Ca­be­lle­ro del amor:

La Cuarta - - OJO, PESTAÑA Y CEJA -

No quie­ro que se se­pa su nom­bre, por­que van a de­cir que soy la tí­pi­ca pe­lá que le gus­ta la fa­rán­du­la y el gua­ña­ño con rue­das. Ha­ce un par de se­ma­nas, al pa­sa­je lle­gó un fut­bo­lis­ta de un equi­po gran­de, re co­no­ci­do y lo­li­to. Yo ten­go 16, pe­ro pa­rez­co de 20 por lo que di­cen, por­que con la die­ta del po­llo, a pu­ro co­go­te, me cre­cie­ron las medias ca­lla­gua­guas. La co­sa es que este lon­gi, que es te­rri­ble ran­queao, ob­vio que las de­jó a to­das lo­cas, poh. Pe­ro no sé por qué se fi­jó en mí. Me in­vi­tó a dar un vuel­ta en su pe­da­zo de au­to, que te­nía una ra­dio ul­tra “tach”. Y con tan­to reg­gae­ton lue­gui­to en­tra­mos en on­da, y nos aga­rra­mos más que en pe­lea de jai­bas. El dra­ma es que en mi ca­sa no ca­chan na’, este fut­bo­lis­ta me lla­ma to­dos los días y, pa’ peor, mi pa­pi es del otro equi­po. ¿Qué ha­go, ca­ba­lle­ro?

Newspapers in Spanish

Newspapers from Chile

© PressReader. All rights reserved.