Sin ru­bo­ri­zar­se

Si su ros­tro se en­ro­je­ce con fa­ci­li­dad, eso pue­de de­ber­se a una hi­per­reac­ti­vi­dad de su piel. Hay di­fe­ren­tes cau­sas y la más se­ve­ra de ellas es la ro­sá­cea.

La Hora Mujeres - - CONTENIDO -

Las pie­les reac­ti­vas se de­ben a una fra­gi­li­dad de los ca­pi­la­res san­guí­neos, que tien­den a di­la­tar­se y a ser más permea­bles, lo que ori­gi­na un proceso in­fla­ma­to­rio en la piel que tie­ne co­mo con­se­cuen­cia la apa­ri­ción de ro­je­ces. Hay di­fe­ren­tes ti­pos:

• Ro­je­ces fu­ga­ces. Bro­tes cau­sa­dos por el frío, el vien­to, una co­mi­da con­di­men­ta­da o una emo­ción. Tras unos mi­nu­tos, su as­pec­to vuel­ve a la nor­ma­li­dad.

• Ro­je­ces per­ma­nen­tes o eri­tro­sis. Du­ran­te un bro­te, los ca­pi­la­res del ros­tro se di­la­tan rá­pi­da­men­te y vuelven a la nor­ma­li­dad. A la lar­ga, hay ca­sos en los que las ro­je­ces se ha­cen per­ma­nen­tes, so­bre to­do en la zo­na de las me­ji­llas.

• Va­sos di­la­ta­dos o cu­pe­ro­sis. A par­tir de la eri­tro­sis, al­gu­nos ca­pi­la­res san­guí­neos es­tán más di­la­ta­dos y otros, in­clu­so, se ven a sim­ple vis­ta.

• Ro­sá­cea. An­ti­gua­men­te se lla­ma­ba ac­né ro­sá­ceo, por­que sur­gen pús­tu­las pa­re­ci­das a las del ac­né. Es un pro­ble­ma más se­ve­ro que re­quie­re con­sul­ta mé­di­ca.

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