El lu­cha­dor cu­bano que se pre­pa­ra pa­ra dar­le me­da­llas a nues­tro país

Tras de­ser­tar de la de­le­ga­ción cu­ba­na el 2015, el lu­cha­dor gre­co­rro­mano Yas­ma­ni Acos­ta (28) de­ci­dió ins­ta­lar­se en Chile pa­ra te­ner más opor­tu­ni­da­des de com­pe­tir en el ex­tran­je­ro. Lue­go de dos años, es­pe­ra la na­cio­na­li­dad por gra­cia pa­ra cla­si­fi­car y lo­gra

La Hora - - News - Tex­to Fran­cis Me­lla Ro­me­ro Fo­to­gra­fía Ga­briel Ga­ti­ca Re­yes

Es abril de 2015 y un frío muy in­ten­so pa­ra la épo­ca se cier­ne so­bre San­tia­go. Es de ma­dru­ga­da y afue­ra de un ho­tel del cen­tro, un au­to es­pe­ra al lu­cha­dor gre­co­rro­mano Yas­ma­ni Acos­ta (28), que ha­ce po­cas ho­ras le dio la cla­si­fi­ca­ción a Cu­ba a To­ron­to 2015. Pe­ro no se su­birá: no via­ja­rá con su de­le­ga­ción de vuelta a su país.

Al­gún tiem­po an­tes, Yas­ma­ni to­mó una de­ci­sión: com­pe­tir en el Pa­na­me­ri­cano de Lu­cha en San­tia­go, dar­le la cla­si­fi­ca­ción a su com­pa­ñe­ro Mi­jaín López, el me­jor de la dis­ci­pli­na en su país y tri­ple oro en JJ.OO. y, ac­to se­gui­do, que­dar­se a vi­vir en Chile pa­ra co­men­zar una nue­va vi­da re­pre­sen­tan­do a es­te país. Así, es­pe­ra­ba te­ner más op­cio­nes de com­pe­tir a ni­vel pro­fe­sio­nal por to­do el mun­do. López, re­co­no­ci­do a ni­vel mun­dial, siem­pre es el que usa el cu­po de re­pre­sen­ta­ción de Cu­ba. Acos­ta, seis años más jo­ven, siem­pre es­tu­vo a la som­bra.

Se es­con­dió y es­ca­pó. Pa­ra po­der re­pre­sen­tar a Chile, de­bía de­ser­tar y eso im­pli­ca­ría no vol­ver al me­nos en un pla­zo de ocho años a Cu­ba y a su na­tal Agramonte, en la pro­vin­cia de Ma­tan­zas. De su de­ci­sión han pa­sa­do dos años y Yas­ma­ni cuen­ta aquí la his­to­ria que co­men­zó una noche es­con­di­do en un mo­tel san­tia­guino.

-¿Có­mo fue el pro­ce­so pa­ra lle­gar a to­mar esa de­ci­sión?

-Yo me vi un po­co atra­pa­do por Mi­jaín López. Él es tres ve­ces cam­peón olím­pi­co y cin­co ve­ces cam­peón del mun­do. Es mi ami­go, nos lle­va­mos sú­per bien, pe­ro siem­pre via­ja­ba él pa­ra las com­pe­ten­cias más im­por­tan­tes. Eso me im­pe­día avan­zar en mi ca­rre­ra de­por­ti­va. Yo via­ja­ba a bus­car pun­tos en Amé­ri­ca y ga­na­ba fá­cil, pe­ro yo que­ría al­go más gran­de, que­ría co­sas más im­por­tan­tes. Era la se­gun­da fi­gu­ra de Cu­ba, siem­pre des­pués de él.

-¿Al­go en par­ti­cu­lar te hi­zo to­mar la de­ci­sión de de­ser­tar de la de­le­ga­ción cu­ba­na?

-Em­pe­cé a frus­trar­me. Su­fría mu­cho al ver a per­so­nas de otros paí­ses, a los que yo les ga­na­ba con fa­ci­li­dad, ir a los Mun­dia­les y Jue­gos Olím­pi­cos, cuan­do yo po­día es­tar ahí pe­ro por cu­po era im­po­si­ble. De­ci­dí to­mar una de­ci­sión. Era di­fí­cil de­jar a mi fa­mi­lia, de­jar to­do atrás, pe­ro tu­ve que to­mar la de­ci­sión más di­fí­cil de vi­da y acá es­toy.

