Ós­car y Ly­la

La Hora - - Mascotas -

En fe­bre­ro próximo Ós­car Bra­vo (32) cum­pli­rá tres años en la ca­pi­tal. Tra­ba­ja en el área de mar­ke­ting y, pa­ra te­ner ex­pe­rien­cia in­ter­na­cio­nal, op­tó por tras­la­dar­se a Chi­le. “Ele­gí es­te país por la es­ta­bi­li­dad eco­nó­mi­ca y por­que ya ha­bía ve­ni­do an­tes”, dice es­te oriun­do del DF, México. Pa­ra él fue di­fí­cil de­jar a la fa­mi­lia, pe­ro se le hi­zo un po­co más fá­cil gra­cias a la com­pa­ñía de Ly­la, su pe­rra la­bra­dor de 8 años. Afir­ma que los pri­me­ros me­ses fue­ron com­pli­ca­dos pa­ra am­bos, ya que lle­va­ban un rit­mo de vi­da dis­tin­to al que en­con­tra­ron acá. An­tes Ly­la ju­ga­ba con pe­rros ve­ci­nos e in­ter­ac­tua­ba con más per­so­nas y aho­ra han te­ni­do que ir ar­man­do una vi­da de a po­co. “Yo asu­mí una res­pon­sa­bi­li­dad con ella y no po­día de­jar­la en México. Ly­la es hi­ja de los pe­rros de un com­pa­ñe­ro de ofi­ci­na. Cuan­do ca­cho­rra era muy in­quie­ta, pe­ro hoy es tran­qui­la. Es muy in­te­li­gen­te y me es­pe­ra to­dos los días pa­ra salir a dar una vuel­ta por la Cos­ta­ne­ra o el Ce­rro San Cris­tó­bal, don­de co­rre­mos y ju­ga­mos. Me han re­co­men­da­do ir al Par­que Bi­cen­te­na­rio, pe­ro ahí ten­dría que lle­var­la con co­rrea y ella se por­ta muy bien sin es­tar ama­rra­da. Ella es mi com­pa­ñía, mi ale­gría y tam­bién mi sa­lud, por­que apar­te de dar­me ca­ri­ño, tam­bién me obli­ga a hacer ejer­ci­cio. Siempre le pla­ti­co como si me fue­ra a con­tes­tar”, cuen­ta. Bra­vo dice que le lla­ma la aten­ción la can­ti­dad de pe­rros aban­do­na­dos. “Hay preo­cu­pa­ción, pe­ro igual al­gu­nas per­so­nas pre­fie­ren a los pe­rros de ra­za en vez de res­ca­tar a uno de la ca­lle. Mis com­pa­ñe­ros de ofi­ci­na han adop­ta­do quil­tros y sé de al­gu­nos que de­jan po­ci­llos de agua en la ca­lle pa­ra que se re­fres­quen los pe­rros que deam­bu­lan”.

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