KARYN COO “LA MO­DA EMPODERA”

La di­se­ña­do­ra chi­le­na abri­rá su ter­ce­ra tien­da y es­tá pron­ta a lan­zar una co­lec­ción ins­pi­ra­da en Ma­rrue­cos

La Hora Mujeres - - PORTADA - Por: Li­set­te Ávi­la O. Fo­tos: Juan Pa­blo Sie­rra Maquillaje: Mac­ka­ren­na Cla­ro by Cla­ro Stu­dio Pro­duc­ción: Be­lén Muñoz

To­do co­men­zó a sus 20 años, lue­go de ha­ber es­tu­dia­do di­se­ño de ves­tua­rio, de via­jar a Bue­nos Ai­res a per­fec­cio­nar­se y dar­se cuen­ta de que le gus­ta­ba ser li­bre y au­to­di­dac­ta. A sus 20 vino la me­jor de­ci­sión: par­ti­ci­par en el pro­gra­ma Pro­ject Run­way La­tin Ame­ri­ca pa­ra ser la pri­me­ra chi­le­na en ga­nar el con­cur­so. En ese pre­ci­so mo­men­to la di­se­ña­do­ra Karyn Coo en­ten­dió que to­do te­nía un sen­ti­do y que de­bía se­guir sus ins­tin­tos co­mo crea­do­ra y ju­gár­se­la por crear una mar­ca. Lo hi­zo y triun­fó. Pron­ta a abrir su ter­ce­ra tien­da en el Mall Pla­za Los Do­mi­ni­cos, Karyn re­cuer­da esos pri­me­ros años y re­co­no­ce con hu­mil­dad que es­tá or­gu­llo­sa de lo que su equi­po y ella han lo­gra­do, que la in­dus­tria de la mo­da ha cre­ci­do en nues­tro país y que hay mu­cho más apo­yo gu­ber­na­men­tal. “En Chi­le hay más opor­tu­ni­da­des pa­ra con­cre­tar tus pro­yec­tos”, di­ce.

De pelo lar­go y re­vuel­to, me­nu­da y cer­ca­na, la di­se­ña­do­ra chi­le­na nos cuen­ta que se ha pro­pues­to un nue­vo desafío: lan­zar su co­lec­ción pri­ma­ve­ra-ve­rano 2017-2018, que re­tra­ta a Ma­rrue­cos de los años 40. “Ha­ce al­gún tiem­po re­co­rrí di­cho país y par­te del sur de Es­pa­ña mo­chi­lean­do, y fue ins­pi­ra­dor. Ob­via­men­te en la nue­va pro­pues­ta hay ma­te­ria­les co­mo lino, al­go­dón y apli­ca­cio­nes co­mo bor­las y fle­cos”, ex­pli­ca la crea­do­ra.

¿Crees que ha­ber si­do la pri­me­ra chi­le­na en ga­nar Pro­ject Run­way le dio más vi­si­bi­li­dad a nues­tra in­dus­tria tex­til?

Fue muy me­diá­ti­co por­que en ese en­ton­ces los fo­cos no es­ta­ban en la mo­da. Por eso fue tan fuer­te y un boom gran­de pa­ra la in­dus­tria tex­til na­cio­nal. ¿Có­mo asi­mi­las­te ese pre­mio?

La ver­dad es que era muy chi­ca y creo que nun­ca me plan­teé mu­cho có­mo eran las co­sas. Es que en mi vi­da to­das las si­tua­cio­nes se han ido dan­do y no he for­za­do na­da, y eso es lo que más me gus­ta.

¿Has se­gui­do tus ins­tin­tos?

Sí, los es­cu­cho siem­pre. Por eso abrí mi pri­me­ra tien­da con el di­ne­ro que ga­né en el con­cur­so.

¿Qué te pa­sa cuan­do ves a una mu­jer usan­do tus co­lec­cio­nes?

Es ba­cán, y lo más lin­do es que ca­da vez me pa­sa más. Me su­ce­de que veo en la ca­lle a mu­je­res lle­van­do la bol­sa de la mar­ca, in­clu­so el otro día que iba ma­ne­ja­do la vi col­ga­da en una ven­ta­na de un edi­fi­cio.

