Las ca­la­mi­da­des del au­to de Dean

La Cuarta - - CRÓNICA -

El 30 de sep­tiem­bre de 1955, uno de los ac­to­res más pro­me­te­do­res, Ja­mes Dean, iba ca­mino a una com­pe­ten­cia en su to­co, cuan­do al lle­gar a un cru­ce un con­duc­tor que pa­só sin cui­da­do y que no lo vió, ter­mi­nó con la vi­da de la es­tre­lla.

La cha­ta­rra de su Pors­che 550 A Spy­der, apo­da­do por el mis­mo Dean co­mo “Little Bas­tard” (Pe­que­ño

Bas­tar­do), fue com­pra­da por el me­cá­ni­co de Chica­go, Geor­ge Ba­rris, que al des­car­gar el au­to se que­bró las pier­nas lue­go que le ca­ye­ra una pie­za en­ci­ma.

Tam­bién se tie­ne re­gis­tro de que dos la­dro­nes in­ten­ta­ron ro­bar su vo­lan­te y bu­ta­cas, pe­ro re­sul­ta­ron he­ri­dos en el in­ten­to. Mu­cho tiem­po des­pués el mo­tor del au­to fue ven­di­do y se chan­tó en otro 550 que es­ta vez cho­có con un ár­bol: su pi­lo­to que­dó RIP.

Tras ven­der la ca­ja de cam­bios, el mo­de­lo en el que fue ins­ta­la­do nue­va­men­te ter­mi­nó en un ac­ci­den­te.

Pos­te­rior­men­te las rue­das tra­se­ras las pu­sie­ron en otro 550 y al fi­nal es­ta­lla­ron en ple­na com­pe­ten­cia.

Tras su arre­glo, el “Pe­que­ño Bas­tar­do” se ex­hi­bió en un ta­ller que se in­cen­dió.

Su due­ño, es­ta vez cha­to, lo en­vió a un des­gua­ce en Nue­va Or­leans, pe­ro el ca­mión que lo trans­por­ta­ba fue al­can­za­do por un au­to­mó­vil: el con­duc­tor mu­rió. Des­de ahí se le per­dió la pis­ta a la jo­ya, pe­ro su estigma dra­má­ti­co per­du­ró.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Chile

© PressReader. All rights reserved.