Dan Ste­vens: la bes­tia ha­bló con La Ho­ra

El ac­tor con­ver­só con La Ho­ra so­bre su pa­pel y con­tó có­mo es bai­lar con Em­ma Wat­son usan­do zan­cos de me­tal.

La Hora - - En 2 Minutos - Se­bas­tián Alburquerque

Es una his­to­ria que to­dos co­no­ce­mos. Be­lle, pri­sio­ne­ra de una Bes­tia hu­ra­ña en un cas­ti­llo en­can­tan­do en un pue­blo de una re­gión sin nom­bre en una épo­ca sin de­ter­mi­nar. La Be­lla y la Bes­tia es una de las pe­lí­cu­las Dis­ney con ma­yor re­cau­da­ción de la his­to­ria (más de US$218 mi­llo­nes a 2012, se­gún IMDB), pe­ro ahora lle­ga una versión con ac­to­res de car­ne y hue­so, que en ape­nas su fin de semana de es­treno en Es­ta­dos Uni­dos, se acer­ca a la re­cau­da­ción de 20 años de la ori­gi­nal: su­mó US$170 mi­llo­nes.

Dan Ste­vens, el en­car­ga­do de dar­le vi­da a la Bes­tia, ha­bló con La Ho­ra so­bre su pa­pel.

-¿Te acuer­das de la pri­me­ra vez que vis­te la pe­lí­cu­la ori­gi­nal?

-No me acuer­do. Te­nía más o menos 8 años cuan­do sa­lió, no me acuer­do mu­cho, pe­ro sí re­cuer­do que fue un hit enor­me en mi ge­ne­ra­ción, se veía en to­das par­tes. La mú­si­ca en par­ti­cu­lar se vol­vió un hit tam­bién. La to­cá­ba­mos en piano con mi fa­mi­lia. Un clásico ins­tan­tá­neo.

-La ori­gi­nal puede ser vis­ta co­mo una his­to­ria de abu­so. Be­lle es pri­sio­ne­ra de la Bes­tia, des­pués de to­do. ¿Có­mo es­ta nue­va pe­lí­cu­la se apro­xi­ma a ese hecho?

-Si mi­ras to­dos los cuen­tos de ha­das, usual­men­te hay un ele­men­to de la his­to­ria que, bueno, van des­de vie­jas en­ve­ne­nan­do man­za­nas o al­go así, tie­nes que mi­rar más allá de eso y ver qué rol cum­ple en la his­to­ria. Los cuen­tos de ha­das no se de­ben to­mar de ma­ne­ra li­te­ral, y no creo que el ar­te de­ba to­mar­se así tam­po­co. Las co­sas que se man­tie­nen en se­cre­to, o en­ce­rra­das, usual­men­te son me­tá­fo­ras de al­go ma­yor.

-¿Fue muy di­fí­cil ac­tuar ca­rac­te­ri­za­do co­mo la Bes­tia?

-La tec­no­lo­gía que ele­gi­mos me per­mi­tía no te­ner na­da pe­ga­do en la ca­ra. No ha­bía cá­ma­ras col­gan­do pa­ra cap­tar mi ca­ra ni na­da de eso. Na­da se in­ter­pu­so en­tre nues­tra re­la­ción con el per­so­na­je de Be­lle de Em­ma Wat­son. Cap­tu­ra­mos mi ca­ra en otro mo­men­to. Ac­tua­mos ca­si siem­pre ca­ra a ca­ra.

-¿Có­mo fue la es­ce­na del bai­le de sa­lón? Es una es­ce­na icó­ni­ca de la animación.

-Fue una es­ce­na muy bo­ni­ta, pa­sa­mos cer­ca de tres me­ses en­sa­yan­do, apren­dien­do los pa­sos con Em­ma. Es una gran for­ma de co­no­cer a tu co­pro­ta­go­nis­ta, de hecho. Even­tual­men­te tu­ve que pa­sar a los zan­cos de me­tal, y Em­ma es­ta­ba un po­co ate­rro­ri­za­da. Nun­ca me ha­bía pues­to uno de esos. Fue al­go muy má­gi­co de cap­tar en fil­me, por­que sa­bía­mos que de to­das las es­ce­nas de la pe­lí­cu­la, esa era la más icó­ni­ca. Y tam­bién pa­ra la his­to­ria. A tra­vés de la co­reo­gra­fía de Ant­hony Van Laast con­ta­mos un pun­to cru­cial del re­la­to. La Bes­tia es un hom­bre que ama­ba bai­lar, pe­ro se le ol­vi­dó, ya que no lo ha hecho ha­ce mu­cho tiem­po, y Be­lle le re­cuer­da eso, la ale­gría de bai­lar con una per­so­na, no con 60 princesas co­mo ve­mos al ini­cio de la pe­lí­cu­la. Fue una es­ce­na muy im­por­tan­te.

“Em­ma es­ta­ba un po­co ate­rro­ri­za­da cuan­do me pu­se los zan­cos. Nun­ca me ha­bía pues­to uno de esos”. Dan Ste­vens, la Bes­tia y la es­ce­na del bai­le.

Dan Ste­vens, el ga­lán que se vis­tió de bes­tia en el fil­me.

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