Ta­ta jar­di­ne­ro la tie­ne lo­ca con po­má de se­xo tán­tri­co

La Cuarta - - OJO, PESTAÑA Y CEJA - Sus con­sul­tas y dra­mas de ti­po amo­ro­so y de ca­che­teo, las en­vía a: doc­tor­ca­rino@la­cuar­ta.cl

Doc­tor­ci­to:

Me con­ta­ron que us­ted da con­se­jos al ca­llo. Bueno, pues yo quie­ro uno que me arre­gle la vi­da de una. ¿Qué pa­só? Que me enamo­ré de un jar­di­ne­ro, que es vie­jo, de cin­cuen­ta y tan­tos. Es ama­ble, ha­bla des­pa­ci­to y tie­ne edu­ca­ción. Es man­si­to.

Vino a po­dar­me un ro­sal y a re­po­ner­me unas pe­lo­nes de pas­to y em­pe­cé a me­ter­le con­ver­sa, le di un ca­fé, me ayu­dó con el com­pu ma­lo, me re­con­fi­gu­ró el smar­ti­ví y aga­rré pa­pa.

No se có­mo, me ha­bló de la vi­da, le ha­blé de mis pro­ble­mas, de mis in­sa­tis­fac­cio­nes y ter­mi­na­mos en una se­sión de se­xo tán­tri­co.

Es­toy aga­rra­da de él y quie­ro reha­cer mi vi­da a su la­do, por­que mi ma­ri­do me de­jó. ¿Se­rá se­gu­ro?

¿Pue­do con­fiar?

Do­ña Me­li:

Pe­rri­ta us­ted es due­ña de ha­cer lo que quie­ra con su al­ma y con su cuer­pe­ci­to. Siem­pre y cuan­do lo que ha­ga sea de co­mún acuer­do con el ga­lán. En to­do ca­so, se aga­rró el pre­mio gor­do de los ve­je­tes.

Lo di­go por­que apar­te de ser jar­di­ne­ro es fi­ló­so­fo y cam­peón pa’l me­re­que­ten­gue. Eso del se­xo tán­tri­co es “tan ri­co”, que los que so­mos capps en ese ar­te pro­vo­ca­mos ex­plo­sión de fue­gos ar­ti­fi­cia­les, oji­tos blan­cos y lla­ma­dos al pu­len­to sin si­quie­ra mo­ver la pel­vis o trans­pi­rar.

Pe­ro bueno, la idea es que se ti­re a la pis­ci­na sin mie­do, que es­tá en bue­nas ma­nos, que son lo que im­por­ta en un jar­di­ne­ro, apar­te de la po­da­do­ra, el ras­tri­llo, la pa­la y la pi­co­ta.

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