¿Por qué crees que tu mar­ca ha ca­la­do tan­to en el pú­bli­co fe­me­nino?

Por­que siem­pre es­ta­mos sa­can­do co­lec­cio­nes nue­vas y no­ve­do­sas, y uti­li­zan­do ma­te­rias pri­mas de ca­li­dad.

¿Qué es lo más di­fí­cil de di­se­ñar en Chi­le?

Es un país en el que cues­ta mu­cho pro­du­cir por­que no es­tán las má­qui­nas es­pe­cia­li­za­das. Una va a Chi­na y tie­nen má­qui­nas pa­ra es­tam­par lo que se te ocu­rra, ¡es una lo­cu­ra! En­ton­ces, una tra­ta de ha­cer lo me­jor po­si­ble con lo que hay acá. Vi­vis­te un tiem­po en el sur de Chi­le, ¿có­mo se ve re­fle­ja­do ese con­tex­to na­tu­ral en tus co­lec­cio­nes?

Lo que me en­tre­ga­ron el sur y esa vi­da tan fa­mi­liar de allí fue la sen­ci­llez de mis di­se­ños, los co­lo­res neu­tros y la uti­li­za­ción de te­las or­gá­ni­cas, al­go­do­nes, li­nos y la­nas. He he­cho pro­yec­tos con ar­te­sa­nos del sur, quie­nes han te­ji­do con la­na de ove­ja te­ñi­da sin pes­ti­ci­das. Un tra­ba­jo to­tal­men­te ar­te­sa­nal, ex­clu­si­vo y de po­cas can­ti­da­des, que es lo que se va­lo­ra mu­cho en Eu­ro­pa.

El streetsty­le es un fe­nó­meno ins­pi­ra­dor pa­ra mu­chos di­se­ña­do­res. ¿Qué has re­co­gi­do de esa lo­cu­ra ca­lle­je­ra, con­si­de­ran­do que tus di­se­ños son muy fe­me­ni­nos y su­ti­les?

Sin du­da lo más importante hoy es el streetsty­le, de ahí una sa­ca ten­den­cias. El streetsty­le chi­leno cues­ta más en­con­trar­lo, a di­fe­ren­cia de ciu­da­des co­mo Nue­va York, Ber­lín, Lon­dres y Bar­ce­lo­na. Pe­ro hay que es­tar con los ojos muy abier­tos, mi­ran­do lo que es­tá pa­san­do en la ciu­dad, en los even­tos y en las tien­das nue­vas que se es­tán abrien­do. Hay que es­tar muy me­ti­dos en la ca­lle, por­que al fi­nal esa es la ten­den­cia y de ella una pue­de cons­truir su pro­pia ten­den­cia. ¿Có­mo vi­ven la mo­da los chi­le­nos? Hay mar­cas que son más eco­nó­mi­cas y li­ga­das a la ten­den­cia, y eso ha ayu­da­do a que los chi­le­nos de cla­se me­dia pue­dan ves­tir­se me­jor y mez­clar más. Hay un aba­ni­co más abier­to de po­si­bi­li­da­des… Eso es lo úni­co po­si­ti­vo que res­ca­to del fast fas­hion.