-¿Por qué de­ci­dis­te que tu lu­gar fue­ra Chile y no otro si­tio en el mun­do?

-No co­no­cía ni sa­bía na­da de Chile. Vi­ne por­que se dio la opor­tu­ni­dad (de via­jar con la de­le­ga­ción cu­ba­na). Te­nía mie­do de qué iba a pa­sar con­mi­go cuan­do me que­da­ra, por­que iba a em­pe­zar de ce­ro. Se me pre­sen­tó la op-

“La pri­me­ra noche me que­dé en un mo­tel y pen­sa­ba que la po­li­cía me iba a to­car la puer­ta o mi de­le­ga­ción me iba a es­tar bus­can­do con un he­li­cóp­te­ro, co­mo en una pe­lí­cu­la”.

ción y lo que hi­ce fue to­mar­la.

-Ade­más de tu fa­mi­lia, ¿qué más tu­vis­te que de­jar atrás en Cu­ba?

-Es­tu­dié cin­co años de cul­tu­ra fí­si­ca y lue­go una li­cen­cia­tu­ra. Tu­ve el tí­tu­lo de edu­ca­ción fí­si­ca y fal­tan­do una se­ma­na pa­ra pre­sen­tar mi te­sis y sa­car la li­cen­cia­tu­ra, era el via­je a Chile. Pa­sé to­dos mis es­tu­dios, pe­ro me fal­tó eso, unos días. Al fi­nal sé que son co­no­ci­mien­tos que ten­go y que pue­do va­li­dar. Que me ha­gan una prue­ba, la más di­fí­cil, y la voy a apro­bar.

-¿Cuál fue tu pri­me­ra im­pre­sión de Chile?

-Mu­cho frío. Yo no co­no­cía Chile y di­je bueno, es­tá en Amé­ri­ca así que de­be ser cá­li­do y fue to­tal­men­te lo con­tra­rio a la lle­ga­da, por­que era un cli­ma muy di­fe­ren­te al de Cu­ba. Cuan­do re­cién lle­gué de­cía ¿qué hi­ce? ¿to­mé una bue­na

de­ci­sión? Fue al me­nos un mes y me­dio que, si bien sa­bía que no po­día vol­ver atrás, sen­tía mu­chas du­das so­bre mi fu­tu­ro acá. In­clu­so pen­sa­ba uff, si no me va bien en Chile voy a te­ner que es­tar en las ca­lles pi­dien­do li­mos­na por­que no pue­do vol­ver. Pe­ro aho­ra no me arre­pien­to: Chile es un país don­de si te pro­po­nes al­go, lo pue­des al­can­zar.

-¿Qué hi­zo cam­biar tu pers­pec­ti­va y pen­sar po­si­ti­vo so­bre el fu­tu­ro en Chile? -

Ha­blé con An­drés Ayub, lu­cha­dor chi­leno y él me di­jo Yas­ma­ni, yo fe­liz con que te que­des en Chile, te apo­yo en lo que sea. A él lo co­noz­co ha­ce unos diez años y es mi ami­go, me dio la con­fian­za pa­ra dar el pa­so. El día que me fui del ho­tel de con­cen­tra­ción, An­drés me pa­só a bus­car, me de­jó alo­jan­do en un mo­tel en la ca­lle Ma­rín y me di­jo en­tra so­lo, por­que pue­den

pen­sar que so­mos pa­re­ja, ja­ja. Ahí es­tu­ve la pri­me­ra noche y pen­sa­ba que la po­li­cía me iba a to­car la puer­ta o mi de­le­ga­ción me iba a es­tar bus­can­do con un he­li­cóp­te­ro, co­mo en una pe­lí­cu­la. Des­pués me que­dé en un hos­tal y lue­go com­par­tí de­par­ta­men­to con un ami­go de An­drés. Él me pre­sen­tó a sus ami­gos y así fui am­plian­do mi círcu­lo.

-Y ese de­par­ta­men­to com­par­ti­do, ¿có­mo lo pa­gas­te?

-Uno de los ami­gos de An­drés te­nía una em­pre­sa que se lla­ma­ba Seguridad Olím­pi­ca y en­tré a tra­ba­jar ahí en los even­tos noc­tur­nos. Ahí em­pe­cé a te­ner pla­ta pa­ra mis gas­tos, gra­cias a mi tra­ba­jo co­mo guar­dia.

