Ca­ba­lle­ro:

La Cuarta - - OJO, PESTAÑA Y CEJA -

Sú­per sim­ple, evi­te la be­bi­da en ex­ce­so y lle­gue a su ca­sa a las 18.30. A esa ho­ra en vez de un cock­tail alis­te una on­ce­si­ta, co­sa que la bue­na pa­ra la pes­ta­ña no se que­de dor­mi­da. Há­ga­le tu­to a su gua­gua, y ti­po 20 ho­ras se acues­ta con su ama­da. An­tes del bue­nas no­ches le tran­ca to­do lo que es le­gum­bre. De ahí a ella le que­da­rá gus­tan­do su ma­ri­do cum­pli­dor y, se­gu­ra­men­te, lo apa­ña­rá en sus tra­gui­tos, pe­ro po­cos. Sin ir­se al cer­do tam­po­co. Una co­pi­ta de vino, no una bo­te­lla. Y la ru­cia, cla­ro, de­be ser te­rri­ble, pe­ro le de­ja­rá la man­sa­ca en su ho­gar. Mí­re­le la co­la y las ca­lla­gua­guas a mo­rir, pe­ro na­da más. Pa’, qué más. Es lo más sano. Su fa­mi­lia es la prio­ri­dad, aun­que sea fo­me­que.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Chile

© PressReader. All rights reserved.