“Es­te tra­ba­jo es mi sue­ño de ni­ño”

De un es­ti­lo so­brio, co­mo él mis­mo ase­gu­ra, es­te re­la­tor y pe­rio­dis­ta de­por­ti­vo se ha des­ta­ca­do en las di­fe­ren­tes co­ber­tu­ras fut­bo­lís­ti­cas de Ca­nal 13. Es que si bien el su­yo es un tra­ba­jo ex­pues­to, en el que no exis­ten los fi­nes de se­ma­na, Ig­na­cio ase­gur

La Hora Mujeres - - HOMBRES - Por: Ca­ta­li­na Lo­bos P. Fotos: Juan Pablo Sie­rra Ma­qui­lla­je: Ale­jan­dra Ve­ra

Ha via­ja­do a 18 paí­ses de­bi­do a su tra­ba­jo, rea­li­zan­do co­ber­tu­ras por di­fe­ren­tes even­tos de­por­ti­vos, la ma­yo­ría li­ga­da ne­ta­men­te al fút­bol. En­tre sus fa­vo­ri­tos es­tán el Reino Uni­do, por los Jue­gos Olím­pi­cos de Londres 2012, y Ru­sia, por la re­cien­te Co­pa Con­fe­de­ra­cio­nes. Cla­ro que los nue­ve paí­ses que ha te­ni­do que visitar Ig­na­cio Va­len­zue­la en Su­da­mé­ri­ca, ade­más de Hai­tí, Mé­xi­co, Chi­na, Su­dá­fri­ca, Ir­lan­da, Fran­cia y Sue­cia, tam­bién han si­do muy bue­nas ex­pe­rien­cias. Es que, co­mo el mis­mo pe­rio­dis­ta afir­ma, es el tra­ba­jo de sus sue­ños.

Lle­gó a Ca­nal 13 a ha­cer su prác­ti­ca pro­fe­sio­nal des­de la Uni­ver­si­dad de Con­cep­ción y ahí se que­dó, ha­cién­do­se un es­pa­cio en el pe­rio­dis­mo de­por­ti­vo a pun­ta de es­fuer­zo y cons­tan­cia, aun­que de­ja cla­ro que no lo to­ma co­mo un sa­cri­fi­cio. “Yo lo dis­fru­to mu­cho, es que es­te tra­ba­jo es co­mo cum­plir un sue­ño de ni­ño. Hay mi­nu­tos en los que tie­nes que to­mar de­ci­sio­nes. Yo vi­vía en Te­mu­co, por ejem­plo, y tu­ve que ir a es­tu­diar pe­rio­dis­mo a otra par­te; des­pués, es­tan­do en se­gun­do año, me ofre­cie­ron tra­ba­jar en una ra­dio, que era to­dos los fi­nes de se­ma­na, y acep­té por­que el abc del pe­rio­dis­ta de­por­ti­vo es tra­ba­jar sá­ba­do y do­min­go. Ten­go la suer­te de que mi fa­mi­lia me apo­ya, me en­tien­de y sa­be que es­to es lo mío. No pue­do an­dar que­ján­do­me por eso, a mí me da lo mis­mo. En mi ca­len­da­rio no exis­ten fi­nes de se­ma­na ni fe­ria­dos, es par­te de la pe­ga”, cuen­ta.

Ig­na­cio lle­va tra­ba­jan­do 16 años en el mis­mo ca­nal, que lo ha en­via­do a cu­brir par­ti­dos a esos des­ti­nos ya men­cio­na­dos, y a pe­sar de que le en­can­ta, re­co­no­ce que es un des­gas­te gran­de. “To­do pa­sa por dis­fru­tar la pe­ga, por­que son mu­chos via­jes y po­cas ho­ras de sue­ño. No es lo mis­mo es­tar de va­ca­cio­nes y per­der un avión que per­der­lo cuan­do estás tra­ba­jan­do, o que se te pier­da la cre­den­cial o el pa­sa­por­te”, di­ce.

¿Al­gu­na vez pen­sas­te que te ibas a de­di­car a al­go más o siem­pre fue es­te el ob­je­ti­vo?

És­te, siem­pre. Me enor­gu­llez­co al de­cir­lo y doy gra­cias por ha­ber po­di­do es­tu­diar en la uni­ver­si­dad y te­ner la bue­na fortuna de ejer­cer la pro­fe­sión que es­tu­dié, y den­tro de eso ha­cer lo que me gus­ta, que es el pe­rio­dis­mo de­por­ti­vo. Nun­ca he te­ni­do una al­ter­na­ti­va, aun­que sí me lo he cues­tio­na­do y yo creo que hu­bie­se si­do al­go con el tu­ris­mo. Me gus­tan mu­cho el de­por­te y la na­tu­ra­le­za.

