Ju­gar a la an­ti­gua: en la me­sa con un ta­ble­ro

En el lo­cal de Pro­vi­den­cia Dos de Seis (@ca­fe2D6) tie­nen más de cien op­cio­nes pa­ra que sus clien­tes se di­vier­tan.

La Hora - - Es Rico El Invierno - Na­ta­lia Heus­ser H.

Du­ran­te es­ta épo­ca de frío mu­chos recurren a be­bi­das ca­lien­tes co­mo el té o el ca­fé. Pe­ro qué pa­sa si a es­to le su­ma­mos un buen jue­go de me­sa. El 26 de ju­lio del año pa­sa­do, en la ca­lle San­ta Bea­triz de Pro­vi­den­cia abrió sus puer­tas una par­ti­cu­lar ca­fe­te­ría lla­ma­da Dos de Seis (@ca­fe2D6), un lu­gar que se di­fe­ren­cia de otros por­que per­mi­te que los clien­tes con­su­man, pe­ro a la vez se di­vier­tan.

Re­sul­ta que cuen­tan con una lu­do­te­ca con cer­ca de 140 jue­gos de me­sa, los que pue­den ser arren­da­dos o com­pra­dos por los vi­si­tan­tes. “Era una idea que te­nía­mos ha­ce mu­cho tiem­po. Via­jé a To­ron­to, Ca­na­dá, y allá es­tos lu­ga­res es­ta­ban muy de mo­da. Si bien tra­ji­mos el for­ma­to, le hi­ci­mos al­gu­nas mo­di­fi­ca­cio­nes pa­ra que se adap­ta­ra a la reali­dad chi­le­na. Allá, por ejem­plo, tie­nen los jue­gos en vi­tri­nas abier­tas y no­so­tros los te­ne­mos pro­te­gi­dos por un vi­drio pa­ra evi­tar que la gen­te los des­or­de­ne y pa­ra man­te­ner­los se­gu­ros”, di­ce a La Ho­ra Ani­ta Va­len­zue­la (35), la dueña.

Aquí hay des­de tí­tu­los clá­si­cos co­mo el Mo­no­poly y el Scrab­ble, has­ta otros más nue­vos, que son los más re­que­ri­dos, co­mo Puer­to Ri­co y Sím­bo­lo Ar­cano.

“Uno de los que tie­ne ma­yor acep­ta­ción es Co­lo­nos de Ca­tán, a pe­sar de que fue in­tro­du­ci­do por el año 1994. Es un jue­go de es­tra­te­gia com­pues­to por 19 ca­si­llas he­xa­go­na­les, que se tra­ta de ges­tio­nar los re­cur­sos de una is­la, ya sea pa­ra cons­truir ca­rre­te­ras o ciu­da­des. Es­tá pen­sa­do tres a cua­tro ju­ga­do­res. El 80% de quie­nes nos vi­si­tan son jó­ve­nes 35 o 40 años que tra­ba­jan y son in­de­pen­dien­tes. El grue­so vie­ne en­tre las 18 y las 19 ho­ras, des­pués del tra­ba­jo pa­ra dis­traer­se un ra­to. Tam­bién vie­nen pa­dres con sus hi­jos, gru­pos de ami­gos y cu­rio­sos que quie­ren pro­bar es­ta nue­va mo­da­li­dad. Ha­ce diez años es­te mer­ca­do no era tan po­pu­lar y aho­ra tie­ne mu­cho po­ten­cial por­que apar­te de en­tre­gar un mo­men­to de en­tre­ten­ción, tam­bién lo­gra que la gen­te se re­en­cuen­tre. A pro­pó­si­to de es­to, no­so­tros no con­ta­mos con en­chu­fes por lo mis­mo, pa­ra que los vi­si­tan­tes se vean las ca­ras y no es­tén pen­dien­tes de car­gar el ce­lu­lar”, pre­ci­sa Va­len­zue­la.

En 2D6 las me­sas son cua­dra­das y tie­nen la ca­pa­ci­dad de unir­se en ca­so de que los gru­pos sean nu­me­ro­sos. Los jue­gos se arrien­dan y el pa­go se rea­li­za una so­la vez, in­de­pen­dien­te si el jue­go du­ra una ho­ra o cin­co. El pre­cio es­tán­dar es de $1.300, los de ta­lla S (más cor­tos) cues­tan $800 y los ta­lla L (más lar­gos) $2 mil.

“No es lo mis­mo un jue­go ex­ten­so que uno que du­ra 30 mi­nu­tos. Lo mis­mo pa­sa con el ni­vel de di­fi­cul­tad pa­ra apren­der­lo, hay unos que son más com­ple­jos que otros. Si el ca­fé no es­tá lleno y te­ne­mos tiem­po no­so­tros mis­mos po­de­mos en­se­ñar­le las re­glas a los prin­ci­pian­tes. Eso sí, es más fá­cil cuan­do lle­gan y ya sa­ben lo que quie­ren. En ese sen­ti­do hay mu­chos clien­tes fre­cuen­tes que siem­pre eli­gen los mis­mos jue­gos y no­so­tros ya los co­no­ce­mos”.

En el Fa­ce­book “Ca­fé 2D6 - Board Ga­me Ca­fé” es­tán los nom­bres de los jue­gos de la lu­do­te­ca, pa­ra que se ha­ga la elec­ción an­ti­ci­pa­da­men­te. Ade­más, tie­nen 80 tí­tu­los di­fe­ren­tes pa­ra ven­der, los que es­tán dis­po­ni­bles pa­ra ser pro­ba­dos a tra­vés del arrien­do. “Hay har­tos jue­gos chi­le­nos y extranjeros. Que­re­mos que más per­so­nas se in­tere­sen por es­te mun­do, so­lo hay que atre­ver­se”, fi­na­li­za Va­len­zue­la.

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