Hay to­da una dis­cu­sión éti­ca so­bre la mo­da rá­pi­da y su sis­te­ma de pro­duc­ción ma­si­va. ¿De qué for­ma con­tri­bu­ye tu mar­ca con la sus­ten­ta­bi­li­dad? Tra­ta­mos de no usar pac­ka­ging que sea plás­ti­co, sino que bol­sas de gé­ne­ro y re­uti­li­za­bles, y usa­mos mu­chos al­go­do­nes y li­nos sin pes­ti­ci­das y na­da que da­ñe el me­dioam­bien­te. Pe­ro es muy di­fí­cil lo­grar eso en Chi­le. ¿Crees que la mo­da es al­go su­per­fi­cial? La mo­da es de­ma­sia­do importante por­que te em­po- de­ra, es una con­fi­den­te y el me­dio por el cual nos ex­pre­sa­mos. Es lo que el mun­do per­ci­be de ti. SEN­SI­BI­LI­DAD ES­PE­CIAL He­re­dó de su abue­la un baúl con te­las fi­nas y muy an­ti­guas que hoy es su má­xi­mo te­so­ro. To­car­las y oler­las es un dé­jà vu que la si­túa en la ca­sa de sus abue­los en Sui­za, ho­gar fa­mi­liar del que guar­da uno de sus re­cuer­dos más ní­ti­dos: cuan­do se es­ca­bu­llía en el de­pó­si­to pa­ra ver por ho­ras los bo­to­nes, en­ca­jes y te­las ma­ra­vi­llo­sas que ahí guar­da­ba su abue­la.

¿Qué crees que tie­ne que pa­sar en la vi­da de al­guien pa­ra ser di­se­ña­dor?

En mi ca­so mi en­torno fa­mi­liar me ayu­dó a des­per­tar esa fas­ci­na­ción por la mo­da. Es una sen­si­bi­li­dad que una va desa­rro­llan­do…Yo pue­do mi­rar una te­la de le­jos y sé si es po­liés­ter, nai­lon, al­go­dón o vis­co­sa.

¿A qué edad hi­cis­te tu pri­me­ra pren­da?

A los 12 años. Re­cuer­do que te­nía una tra­je de ba­ño que lo bor­dé com­ple­ta­men­te con len­te­jue­las. En ese mo­men­to mi her­ma­na ma­yor me di­jo: ‘Tú de­be­rías ser di­se­ña­do­ra de ves­tua­rio”, y así lo de­ci­dí con el tiem­po.

¿Es ver­dad que tu sue­ño es ha­ber cre­ci­do en un ta­ller tex­til?

Sí, ima­gí­na­te que así lo vi­vió el di­se­ña­dor Pau­lo Mén­dez. Esa ex­pe­rien­cia de vi­da te da otro ojo y otro tac­to.

Tra­ba­jas en tu ca­sa con to­do tu equi­po, ¿de qué for­ma se ha im­preg­na­do tu hi­ja Fi­lip­pa de ese pro­ce­so crea­ti­vo? Sí, ella co­men­zó es­tan­do en un hue­vi­to en una es­qui­na. Des­pués em­pe­zó a ga­tear y en­ton­ces te­nía­mos que te­ner cui­da­do con los al­fi­le­res. Ahora tie­ne cuatro años y le en­can­ta es­tar con no­so­tros. A ve­ces di­bu­ja en­tre me­dio de no­so­tros, otras ve­ces se prue­ba co­sas y se mi­ra al es­pe­jo, nos co­pia to­do.

¿Es tu com­pa­ñe­ra? Sí, es que es de­ma­sia­do ri­ca, sim­pá­ti­ca, ca­ri­ño­sa y muy de piel. Cuan­do me ve tris­te o abru­ma­da se acer­ca a mí, po­ne sus bra­ci­tos al­re­de­dor del cue­llo y me di­ce: ‘Ma­mi, to­do va a es­tar bien”.

¿Qué de­por­tes prac­ti­cas? He en­tre­na­do full en el Ni­ke Trai­ning Club, que son prác­ti­cas fun­cio­na­les gra­tui­tas que ofre­ce la mar­ca Ni­ke, pre­via ins­crip­ción a tra­vés de la pá­gi­na web ni­ke.com/San­tia­go. A ellas pue­de asis­tir cual­quier per­so­na y es­tán di­ri­gi­das por coaches es­pe­cia­li­za­dos.

No pue­den fal­tar en tu cló­set: Unas bu­ca­ne­ras.

¿Qué ciu­da­des te ins­pi­ran? Ber­lín y Bar­ce­lo­na.

¿Qué es­pe­ras de tu mar­ca? Ex­por­tar­la.

Tu fir­ma de ro­pa fa­vo­ri­ta: Karyn Coo.

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