A LO MA­LU­MA

La Cuarta - - ESP -

El éxi­to im­pa­ra­ble de “Aman­da” es al­go que en el Área Dra­má­ti­ca de Me­ga aso­ma co­mo un ar­ma de do­ble fi­lo, ya que por un la­do, “Ver­da­des Ocul­tas”, su nue­vo pro­duc­to pa­ra es­te ho­ra­rio, en­tra con un pi­so de ra­ting bru­tal pe­ro tam­bién por otro es­tá la pre­sión de man­te­ner esas ci­fras, lo que es una mo­chi­la di­fí­cil de car­gar. Sin em­bar­go, la con­fian­za se res­pi­ra en el ca­nal de Vi­cu­ña Mac­ken­na, so­bre to­do por­que es­tá el sen­ti­mien­to de que se es­tá ha­cien­do la pe­ga, y de gran ma­ne­ra.

Así lo pien­san Emi­lio Ed­wards y Ma­tías Ovie­do, dos de los ga­la­nes que pre­ten­den man­te­ner al “9” en la van­guar­dia en un ho­ra­rio en el que ya se es­tán ade­cuan­do a ha­cer his­to­ria.

Pa­ra Ed­wards, es­te es su de­but en Me­ga y, a la vez, el re­torno a es­ta fran­ja, pues el hom­brón ya ha­bía in­cur­sio­na­do a la ho­ra del pos­tre, en “Da­ma y Obre­ro” (TVN, 2012).

re­cua­dro), (ver

Es­te pri­mer pa­pel del “co­fla” Ed­wards en Me­ga tie­ne va­rias par­ti­cu­la­ri­da­des. La pri­me­ra, es que el ña­to es uno de los chefs jó­ve­nes más co­to­tos de Chi­li­to, ar­te que es­tu­dió en el ex­tran­je­ro.

Cla­ro que an­tes de vi­rar del país, “Ni­co­lás Wal­ker” (nom­bre del per­so­na­je al que le pres­ta el cuer­po) era un tor­be­llino que arra­sa­ba con las mi­no­cas, al me­jor es­ti­lo de Ma­lu­ma, pues te­nía sus cua­tro babys y has­ta unas cuán­tas más.

El ro­llo es que en el ex­tran­je­ro el so­cio cam­bia y ma­du­ra, has­ta que re­gre­sa a Chi­li­to a tra­ba­jar en el res­to­rán de su so­cio “To­más Va­len­cia” (Ma­tías Ovie­do). Aun­que su ima­gen ya es otra, los ata­dos que de­jó acá an­tes de ir­se lo ama­rran y vuel­ven a en­re­dar­le la vi­da. Ca­che que ten­drá amo­ríos con los per­so­na­jes de Ca­mi­la Zabala, Viviana Ro­drí­guez, Ma­ría de los Án­ge­les Gar­cía y al­gu­na más por ahí...

“Pa­ra mí es un per­so­na­je muy en­tre­te­ni­do de ha­cer, ya que me en­can­ta la co­ci­na, en­ton­ces ten­go buen ma­ne­jo por ahí”, par­te con­tan­do el ac­tor.

- ¿Qué te pa­re­cen las te­le­ce­bo­llas de la ho­ra del pos­tre?

- En es­te ho­ra­rio, las his­to­rias son muy in­ten­sas, mu­cho dra­ma de te­le­se­rie clá­si­ca, es muy in­tere­san­te el desa­rro­llo de las re­la­cio­nes, de los per­so­na­jes. Me gus­ta mu­cho.

- ¿Hay mu­cha pre­sión con los nú­me­ros de “Aman­da”?

- Cla­ro, pe­ro yo lo mi­ro des­de el la­do de que nos es­tán de­jan­do un pi­so de ra­ting muy bueno, aho­ra la ta­rea de no­so­tros es man­te­ner­lo. Creo que lo po­dre­mos ha­cer, por­que hay un gran elen­co y gru­po de tra­ba­jo.

- ¿Te to­ca ser muy “pa­tas ne­gras” en es­te cu­le­brón?

- A su vuel­ta a Chi­le, “Ni­co­lás” tie­ne a mu­chas mu­je­res ahí a la fi­la, pe­ro no es al­go que él quie­ra. De he­cho, su­ce­de por los con­do­ros que se man­dó an­tes de ir­se de Chi­le, don­de era un “pa­tas ne­gras” de pri­me­ra, ja­ja­já.

- ¿Te aco­mo­da eso de ser el ga­lán?

- Lo que me gus­ta es ha­cer bien ca­da pa­pel que de­bo in­ter­pre­tar, ya sea de ga­lán, de ase­sino, de ton­to... ¡lo que sea! Dis­fru­to mu­cho eso.

DE GA­LÁN, A GA­LÁN Y ME­DIO

El otro hom­brón que en­tra a ju­gar en un trián­gu­lo amo­ro­so es el per­so­na­je de Ma­tías Ovie­do, “To­más Va­len­cia”, el que se me­te en un ata­do de fal­das de pro­por­cio­nes. “‘To­más’ es el tí­pi­co ti­po que es muy co­rrec­to, que tie­ne to­do pen­sa­do pa­ra ade­lan­te con ‘Agustina Mac­ke­na’ (Car­men Zabala), que es la hi­ja del res­tau­rant don­de tra­ba­ja y, por lo tan­to, es co­mo el yerno ideal. El pro­ble­ma es que to­do se le com­pli­ca cuan­do co­no­ce a ‘Ro­cío Ver­du­go’ (Ca­mi­la Hi­ra­ne)”, nos an­ti­ci­pa sus dra­mas el ac­to­ra­zo.

- ¿Se po­ne pi­ca­flor? -

Es que pa­san mu­chas co­sas, ella vi­ve en un pa­sa­je al la­do del res­tau­rant, y cuan­do la co­no­ce le co­mien­zan a pa­sar si­tua­cio­nes, co­mo que se le des­or­de­na el nai­pe. El pro­ble­ma es que ellas son her­ma­nas, sin sa­ber­lo ellas y tam­po­co él. ¡Na­die lo sa­be!

- ¿Có­mo es eso? -

Ellas son her­ma­nas de pa­dre y de ma­dre, pe­ro su ma­dre tu­vo que ven­der a su hi­ja pa­ra ali­men­tar a la otra, pues no te­nía di­ne­ro. En­ton­ces, ahí se va a co­men­zar a en­ro­llar to­da es­ta his­to­ria.

- ¿Qué le gus­ta de am­bas chi­qui­llas al “Tomy”?

- Que am­bas tie­nen una per­so­na­li­dad muy fuer­te. Se­rá por­que son her­ma­nas...

- ¿Y las dos se por­tan bien con el com­pa­dre? -

Ahí va un po­co el pro­ble­ma, por­que Agustina no es de los tri­gos muy lim­pios tam­po­co. Ella an­da tam­bién con el me­jor ami­go, “Ni­co­lás Wal­ker”, así que ahí se va a for­mar al­go in­tere­san­te.

- ¿Al­gu­na vez te ha to­ca­do es­tar en la si­tu­ción de tu per­so­na­je, en un trián­gu­lo? -

La ver­dad es que no, en mi vi­da per­so­nal, mis re­la­cio­nes siem­pre han es­ta­do bien mar­ca­das en sus co­mien­zos y sus fi­na­les.

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