El cam­peón de la ro­ca des­nu­da

Daniel Woods, múl­ti­ple ga­na­dor de tor­neos de es­ca­la­da, es­tá en el país pa­ra par­ti­ci­par de la ma­yor com­pe­ten­cia sud­ame­ri­ca­na.

La Hora - - News - Tex­tos Se­bas­tián Al­bur­quer­que Fo­to­gra­fía Ga­briel Ga­ti­ca Reyes

Daniel Woods ex­tien­de su mano to­da­vía cu­bier­ta de mag­ne­sio pa­ra que pue­da ver lo grue­sa que tie­ne la piel de sus de­dos. “Los fi­los de las ro­cas son los que te su­je­tan. Las hen­di­du­ras son muy chi­cas, pe­ro tie­nen un bor­de fi­lo­so del que te pue­des aga­rrar, aun­que tienes que ase­gu­rar­te que tu piel sea fuer­te”, di­ce a los pies de una ro­ca de es­ca­la­da en El Arra­yán. Sus ma­nos pa­re­cen de cue­ro. “Son sú­per ca­llo­sas”, di­ce Daniel, rién­do­se. El múl­ti­ple cam­peón mun­dial de es­ca­la­da mo­do boul­der (en ro­ca) es­tá en Chi­le pa­ra la dé­ci­ma ver­sión del cam­peo­na­to de es­ca­la­da North Fa­ce Mas­ter de Boul­der.

En El Arra­yán, Daniel mi­ra la mo­le de ro­ca don­de unos diez es­ca­la­do­res la abor­dan des­de dis­tin­tas ru­tas. “Es la pri­me­ra vez que es­ca­lo por acá, y no he es­ca­la­do mu­cho en ba­sal­to, de he­cho. Así que es bueno po­der tre­par un nue­vo es­ti­lo de ro­ca; es sú­per só­li­da, no hay pie­dras suel­tas ni na­da”, di­ce Daniel.

- Ah, bueno, ¿hay di­fe­ren­cias en­tre los dis­tin­tos ti­pos de ro­cas?

- Cla­ro, el ba­sal­to es com­pac­to y du­ro, pe­ro al mis­mo tiem­po es ca­si sua­ve, no es muy ru­go­sa. Por ejem­plo el gra­ni­to tie­ne cris­ta­les afi­la­dos y se te en­tie­rra en la piel. La are­nis­ca es co­mo plás­ti­co, muy sua­ve, no arries­gas cor­tar­te.

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¿Te acuer­das de la pri­me­ra vez que tre­pas­te una ro­ca?

- Cla­ro, te­nía cin­co años en un lu­gar que se lla­ma Mi­rror­well Sta­te Park en Te­xas, con una cuer­da. Subí y sen­tí que era una de las co­sas más ba­ca­nes que ha­bía he­cho. Me gus­tó aga­rrar la ro­ca, sen­tir la tex­tu­ra de la ro­ca, el mo­vi­mien­to, sen­tir el cuer­po com­ple­to ac­ti­va­do. Des­pués de eso que­dé prendido pa­ra siem­pre, y aho­ra es­toy acá.

- ¿Al­gu­na vez te has caí­do, o su­fri­do al­gu­na le­sión?

- Nun­ca me he le­sio­na­do, to­co ma­de­ra, pe­ro ten­go mu­chos ami­gos que sí. He te­ni­do le­sio­nes mus­cu­la­res y cor­tes en los de­dos, pe­ro na­da que me ten­ga de­te­ni­do más de un par de me­ses.

- Lo di­go por­que he vis­to a es­tos ti­pos un ra­to y se ve co­mo un deporte muy pe­li­gro­so.

- Es chis­to­so. De he­cho, si ha­ces to­do bien, si ha­ces bien los nu­dos, si tienes los fre­nos y to­do eso, es de he­cho muy se­gu­ro.

Lo úni­co que te pue­de pa­sar es cor­tar­te los de­dos o le­sio­nar­te al­gún múscu­lo.

- Una vez que subes a una ro­ca o lo que sea, ¿cuál es tu es­ta­do men­tal, en qué pien­sas?

- De­fi­ni­ti­va­men­te, ali­vio. Por­que cuan­do es­tás tre­pan­do, sólo es­tás en­fo­ca­do en el mo­vi­mien­to. En el mo­vi­mien­to de tus ma­nos, de tus pies. Es­tás en un es­ta­do men­tal don­de no es­tás pen­san­do en na­da más, es­tás con­cen­tra­do en tu res­pi­ra­ción y có­mo flu­yes. Así que cuan­do lle­gas a la ci­ma, sien­tes ali­vio de no te­ner que es­tar tan con­cen­tra­do, y te re­la­jas y sien­tes la adre­na­li­na re­co­rrien­do tu cuer­po.

- Ten­go que pre­gun­tar­te, por­que si yo hi­cie­ra es­to pro­ba­ble­men­te me cae­ría en el pri­mer me­tro. ¿Có­mo ma­ne­jas el miedo? Por­que me ima­gino que al me­nos las pri­me­ras ve­ces se sien­te miedo.

