi la op­ción y me en­gan­ché. Aho­ra, des­de que lo co­no­cí en la sal­so­te­ca, lo he vis­to tres ve­ces y creo que es el hom­bre de mi vi­da, aun­que no ha­ya res­pon­di­do mis lla­ma­dos te­le­fó­ni­cos. Pe­ro no lo quie­ro pre­sio­nar pa­ra que se va­ya a vi­vir con­mi­go, por­que creo que es muy pron­to.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Chile

© PressReader. All rights reserved.