Cen­tral piz­za: en me­nos de 30 se­gun­dos

Es­ta pe­que­ña ca­de­na abrió un nue­vo lo­cal en Pro­vi­den­cia, don­de aho­ra los co­men­sa­les pue­den co­mer sen­ta­dos. ¿Cam­bia en al­go la fór­mu­la ga­na­do­ra de es­ta piz­ze­ría?

La Hora - - Tiempo Libre - Se­bas­tián Al­bur­quer­que

El lo­cal de Mon­ji­tas de Cen­tral Piz­za se ha con­ver­ti­do en una es­pe­cie de se­cre­to que se cuen­ta de per­so­na a per­so­na, en el ba­rrio Be­llas Ar­tes. Es un lo­cal enaní­si­mo, don­de no ca­ben más de tres per­so­nas de pie. Tan­to, que hay una ba­rra pa­ra co­mer afue­ra del lo­cal, fren­te a la vi­tri­na. Aun así, siem­pre es­tá lleno.

Ha­ce pocas se­ma­nas, Cen­tral Piz­za abrió un nue­vo lo­cal en Pro­vi­den­cia, cer­ca del Me­tro Manuel Montt. Aho­ra es un es­pa­cio am­plio, con si­llas y ta­bu­re­tes. ¿Có­mo se tra­du­ce el éxi­to de una piz­ze­ría don­de se come de pie, a una con me­se­ros?

No se lle­vó un cro­nó­me­tro, pe­ro la es­pe­ra en­tre pa­gar y re­ci­bir la piz­za fue tan cor­ta co­mo en el lo­cal de Mon­ji­tas. ¿Ha­brán si­do 30 se­gun­dos? El es­pa­cio es más gran­de, pe­ro la ló­gi­ca es la mis­ma: ele­gir la promoción, pa­gar, ele­gir los cor­tes re­cién he­chos y en es­ta oca­sión, en vez de co­mer pa­ra­do, sen­tar­se.

¿Y cuál es la gra­cia de Cen­tral Piz­za? Es una fór­mu­la sim­ple pe­ro es al­go que mu­chos res­to­ra­nes ja­más lo­gran: la co­mi­da es ri­ca, y ade­más, es muy ba­ra­to. Se pi­dió una promoción de dos tro­zos de piz­zas (bien gran­des) con una be­bi­da, por $3.000. Los tro­zos fue­ron de Car­bo­na­ra (cre­ma, que­so, cham­pi­ñón, ce­bo­lla y to­cino; de­li­cio­sa e inex­pli­ca­ble­men­te no se sin­tió pe­sa­da), y el otro de sa­la­me (muy ri­ca). La ma­sa es del­ga­da pe­ro sin caer en ex­ce­sos, así que es cru­jien­te y ade­más, so­por­ta el pe­so de los in­gre­dien­tes sin com­pro­me­ter su in­te­gri­dad es­truc­tu­ral. La sal­sa la ha­cen en el lo­cal, y si la ven­die­ran en­va­sa­da se ago­ta­ría: es adic­ti­va­men­te ri­ca. Fres­ca y sa­bro­sa. Tam­bién se pi­dió unos pa­li­tos de ajo ($3.000), una pre­pa­ra­ción en apa­rien­cia sim­ple, pe­ro que es muy di­fí­cil de en­con­trar bien pre­pa­ra­do fue­ra de las gran­des piz­zas de ca­de­na (el se­cre­to es­tá en hor­near los pa­li­tos y des­pués ro­ciar­los con man­te­qui­lla, pa­ra que se­pa). Es­ta­ban sua­ves de tex­tu­ra y con har­to ajo. Lo ma­lo es que lle­ga­ron mu­cho des­pués que los tro­zos de piz­za. Tam­bién hay piz­zas en­te­ras pa­ra sen­tar­se y pe­dir, to­das a $10.000 (tres co­men fá­cil de una).

Cen­tral Piz­za Pro­vi­den­cia 1208, Pro­vi­den­cia.

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