- To­do es­tá en la con­fian­za. En ti mis­mo, en el freno... usual­men­te si veo una lí­nea de cuer­da pue­do leer los mo­vi­mien­tos, y si ten­go con­fian­za po­dré rea­li­zar esos mo­vi­mien­tos sin miedo. Pe­ro si es­toy con­fun­di­do res­pec­to a lo que voy a hacer, es ahí cuan­do el miedo en­tra, por­que no sé si voy a po­der lle­gar a la si­guien­te es­ta­ción. Tienes que to­mar pe­que­ños pa­sos pa­ra su­pe­rar el miedo, tienes que su­bir ro­cas más fá­ci­les, apren­der a mo­ver­te, caer­te al­gu­nas ve­ces y acos­tum­brar­te a esa sen­sa­ción y de ahí, con los años, te con­vier­tes en al­guien ca­si sin miedo. Pe­ro in­clu­so hoy me asus­to, si no lo he he­cho en al­gún tiem­po me sien­to in­ti­mi­da­do.

- ¿Có­mo es esa sen­sa­ción de caer­te?

- Es una sen­sa­ción ra­ra, es pa­re­ci­do a es­tar en un par­que de en­tre­ten­cio­nes, co­mo cuan­do es­tás en una mon­ta­ña ru­sa ba­jan­do y tu es­tó­ma­go sube. Es una sen­sa­ción pa­re­ci­da, pe­ro no du­ra tan­to. No lo sé, la pri­me­ra vez te asus­tas har­to pe­ro des­pués siem­pre es me­jor.

- ¿Y siem­pre es­tás co­nec­ta­do a la cuer­da, no?

- Sí, tienes que po­der con­fiar en tu equi­po. No es tan ma­lo de he­cho, ja­ja. Se ve mu­cho más pe­li­gro­so de lo que en reali­dad es.

- ¿En se­rio?

- Sí. O sea, si ha­ces lead clim­bing, don­de te vas en­gan­chan­do a me­di­da que subes es mu­cho más ex­tre­mo que top ro­ping. Ahí no te preo­cu­pas de caer­te ni na­da, y te da la po­si­bi­li­dad de apren­der có­mo mo­ver­te en ro­ca. Su­pon­go que tienes que apren­der a acep­tar el miedo y tra­tar de su­pe­rar­lo.

- En los pró­xi­mos Jue­gos Olím­pi­cos, el 2020 en To­kio, la es­ca­la­da se­rá un deporte olím­pi­co. ¿qué pien­sas so­bre eso? Por­que es­ta­ba le­yen­do que hay opiniones di­vi­di­das, y que unos pien­san que la dis­ci­pli­na per­de­rá su li­ber­tad.

- Pien­so que es­tá bien que sea un deporte olím­pi­co, por­que le da­rá más aten­ción a la es­ca­la­da y más gen­te la prac­ti­ca­rá, pe­ro no creo que le qui­te pu­re­za a la es­ca­la­da al ai­re li­bre, por­que las com­pe­ten­cias de es­ca­la­da al ai­re li­bre y las in­door son dos co­sas com­ple­ta­men­te dis­tin­tas, ca­si co­mo dos de­por­tes di­fe­ren­tes. Así que siem­pre vas a te­ner al pú­bli­co de la es­ca­la­da al ai­re li­bre, que es más un es­ti­lo de vida, es so­bre pre­sio­nar tus lí­mi­tes, y que es­té en las olim­pia­das per­mi­te que par­ti­ci­pe ese pú­bli­co com­pe­ti­ti­vo. Y es­tá co­ol que la es­ca­la­da es­té en los pe­des­ta­les más gran­des en el mundo, pe­ro es el for­ma­to que quie­ren usar... yo no creo que re­pre­sen­te bien lo que ha­ce­mos, pe­ro qui­zás con los años pue­dan desa­rro­llar­lo me­jor.

- ¿La es­ca­la­da in­door es más so­bre ve­lo­ci­dad?

- Sí, ve­lo­ci­dad, pe­ro por ejem­plo, en los Jue­gos Olím­pi­cos, vas a te­ner es­ca­la­da de­por­ti­va, es­ca­la­da en ro­ca y es­ca­la­da de ve­lo­ci­dad. Pa­ra po­der ob­te­ner una me­da­lla van a to­mar tu pro­me­dio de esas tres dis­ci­pli­nas, y ca­da una de ellas son muy di­fe­ren­tes en­tre sí. De­be­rían dar una me­da­lla por ro­ca, por ve­lo­ci­dad y por de­por­ti­va y des­pués una ge­ne­ral, pa­re­ci­do a lo que ha­cen en na­do. No dan una so­la me­da­lla por to­das las ca­rre­ras. La es­ca­la­da es pa­re­ci­da. Pe­ro es­ta es la pri­me­ra vez que la es­ca­la­da es­ta­rá en los jue­gos, y aun­que no creo que el for­ma­to re­pre­sen­te lo que ha­ce­mos, al me­nos es un co­mien­zo. Y oja­lá po­da­mos pro­gre­sar des­de ahí.

“Cuan­do te caes es una sen­sa­ción ra­ra, co­mo cuan­do es­tás en una mon­ta­ña ru­sa ba­jan­do y tu es­tó­ma­go sube. La pri­me­ra vez te asus­tas har­to pe­ro des­pués siem­pre es me­jor.”

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