Ma­nu:

La Cuarta - - OJO, PESTAÑA Y CEJA -

Lo úni­co que tie­ne que ha­cer es to­mar­se las co­sas con al­tu­ra de mi­ras. Si hay amor en­tre los dos tie­nen que plan­tear el te­ma en la fa­mi­lia. Él no es­ta­ba en Chi­le, lo co­no­ció re­cién, tie­ne su pin­ta, le gus­ta y acá ya no se pue­de ha­cer más. Si am­bos se gus­tan habrá que trans­pa­ren­tar las co­sas, y no sé si es tan gra­ve, pe­ro hay ca­sos de pri­mos que se ca­san. To­do con res­pe­to y man­te­nien­do el equi­li­brio fa­mi­liar. Sin em­bar­go, de­be es­tar us­ted y él bien se­gu­ros de lo que van a ha­cer. Igual de­le tiem­po pa­ra que de­can­te to­do, por­que en una de esas fue una pu­ra ca­len­tu­ra su­ya y de él al ver­se en­tre am­bos co­mo ju­gue­te nue­vo. Y des­pués se aca­ba to­do al cachar que la san­gre les ti­ra so­bre to­das las co­sas. Cau­te­la.

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