Doc­to­rí­si­mo:

La Cuarta - - OJO, PESTAÑA Y CEJA -

Me mi­ro al es­pe­jo to­dos los días an­tes de sa­lir a la pe­ga y me en­cuen­tro de lo más re­gia, pe­ro ¡re­gia, re­gia! Ten­go un po­lo­lo que es un hom­bre pro­me­dio, sano, tra­ba­ja­dor, ape­rra­do y que guar­da di­ne­ro pa­ra una fu­tu­ra vi­da jun­tos. Ha­ce pla­nes, cuen­ta hi­jos ima­gi­na­rios y lo tie­ne to­do re­suel­to, has­ta las tum­bas en que nos van a en­te­rrar. Pe­ro yo no soy así, a es­con­di­das me co­mo a otros tres ga­la­nes sin que nin­guno sos­pe­che. Sí, me los co­mo con pa­pi­tas y lle­gan a ti­ri­tar cuan­do les to­ca su día con­mi­go. ¿Por qué lo ha­go? Por ma­la. ¿Mi pro­ble­ma? Nin­guno, só­lo con­tar­le pa­ra que me ha­ga pe­da­zos, pe­ro en su co­lum­na. Be­sos

Newspapers in Spanish

Newspapers from Chile

© PressReader. All rights reserved.