EN CHI­LLÁN y con nie­ve, el es­quí se apren­de fa­ci­li­to

Com­ple­jo Ne­va­dos de Chi­llán le lle­va cla­ses, ho­te­les, ter­mas y di­ver­sión

La Cuarta - - DEP -

Te­nían que pa­sar 45 años pa­ra que to­da, pe­ro to­da la ga­lla­da co­no­cie­ra la nie­ve. Mo­nos blan­cos con za­naho­rias en la ña­ta, mo­chas de bo­las y más sel­fies que co­mer pan. Fue tan­ta la lo­cu­ra del sá­ba­do en la Re­gión Me­tro­po­li­ta­na y la zo­na cen­tro sur del país, que el que subía fo­tos a Fa­ce­book ya era fo­me­que y po­co ori­gi­nal. To­dos apa­re­cían con el vien­to blan­co de fon­do. Ni un bri­llo. Es que al prin­ci­pio es­ta­ba de ta­co ha­cer la in­mor­tal ima­gen, pe­ro ti­po tres de la tar­de ya las re­des so­cia­les es­ta­ban cha­tas de lo mis­mo. To­dos se co­pia­ron.

Es que hay que ser sin­ce­ro y per­do­nar la lo­cu­ra de an­tes de ayer, por­que pa­ra ser­nos fran­cos, no to­dos tie­nen ac­ce­so a la llu­via de hie­lo o a po­ner­se unos es­quíes. Y es al­can­za­ble. Pa­re­cie­ra di­fí­cil, pe­ro con po­cas lucas en Chi­llán es­tá la mano y me­ter­se en el mun­do de algo que se ha­ce has­ta en­vi­cian­te. Ade­más, es co­sa de cos­tum­bre, y si no le gus­tan los pa- los en las ma­nos y en los pies, en el Com­ple­jo Ne­va­dos de Chi­llán hay de to­do pa­ra ani­qui­lar estas es­pe­ra­das va­ca­cio­nes de in­vierno.

De par­ti­da, en bus son cin­co ho­ri­tas des­de San­tia­go y sin ma­ne­jar. Aho­ra si se va en to­co la ha­ce cor­ti­ta. Lle­ga a la ciu­dad don­de na­ció Ber­nar­do O’Hig­gins y des­pués, en 45 mi­nu­tos, su­be al Com­ple­jo Ne­va­dos de Chi­llán. Ahí es pa­ra que­dar con la ta­ras­ca abier­ta, pues le lle­va res­to­ra­nes, es­cue­las de es­quí, ter­mas de primera lí­nea, pis­ci­nas de aguas ter­ma­les y ca­le­ta de ac­ti­vi­da­des pa­ra los bro­cas.

A mo­do de ejem­plo, en el Ho­tel Ne­va­dos de Chi­llán hay una pis­ci­na tan ca­lien­te y al ai­re li­bre, que uno pue­de pe­dir un pis­qui­to sour y en vez de echar­le hie­li­to le chan­ta nie­ve de ahí mis­mi­to. Es cues­tión de le­van­tar un po­co la gua­ta y de­ja la co­pi­ta te­ñi­da de ver­de cla­ro y blan­co. ¡Ta­te!

Más arri­ba, es­tá el Al­to Ne­va­dos, un ho­tel más pu­len­to, pe­ro que tam­bién tie­ne de to­do: se lu­cen con las ac­ti­vi­da­des pa­ra los ni­ños, ca­mi­na­tas con ra­que­tas en las pa­tas, shows de imi­ta­do­res pa­ra la noche y un bar­ci­to con olor a le­ña. Si se quiere que­dar dor­mi­rá co­mo un li­rón, pe­ro si no, pue­de dis­fru­tar de to­das las ins­ta­la­cio­nes.

EN 10 MI­NU­TOS

Pa­ra que ca­che, el es­quí es co­mo un pa­tín. Y un pro­fe del com­ple­jo de Ne­va­dos de Chi­llán lo di­ce: “En 10 mi­nu­tos con buen equi­li­brio se pue­de ba­jar des­pa­ci­to en una po­si­ción es­pe­cial’’. A esa pos­tu­ra le di­cen “cu­ña’’, que es po­ner los es­quíes en for­ma de una “A’’ y así se des­cien­de fre­na­do.

Des­pués de eso se con­vier­te to­do en pa­pi­ta. Hay ca­le­ta de pis­tas pa­ra no­vi­cios, y más en­ci­ma uno pue­de pa­sar a ni­vel in­ter­me­dio has­ta lle­gar ex­per­to. Sin em­bar­go, pa­ra pa­sar­la bien só­lo hay que te­ner las ga­nas. Ade­más el pai­sa­je de es­te lu­gar es de­ma­sia­do pu­len­to. On­da hay una pis­ta que pa­sa por el me­dio del bos­que. Y jus­to es la más fa­ci­li­ta.

En Ne­va­dos de Chi­llán es­tá la mano. Se sa­le un po­qui­to de San­tia­go y se jue­ga en la nie­ve por po­cas lucas y har­tas ga­nas.

La pis­ci­na de aguas ter­ma­les del Ho­tel Ne­va­dos de Chi­llán es ideal pa­ra un cha­pu­zón de esos bien ti­bie­ci­tos.

El Ho­tel Al­to Ne­va­dos tie­ne un bar don­de es­tá to­da la ga­ma de be­bes­ti­bles pa­ra en­ti­biar el co­ra­zón.

Ra­que­tas pa­ra ca­mi­nar en la nie­ve le ha­cen la vida más fá­cil a los ex­cur­sio­nis­tas en las cer­ca­nías del com­ple­jo tu­rís­ti­co.

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