El ar­gen­tino que en­ga­la­na el hoc­key cés­ped lo­cal

El téc­ni­co mul­ti­cam­peón con las Leo­nas de Ar­gen­ti­na ade­lan­ta el de­but de la Sub 21 en el Mun­dial de Hoc­key y re­ve­la los ci­mien­tos de su fi­lo­so­fía.

La Hora - - En 2 Minutos - Luis Va­len­zue­la O.

Ser­gio Vi­gil, mul­ti­cam­peón con las “Leo­nas” y se­gui­dor de Mar­ce­lo Biel­sa, pre­ten­de lle­var a las “Dia­blas” a To­kio 2020.“To­do mi fo­co es­tá en ser olím­pi­co con Chi­le”, di­ce “Ca­chi­to”.

Ser­gio Vi­gil (51) ca­mi­na con pre­mu­ra por un cos­ta­do de las can­chas de hoc­key cés­ped del Club Man­quehue. Con una mano sos­tie­ne una ma­le­ta y con la otra una pi­za­rra mag­né­ti­ca, don­de si­mu­la dos equi­pos. Lue­go se de­tie­ne, guar­da la pi­za­rra en la ma­le­ta y de su bol­si­llo caen va­rios bi­lle­tes de vein­te mil pe­sos que, con­fie­sa, aca­ba de re­ti­rar de un ca­je­ro au­to­má­ti­co.

“Ca­chi­to” lle­gó ha­ce po­cas ho­ras des­de Re­pú­bli­ca Do­mi­ni­ca­na, don­de ofre­ció una con­fe­ren­cia de li­de­raz­go y mo­ti­va­ción. “Hay muy lin­das pla­yas en Pun­ta Ca­na, pe­ro so­lo es­tu­ve una ho­ra pa­ra mi­rar el mar y re­la­jar­me. En las con­fe­ren­cias em­pie­zan a apa­re­cer las Dia­blas y eso me lle­na de or­gu­llo. An­tes so­lo apa­re­cían las Leo­nas y las chi­cas de Ri­ver Pla­te”, di­ce el téc­ni­co de la Se­lec­ción fe­me­ni­na adul­ta de hoc­key cés­ped.

Des­de que asu­mió esa la­bor, ha­ce nue­ve me­ses, el es­tra­te­ga es­tá acos­tum­bra­do a los avio­nes. Dos ve­ces al mes vi­si­ta San­tia­go, en pe­río­dos de cua­tro días don­de re­fuer­za as­pec­tos tác­ti­cos y téc­ni­cos del se­lec­cio­na­do. El res­to del tiem­po lo ocu­pa en char­las y en la con­duc­ción de Ri­ver Pla­te.

“Mi ru­ti­na es así. Es­te sis­te­ma ha­ce que se­ma­na por me­dio es­te­mos en­tre­nan­do a una in­ten­si­dad muy al­ta, lo que nos per­mi­te cre­cer. Cuan­do no es­toy, el staff si­gue tra­ba­jan­do con én­fa­sis en lo fí­si­co. Después, cuan­do el ser olím­pi­co es­té en ellas, va­mos a em­pe­zar con un sis­te­ma de en­tre­na­mien­to de to­das las se­ma­nas y on­ce me­ses al año. Se­rá el en­cuen­tro con la ex­ce­len­cia. To­do mi fo­co es­tá en lle­gar a ser olím­pi­co con el hoc­key de Chi­le”, di­ce.

Por es­tos días, Vi­gil co­la­bo­ra con la Se­lec­ción chi­le­na Sub 21, que a par­tir del jue­ves com­pe­ti­rá en el Mun­dial Ju­nior, aus­pi­cia­do por Kia, en el Club Man­quehue. “Chi­le tie­ne un equi­po que se ha pre­pa­ra­do mu­cho. Ve­rán a una ju­ga­do­ra dis­tin­ta en el Mun­dial, que es chi­le­na. Ha­blo de De­ni­se Kri­mer­man, que es de ca­li­dad mun­dial”, di­ce, sobre elen­co que di­ri­ge Ós­car Cas­tro. -¿A qué pue­den as­pi­rar las Dia­bli­tas?

-El gru­po de Chi­le es muy di­fí­cil. Hay dos que son top mun­dial, co­mo In­gla­te­rra y Aus­tra­lia. Es co­mo si en fút­bol te to­ca­ra a Ale­ma­nia y Ho­lan­da. A prio­ri, en la cla­si­fi­ca­ción, Chi­le es el cuar­to del gru­po. Pe­ro si jue­ga en equi­po, Chi­le ten­drá un gran Mun­dial. SU AMIGO BIEL­SA

En los ocho años que es­tu­vo a car­go de la se­lec­ción ar­gen­ti­na de hoc­key cés­ped fe­me­nino, “Ca­chi­to” con­si­guió un tí­tu­lo mun­dial, un Cham­pions Trophy, y dos me­da­llas olím­pi­cas (pla­ta en Sid­ney 2000 y bron­ce en Ate­nas 2004). Lue­go di­ri­gió al com­bi­na­do al se­lec­cio­na­do mas­cu­lino de su país y en el ca­mino re­cha­zó pro­pues­tas pa­ra di­ri­gir en Eu­ro­pa. -¿Por qué apos­tó por Chi­le?