¿Tie­nes cá­ba­las?

Ocu­pa­ba siem­pre una mo­ne­da den­tro del za­pa­to. No es que siem­pre lo ha­ga, en reali­dad no soy muy ca­ba­le­ro. De he­cho, las cá­ba­las eran pa­ra que nos fue­ra bien a no­so­tros y te­ner una bue­na trans­mi­sión, que en el fon­do es te­ner buen so­por­te téc­ni­co, que no se cai­ga la trans­mi­sión, que sal­ga lim­pia y re­don­di­ta, y fi­nal­men­te que Dios nos pon­ga las pa­la­bras ade­cua­das en la bo­ca, que con­ju­gue­mos bien los ver­bos, que no nos equi­vo­que­mos en ton­te­ras, etc.

Por­que con la emo­ción del mo­men­to se les pue­de sa­lir cual­quier co­sa...

Sí, pe­ro la gracia de los que tra­ba­ja­mos en De­por­tes 13 es que es­ta­mos per­ma­nen­te­men­te yen­do a los es­ta­dios, Juan Cris­tó­bal y Al­do por la ra­dio, Claudio por el FOX, yo por el CDF, no so­lo en esos tor­neos is­la. A mí me to­có de­ci­dir­me por tra­ba­jar en CDF, don­de pier­do mis fi­nes de se­ma­na y los in­vier­to en tra­ba­jo.

¿Có­mo de­fi­ni­rías tu es­ti­lo al re­la­tar?

Más so­brio, no tan apa­ra­to­so. Me ha cos­ta­do más de lo que yo es­pe­ra­ba ir de­fi­nien­do un es­ti­lo, pe­ro mu­chas ve­ces los re­la­tos los ha­ce tu co­men­ta­ris­ta y la on­da que tie­nes con él.

¿Qué has apren­di­do en es­tos 16 años?

A que­rer lo que uno ha­ce. Creo que esa es la cla­ve, jun­to con sa­ber tra­ba­jar en equi­po. No sa­cas na­da si eres un muy buen pe­rio­dis­ta o si tie­nes bue­nas cá­ma­ras, por­que pue­de ha­ber al­gún ca­ma­ró­gra­fo que fa­lle o al­guien de ilu­mi­na­ción; tie­nes que sa­ber tra­ba­jar en con­jun­to, so­bre to­do en los via­jes y en las co­ber­tu­ras lar­gas. Nos con­ver­ti­mos en una fa­mi­lia prác­ti­ca­men­te.

Y al ser tan­tos es más di­fí­cil po­ner­se de acuer­do.

Mu­cho. En los equi­pos que nos mo­ve­mos, por ejem­plo en Ru­sia, éra­mos seis per­so­nas, con­tan­do al pro­duc­tor, in­ge­nie­ro, au­dio, re­la­tor, co­men­ta­ris­ta y ca­ma­ró­gra­fo. Tie­nes que te­ner la

pa­cien­cia pa­ra acep­tar to­do, por­que son per­so­nas con las que nun­ca has vi­vi­do, sa­ber qué les gus­ta y qué no, ahí las vas co­no­cien­do. Es­te tra­ba­jo es re­la­cio­nar­te con gen­te, no es in­di­vi­dual, por eso creo que una de las claves de es­ta pe­ga es apren­der a co­no­cer a tu equi­po, ser sen­ci­llo, res­pe­tuo­so, ge­ne­ro­so y sa­lu­dar a to­dos.

¿Y qué pa­sa con las crí­ti­cas?

Hay que acep­tar­las. Aquí uno es­tá muy ex­pues­to, en­ton­ces es bueno cuan­do las ha­cen, se va­lo­ra. Aun­que de­pen­de de cuá­les; aho­ra que es­ta­mos tan di­ri­gi­dos por las re­des so­cia­les, yo esas no las pes­co mu­cho. Es di­fe­ren­te cuan­do al­guien te in­sul­ta por­que sí a cuan­do al­guien te di­ce ‘sa­bes qué, di­jis­te tal y cual co­sa’. Esas las acep­to. He apren­di­do que hay gen­te que opi­na, cri­ti­ca y que te re­vien­ta sin ra­zo­nes, y a mí no me mo­les­ta.

