La gran resaca

La Hora - - En2minutos - Ga­briel León

Hay ma­ña­nas, co­mo la del 1 de enero, que sue­len ser com­ple­jas. Los ex­ce­sos con la co­mi­da y par­ti­cu­lar­men­te con el al­cohol le pa­san la cuen­ta a mu­chos, que se pa­sean co­mo al­mas en pe­na en bus­ca de al­go que los ayu­de a sa­car­se esa ho­rri­ble resaca de en­ci­ma. La resaca por al­cohol cau­sa es­tra­gos en to­do el mun­do. Ha­ce al­gu­nos años se es­ti­ma­ba que las re­sa­cas le cos­ta­ban 2.500 mi­llo­nes de dó­la­res al año a la eco­no­mía de EE.UU. y lo más bus­ca­do en Goo­gle ca­da 1 de enero es “re­me­dio pa­ra la resaca”. Con es­to en men­te, re­sul­ta pa­ra­dó­ji­co lo po­co que se sa­be so­bre ella. Ha­ce al­gu­nos años un gru­po de in­ves­ti­ga­do­res de­ci­dió abor­dar de ma­ne­ra sis­te­má­ti­ca su es­tu­dio y fun­da­ron el Gru­po de In­ves­ti­ga­ción de las Re­sa­cas de Al­cohol. Ellas se ma­ni­fies­tan cuan­do la con­cen­tra­ción de al­cohol en la san­gre lle­ga ca­si a ce­ro y tie­ne múl­ti­ples sín­to­mas: do­lor de ca­be­za, sed, ma­reos, náu­seas, ma­les­tar ge­ne­ra­li­za­do, som­no­len­cia y fal­ta de con­cen­tra­ción, en­tre otros. La des­hi­dra­ta­ción se pro­du­ce por­que el al­cohol ac­túa co­mo diu­ré­ti­co, pe­ro la des­hi­dra­ta­ción por sí so­la no ex­pli­ca to­dos los sín­to­mas. Por otro la­do, el al­cohol es con­ver­ti­do en el cuer­po en ace­tal­dehí­do y lue­go en áci­do acé­ti­co, el que es eli­mi­na­do en la ori­na. El ace­tal­dehí­do es bas­tan­te tó­xi­co y su acu­mu­la­ción po­dría re­la­cio­nar­se a al­gu­nos sín­to­mas de la resaca. Tam­bién apor­tan al­gu­nas im­pu­re­zas del al­cohol, par­ti­cu­lar­men­te de aque­llos más ba­ra­tos (que se des­ti­lan con suer­te un par de ve­ces) y de los al­coho­les os­cu­ros –co­mo el whisky y el ron– que en ge­ne­ral po­seen más im­pu­re­zas que los li­co­res cla­ros. Sin em­bar­go, el ha­llaz­go más re­le­van­te tie­ne que ver con la par­ti­ci­pa­ción del sis­te­ma in­mu­ne en la ge­ne­ra­ción de los sín­to­mas co­mo el do­lor de ca­be­za, la pér­di­da de me­mo­ria y otros aso­cia­dos a pro­ce­sos in­fla­ma­to­rios. Pro­ba­ble­men­te el me­jor con­se­jo pa­ra evi­tar la resaca sea be­ber al­cohol con mo­de­ra­ción, pe­ro si se les pa­só la mano po­dría ayu­dar si an­tes de acos­tar­se se to­man un gran va­so de agua con una as­pi­ri­na.

Di­rec­tor del Cen­tro pa­ra la Co­mu­ni­ca­ción de la Cien­cia UNAB @Ga­boTui­te­ro

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