-Fue un pro­yec­to que me to­có las fi­bras y a nue­ve me­ses de lle­gar aquí, me doy cuen­ta que la elec­ción que hi­ce es­tu­vo bue­ní­si­ma. -Mar­ce­lo Biel­sa, su amigo, también se de­cla­ró fe­liz aquí.

-Hay dos ca­mi­nos. Uno es ele­gir ser el nú­me­ro uno. Ese ca­mino es muy desafian­te y ge­ne­ra una gran ob­se­sión. Otro ca­mino es ser

“El de Chi­le fue un pro­yec­to que me to­có las fi­bras. La elec­ción que hi­ce es­tu­vo bue­ní­si­ma. Soy fe­liz acá”.

el me­jor que pue­das ser ca­da día, to­dos los días. El éxi­to, pa­ra el que bus­ca ser el nú­me­ro uno, es ob­te­ner to­do el oro que es­tá en jue­go. En cam­bio, el éxi­to pa­ra el que bus­ca to­dos los días la me­jor ver­sión de sí mis­mo, es lo­grar sa­car to­do el oro que es­tá aden­tro. El éxi­to, en ese ca­so, es una per­ma­nen­te con­quis­ta. El le­ga­do de Mar­ce­lo tu­vo que ver con eso. Al nú­me­ro uno lo sus­ten­tan sus nú­me­ros. Al me­jor lo sus­ten­tan los re­sul­ta­dos nu­mé­ri­cos y sus va­lo­res

y su ca­li­dad a tra­vés del tiem­po. -¿Qué le pa­re­ce el éxi­to de la se­lec­ción chi­le­na de fút­bol?

-A ve­ces, en la vi­da, nos pre­gun­ta­mos, si po­dre­mos ga­nar al­gu­na vez. Y sí, po­de­mos. Así co­mo también po­de­mos per­der cin­co fi­na­les se­gui­das. Ga­nar es ser ca­paz de no per­der­me cuan­do pier­do. Ni tam­po­co cuan­do gano. Mu­chas ve­ces te­ne­mos mie­do a ga­nar y no te­ne­mos li­cen­cia pa­ra per­der. Si no te­ne­mos li­cen­cia pa­ra per­der mil ve­ces, no va­mos a po­der ga­nar. Si no cree­mos, cuan­do ga­na­mos una vez, que po­de­mos ga­nar otra vez, nos per­de­mos la po­si­bi­li­dad de en­con­trar­nos con la ex­ce­len­cia. La pri­me­ra va que­dar en el co­ra­zón pa­ra siem­pre, pe­ro la se­gun­da Copa Amé­ri­ca fue de gran apren­di­za­je. -¿Có­mo se con­ven­ció de que po­día ser un lí­der?

-Cuan­do te­nía 15 años vi que en la vi­da, las per­so­nas iban yen­do ob­se­si­va­men­te ha­cia un ob­je­ti­vo con un úni­co sen­ti­do. Pe­ro con muy po­co pro­pó­si­to, que es el pa­ra qué los per­si­go. Hay una fra­se que me acom­pa­ña: en la vi­da no pue­den fal­tar ob­je­ti­vos, lo im­por­tan­te es que los ob­je­ti­vos no es­cla­vi­cen nues­tra vi­da. Cuan­do nues­tra vi­da tie­ne pro­pó­si­to, el ca­mino tie­ne sen­ti­do y co­ra­zón. Lo gran­de en la vi­da es de­cir: voy a dar seis años de mi vi­da en es­to, por­que lo eli­jo y lo

creo pa­se lo que pa­se. El em­pren­der esos seis años me va a ha­cer una vi­da que si no lo hu­bie­se he­cho, no lo hu­bie­se des­cu­bier­to. Por eso, pri­me­ro cons­tru­yo el cam­peón, sien­to el cam­peón y lue­go sal­go cam­peón. Si ten­go que ele­gir en­tre cons­truir el cam­peón y sa­lir cam­peón, eli­jo cons­truir cam­peón. Por­que si lo cons­truis­te, tar­de o tem­prano el cam­peón va a es­tar. Vi mu­chos equi­pos que sa­lie­ron pri­me­ros, pe­ro no cons­tru­ye­ron el cam­peón. Y después se de­sin­te­gra­ron. Y vi equi­pos que cons­tru­ye­ron el cam­peón y después ga­na­ron dos co­pas Amé­ri­ca.

“Vi mu­chos equi­pos que sa­lie­ron pri­me­ros, pe­ro no cons­tru­ye­ron el cam­peón. Y después se de­sin­te­gra­ron. Y vi equi­pos que cons­tru­ye­ron el cam­peón y después ga­na­ron dos co­pas Amé­ri­ca”.

Las Dia­bli­tas en­fren­ta­rán a In­gla­te­rra, Aus­tra­lia y Su­dá­fri­ca.

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