Con­fe­de­ra­cio­nes

Fa­ná­ti­co de las mi­cros an­ti­guas –has­ta hi­zo de su ofi­ci­na una– y de los tre­nes, Ig­na­cio que­dó fas­ci- na­do con el sis­te­ma de trans­por­te cuan­do via­jó a Ru­sia por la Co­pa Con­fe­de­ra­cio­nes, un país que se des­ta­ca pre­ci­sa­men­te por sus ad­mi­ra­bles tre­nes. “Lo que pun­tual­men­te me en­can­tó fue un via­je en tren de Moscú a San Pe­ters­bur­go. La­men­ta­ble­men­te es­ta­mos a años luz de te­ner al­go así en Chi­le. En­cuen­tro que nues­tro país es­tá da­do pa­ra te­ner tre­nes, y no los hay. Allá tie­nen unos tre­nes an­ti­guos muy bo­ni­tos que pa­san de no­che, que van más len­to y son co­mo de la era so­vié­ti­ca, el fle­cha ro­ja. Tam­bién es­tán los de al­ta ve­lo­ci­dad, que son más so­fis­ti­ca­dos y pa­san de día”, re­cuer­da.

¿Có­mo te fue en Ru­sia?

Bien, me en­con­tré con un país su­per­lin­do, lim­pio, re­co­men­da­ble, que no es ca­ro y que es res­pe­tuo­so con sus mo­nu­men­tos y ca­lles. Me lla­mó la aten­ción, ade­más, que es un país que es­con­dió tan­to mis­te­rio por la épo­ca so­vié­ti­ca y to­da la his­to­ria que tie­ne. Uno cree que va a un país os­cu­ro, críp­ti­co, pe­ro fi­nal­men­te es un lu­gar que se ha abier­to. Ade­más es gi­gan­te, en­ton­ces no hay ato­cha­mien­tos gran­des, siem­pre tie­nes es­pa­cio pa­ra to­do, la gen­te es edu­ca­da, aun­que medio hos­ca y dis­tan­te.

¿Có­mo lle­gas­te de esa Co­pa?

Siem­pre he di­cho que en es­tos via­jes uno agra­de­ce po­der tra­ba­jar en un ca­nal que ten­ga los de­re­chos y que trans­mi­ta es­tos par­ti­dos. Eso lo va bus­can­do uno, ya que es co­mo un pre­mio al es­fuer­zo y a la per­se­ve­ran­cia. Fue una ex­pe­rien­cia de gran cre­ci­mien­to, me to­có ha­cer no­tas y re­la­tar ocho par­ti­dos. Me sir­vió har­to. Tam­bién pa­ra de­mos­trar que co­mo equi­po tra­ba­ja­mos su­per­bién, creo que he­mos ido cre­cien­do, aun­que siem­pre hay que me­jo­rar.

¿Có­mo ves la cla­si­fi­ca­ción de Chi­le pa­ra el Mun­dial de Ru­sia 2018?

Se com­pli­có la cla­si­fi­ca­ción. Es­tá to­do muy ce­rra­do, pe­ro quie­ro ser op­ti­mis­ta. Ten­go la im­pre­sión de que Chi­le le va a ga­nar a Ecua­dor, que es muy di­fí­cil ga­nar­le a Bra­sil y que no me in­co­mo­da­ría un re­pe­cha­je con Nueva Ze­lan­da pa­ra cal­si­fi­car. Da­do el ham­bre, el ím­pe­tu y la ca­li­dad de es­te equi­po y los ju­ga­do­res, creo que no van a des­frau­dar al país.

¿Có­mo crees que ven afue­ra al hin­cha chi­leno? Yo creo que co­mo un su­per­hin­cha, que va a to­das, que es muy co­lo­ri­do, que tie­ne su gri­to y es muy ape­ga­do a su se­lec­ción. En Ru­sia lla­ma­ba mu­cho la aten­ción la can­ti­dad de chi­le­nos que ha­bía, con­tan­do la dis­tan­cia en­tre un país y otro, así co­mo el com­pro­mi­so que ha­bía, to­dos con la ca­mi­se­ta, el te­ma de las ban­de­ras, etc. Eso es lo bueno, por­que hay epi­so­dios con com­pa­trio­tas que no son muy dig­nos de enor­gu­lle­cer­se.

Things, así es que es­toy es­pe­ran­do su se­gun­da tem­po­ra­da. ¿Qué te ha­ce reír? Juan Ver­da­guer, un gran hu­mo­ris­ta uru­gua­yo. Me ha­ce reír el hu­mor fá­cil. Gru­po mu­si­cal: Los Tres, Los Au­tén­ti­cos De­ca­den­tes, Pink Floyd, Queen y Elec­tric Light Or­ches­tra. ¿Qué te enoja? El des­or­den y la gen­te muy pe­tu­lan­te. Serie: Co­mi­da fa­vo­ri­ta: The Fo­llo­wing. Tam­bién soy muy fa­ná­ti­co de Los Sim­pson –has­ta la tem­po­ra­da 13– y de Mr. Bean. Aun­que la úl­ti­ma que vi fue Stran­ger Las em­pan­das de pino –sin pa­sas–, los asa­dos y los ba­rros lu­co. Res­tau­ran­te: El Ky, que es­tá en Av. Pe­rú 631.

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