Es me­dia­dos de ju­nio de 2017 y Yas­ma­ni se pre­pa­ra pa­ra en­tre­nar. El se­gun­do ni­vel del Cen­tro de Al­to Ren­di­mien­to tie­ne un fo­ra­do -cau­sa­do por un pelotazo lue­go de un par­ti­do im­pro­vi­sa­do- y Acos­ta aún no se acos­tum­bra al frío. Mien­tras es­pe­ra que le den la na­cio­na­li­dad por gra­cia, se alis­ta pa­ra par­ti­ci­par en una gi­ra por Europa en me­nos de un mes. Es­to, lue­go de un per­mi­so es­pe­cial que re­ci­bió pa­ra re­pre­sen­tar a Chile en los even­tos es­pe­cí­fi­cos de lu­cha, es de­cir, cuan­do son com­pe­ten­cias so­lo de la dis­ci­pli­na y no cuan­do asis­te una de­le­ga­ción chi­le­na de otros de­por­tes.

Mien­tras, to­das las per­so­nas li­ga­das al de­por­te co­men­tan que Yas­ma­ni es car­ta se­gu­ra pa­ra un po­dio en los Jue­gos Olím­pi­cos.

-Lue­go de esa caó­ti­ca lle­ga­da, ¿en que pie que­das­te pa­ra com­pe­tir por Chile?

-Por aho­ra so­lo pue­do com­pe­tir en even­tos es­pe­cí­fi­cos con un per­mi­so es­pe­cial; la fe­de­ra­ción cu­ba­na no me li­be­ró. Só­lo que­da la na­cio­na­li­dad por gra­cia (N de la R: ha­ce un mes se le en­tre­gó al pe­sis­ta cu­bano Ar­ley Mén­dez pa­ra que pue­da com­pe­tir por el país) u ob­te­ner la re­si­den­cia de­fi­ni­ti­va, en tres años más. Ha­blé con un dipu­tado y él, jun­to a otros más, me ofre­cie­ron ayu­da pa­ra ace­le­rar los trá­mi­tes de la na­cio­na­li­za­ción.

-¿En­ton­ces apun­tas a re­pre­sen­tar a Chile en los Jue­gos Olím­pi­cos de To­kio?

-Eso es­pe­ro. Si se da an­tes y pue­do lle­gar con buen tono com­pe­ti­ti­vo a To­kio, se­ría mu­cho me­jor.

-¿Sien­tes la pre­sión en cuan­to a con­se­guir me­da­llas re­pre­sen­tan­do a Chile?

-Sí, la sien­to, en es­pe­cial por­que lle­vo mu­cho sin com­pe­tir. Com­pe­tí ha­ce po­co y re­cién pu­de ver nue­va­men­te mi ni­vel. An­tes ga­na­ba fá­cil, pe­ro aho­ra sien­to que no pue­do que­dar mal. De to­das ma­ne­ras, esa pre­sión pa­ra mí es bue­na, por­que me ha­ce dar lo me­jor de mí.

-¿Y si re­pre­sen­tan­do a Chile en un fu­tu­ro te to­ca en­fren­tar a Mi­jaín López?

-Qui­zás me to­que en­fren­tar­lo en los Jue­gos Olím­pi­cos. Yo en­tre­né nue­ve años con él to­dos los días, ma­ña­na y tar­de. Se­ría al­go bo­ni­to y di­fí­cil a la vez. Pe­ro si ten­go que ga­nar­le y ven­cer a Cu­ba, lo ha­ré.

-¿Has sen­ti­do dis­cri­mi­na­ción en Chile?

-En mi ca­so no, al con­tra­rio. Pien­so que en ge­ne­ral los chi­le­nos no son dis­cri­mi­na­do­res. Sí pa­sa que acá hay mu­chos ex­tran­je­ros que des­de sus paí­ses vie­nen con pro­fe­sio­nes co­mo abo­ga­dos, ingenieros, pro­fe­so­res y uno los ve ven­dien­do en las ca­lles, por­que a ve­ces fal­tan opor­tu­ni­da­des o no pue­den va­li­dar tí­tu­los. Pe­ro los chi­le­nos me pa­re­cen muy ama­bles y bro­mis­tas, la ma­yo­ría en­tien­de que uno vie­ne a apor­tar.

-¿Qué es lo que más te gus­ta y lo que me­nos te gus­ta de Chile?

-Lo que más me gus­ta son los asa­dos, acá son muy bue­nos pa­ra eso. Lo que me­nos me gus­ta es el frío, en­tre­nar así es fa­tal.

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