EL HOM­BRE DE MIMBRE QUIE­RE MÁS SE­GUI­DO­RES

Mi­guel Or­te­ga, quien ga­nó cer­ta­men en Po­lo­nia con su ar­te, te­me que jó­ve­nes de Chim­ba­ron­go, cu­na del mimbre, no mues­tren in­te­rés por se­guir te­jien­do.

La Cuarta - - CRÓNICA - SE­BAS­TIÁN FONCEA M. @la­cuar­ta_­fon­cea

En el Tor­neo In­ter­na­cio­nal de Mimbre y Te­je­du­ría Nowy Tomys’l, rea­li­za­do en Po­lo­nia el 2015, se pre­mió a los me­jo­res ar­te­sa­nos del mun­do en las ca­te­go­rías de mi­nia­tu­ra, ses­tea­ría, di­se­ño ar­tís­ti­co y mue­bles; en es­tá úl­ti­ma se im­pu­so con una lám­pa­ra de me­sa un chi­leno que fue al cer­ta­men co­mo par­te de una de­le­ga­ción de diez per­so­nas de Chim­ba­ron­go.

Mi­guel Or­te­ga Ro­drí­guez fue el ga­na­dor, ya tie­ne 45 años y des­de los 12 que da for­ma al ma­te­rial que sa­can de plan­ta­cio­nes cer­ca­nas a la lo­ca­li­dad de la Re­gión del O’Hig­gins.

“Par­tí tan jo­ven por ne­ce­si­dad, pa­ra ser un apor­te en la ca­sa por­que en esos años no ha­bía mu­chos re­cur­sos y era una ma­ne­ra de ayu­dar a mis pa­pás que tra­ba­ja­ban en lo mis­mo. La ma­yo­ría co­men­za­mos a esa edad, yo apren­dí de un her­mano ma­yor con el que ten­go un ta­ller”, con­tó.

El es­pe­cia­lis­ta en lám­pa­ras y pan­ta­llas di­jo que “an­tes éra­mos mu­chos más ar­te­sa­nos, unas cua­tro mil per­so­nas li­ga­das al mimbre en Chim­ba­ron­go, y aho­ra so­mos mu­chos me­nos, unos 350 hom­bres y unas diez mu­je­res”.

Se­gún Mi­guel, la ra­zón de la dis­mi­nu­ción de la mano de obra es que los jó­ve­nes pre­fie­ren es­tu­diar, y eso que aho­ra los ar­te­sa­nos ga­nan más que an­tes por­que hay me­nor ofer­ta de pro­duc­tos y tie­nen más mu­ñe­ca pa­ra fi­jar los pre- cios que an­tes im­po­nían los dis­tri­bui­do­res.

“Aho­ra, co­mo hay po­cos ar­te­sa­nos el te­ma cam­bió, uno es que el co­bra, pe­ro uno nun­ca va a co­brar un dis­pa­ra­te; uno se ha­ce un suel­do dia­rio y por lo me­nos se pue­de vi­vir de es­to, an­tes no da­ba pa­ra vi­vir. Ten­go una hi­ja de 22 años que no tie­ne la me­nor idea de lo que es el mimbre y es­tá es­tu­dian­do educación di­fe­ren­cial”, ex­pli­có.

Otra cau­sa que ale­ja a la ju­ven­tud del mimbre es que “cuan­do uno par­te las ma­nos se rom­pen to­das y se qui­ta el áni­mo, las ma­nos se par­ten, ahí a la ma­yo­ría se le qui­tan las ga­nas de apren­der, pe­ro des­pués se pa­sa por­que las ma­nos se po­nen du­ras”. —¿Hay fu­tu­ro pa­ra los ar­te­sa­nos? Creo que aún se pue­de sal­var con más in­te­rés de las au­to­ri­da­des que pue­den fo­men­tar nues­tro tra­ba­jo en los co­le­gios, de otra ma­ne­ra te­mo que en 15 años más no van a ha­ber ar­te­sa­nos del mimbre por­que jó­ve­nes no hay. — ¿Qué el lo más di­fí­cil que ha he­cho?

Di­fí­cil no hay na­da, no hay na­da que no se pue­da ha­cer con mimbre, de­pen­de del tiempo que uno le de­di­que. He vis­to de to­do, con el mimbre se pue­de ha­cer lo que se quie­ra; des­de un ani­llo que se pue­de ha­cer en un se­gun­do has­ta un bar de on­ce me­tros al que hay que de­di­car se­ma­nas. — ¿En­tré que va­lor es­tán los pro­duc­tos?

Pan­ta­lli­tas a la pa­red se ven­den des­de 3 mil pe­sos y he­mos he­cho pan­ta­llas de me­tro 50 de diá- me­tro de $150 mil. — ¿Ven­den si­llo­nes al es­ti­lo del de Ju­lio Igle­sias?

Que­da só­lo una per­so­na que los ha­ce y cuan­do al­guien los bus­ca le da­mos el da­to por­que no ayu­da­mos, y ca­da uno se es­pe­cia­li­za en al­go di­fe­ren­te. — ¿Qué hi­zo pa­ra sa­lir cam­peón mun­dial?

Era una lám­pa­ra de me­sa y la idea de la for­ma la sa­qué de un co­pa de agua que vi en­tran­do a Santiago por el la­do sur. — ¿Có­mo eran los ar­te­sa­nos del Eu­ro­pa?

Son bue­nos por­que ellos es­tu­dian, la ma­yo­ría de las per­so­nas que tra­ba­jan en mimbre son sub­si­dia­dos por el Es­ta­do y son in­ge­nie­ros o di­se­ña­do­res.

“Par­tí muy jo­ven por ne­ce­si­dad pa­ra ser un apor­te en la ca­sa por­que en esos años no ha­bía mu­chos re­cur­sos y era una ma­ne­ra de ayu­dar a mis pa­pás que tra­ba­ja­ban en lo mis­mo, la ma­yo­ría por­ti­mos a los 12 años”. MI­GUEL OR­TE­GA, ar­te­sano.

A Mi­guel le en­can­ta di­fun­dir su ar­te­sa­nía y fe­liz rea­li­za ta­lle­res en co­le­gios o don­de sea que lo in­vi­ten.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Chile

© PressReader. All rights reserved.